¡Qué le gusta un charco al alcalde de Sevilla! Es que no pierde oportunidad de meter los pinreles en el agua. Me lo imagino con los labios apretados en una sonrisa de Netol, de pantalón corto y calcetines altos, saltando como un poseso en el centro de un gran charco, salpicando a todo vecino de Nervión que se le cruzara, y a su madre jalándole de la oreja para llevarlo a su casa “pingueando”.
Pues en éstas, nuestro querido alcalde anda intentando cumplir una promesa electoral, acortar la feria adoptando el modelo clásico de lunes a domingo. Para impulsarlo, ha copiado la catetada de Espadas de la consulta popular, al igual que entonces, con menos papeles que una liebre y las mismas garantías que el timo del referéndum catalán del 1de octubre. La pregunta que todos nos hacemos es si era necesaria la consulta. Un alcalde que implanta una medida de la que presumía en su programa, no necesita refrendo alguno de la ciudadanía, ya lo tenían sus votos y esto si tenían todas las garantías legales.
Pero aquí está la cuestión, y no de confianza como la que anda buscando Sánchez estos días, por cierto, qué aburrimiento de señor viviendo una nueva y hormonada adolescencia, que solo le falta preñarse a lo Anita Obregón para llamar la atención del personal. Pero a lo que íbamos, el motivo de que Sanz tenga que buscar la seudo aprobación y refrendo de la ciudadanía para implantar la feria corta, no es otro que la falta de los votos mencionados. Parece que ya muchos han olvidado que el alcalde solo gobierna porque la ley de régimen local se lo permite, pero no porque tenga los votos necesarios para tomar ni una sola decisión en solitario en toda la legislatura.
Así que, con estos mimbres tiene que sacar adelante su promesa electoral. Por eso planteó la consulta, para que los grupos de la oposición no pudieran votarle en contra del designio de los sevillanos. El problema es que el argumento flojea, pues resulta que era posible votar cientos de veces si tenías un listado de DNI, de ciudadanos empadronados en Sevilla, lo que no es difícil para un ayuntamiento o una comunidad de vecinos, por decir algo. Añadamos que la consulta se resolvió por algo menos del 4% de diferencia entre las dos opciones planteadas. Todo esto hace que la adhesión de los distintos grupos municipales ya no sea palmaria, prestándose a todas las interpretaciones posibles, que, si en política son infinitas, con estos mimbres mucho más.
Es evidente que los grupos de la izquierda, promotores del formato de feria actual, no serán los que apoyen la promesa electoral de este alcalde en minoría. Así que una vez más, solo le queda VOX, como reza el famoso hashtag de la formación verde. Me da la sensación de que VOX en esta ocasión no venderá barato su apoyo, como otras tantas veces. Tiene la oportunidad de reclamarle a Sanz una promesa electoral propia, el siempre olvidado Rey San Fernando. Al patrón de Sevilla, los socialistas le robaron la festividad para añadirla al calendario ferial, que así quedó desde entonces. Cosa que nuestro alcalde en minoría no pretende revertir, ya que ha anunciado que trasladaría el festivo ferial al martes, tras la noche del alumbrado.
Pero ahí tiene San Fernando a su tocayo Fernando Rodríguez Galisteo, posiblemente el concejal más sevillano de toda la corporación, moviendo todos los hilos que le dejó su padre en el atelier de la calle Sauceda. Este sevillano de pro, o “sevillita rancio” como les llaman los que, pese a llevar toda su vida en nuestra ciudad ni la viven ni la conocen, se mueve con la soltura natural de un hijo de su tierra en todos los mentideros capitalinos. No hay acto, presentación o misa solemne donde no te lo encuentres ejerciendo de sevillano y concejal, precisamente en ese orden. Es de los típicos con los que resulta imposible mantener una conversación por la calle Sierpes sin que te interrumpan mil veces, ya sea el presidente de algún sevillano club social, el prioste de una hermandad del centro o el último ateneísta agradeciendo el incremento de la subvención de la cabalgata de Reyes que él promovió. Estoy convencido, que será el tocayo real el que coja el timón de las negociaciones con el Bueno de Juan y empiece a apretarle los botones del cuello de la camisa.
No hace ni un año a VOX ya le rechazó el PP en el pleno declarar fiesta mayor al Rey Santo el 30 de mayo, acompañándolo de los consiguientes fastos, con desfiles y corrida de toros incluida. Este PP, blandito y progresista como siempre, prefirió mantener el festivo del PSOE, antes que apoyar una fiesta con desfiles y toros nada progres. Pero en esta ocasión, nuestro alcalde en minoría no tendrá más remedio que aceptarla y dejar que los únicos que pueden mantenerlo vivo durante toda la legislatura, se apunten un tanto electoral.
Desde aquí felicito, espero que no prematuramente, a todos los sevillanos, que volverán a tener el derecho de exhibir el lema de su escudo NO8DO para homenajear a su padre y patrón de todos, así como una semana de rememoración de nuestra historia y raíces, que tanta falta le hace a nuestra cultura.





