¡Buenos días! Hay una Sevilla que fue y sigue siendo, pero ya sólo para madrugadores. Es una Sevilla de hora temprana que la muestra desierta, como de otros tiempos, cuando Sevilla pasó por donde era nuestra, de andar por casa, antes -mucho antes- de la llegada del turismo con el que ahora hemos de compartirla. El turista llegaba en Semana Santa y por la Feria, y no hacían falta pisos de alquiler para esto. Había hoteles, pensiones, hostales… Y quien más y quien menos nos contábamos que por esos días teníamos invitados que se alojaban en nuestros hogares. Éramos guías para enseñarles y hasta llevarlos a donde ver bien un paso; o acogerlos en nuestra caseta. Con ellos nos pasábamos su visita presumiendo de Sevilla, dando cuenta de sus sabidurías en el arte de vivir. Ya no hace falta. Ellos solitos se han dado cuenta de la suerte que tenemos. ¡Qué lejos queda cuando por el Real paseaba Pepe el escocés! ¡Feliz lunes!
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