¡Buenos días! La Hermandad de la Amargura no es sólo (con ser mucho) el canon cofrade de la Semana Santa de Sevilla (¡de Sevilla!, ojo, la más universal), sino que además se ha convertido en uno de los esplendores de la ciudad. Se puede decir que es un gran reflejo tomado de la ráfaga áurea de la corona de su Virgen. La evidencia está en la magnífica exposición NON SURREXIT, que está a punto de clausurarse hoy en la Fundación Cajasol. En tiempos de tan poco gusto y refinamiento, sorprende esta raya en el agua debida a la organización de la Hermandad Sacramental y a los comisarios de la muestra, Gabriel Ferreras Romero (de quien siempre se espera una infalible exquisitez) y Jesús Mejías Torres. A muchas hermandades, que se escurren cada vez más en excesos y amaneramientos, les convendría seguir el ejemplo de La Amargura y de las impecables maneras de resolver un alto sentido de la estética por su actual Junta de Gobierno, presidida por quien acabará un día de justicia con su nombre en mármol, Aníbal Tovaruela. NON SURREXIT es un extraordinario sumando que añadir al conjunto de la conmemoración de los 300 años de la Hermandad en su templo de San Juan de la Palma, de sólida identidad con la cofradía del Silencio Blanco. ¡Feliz Sábado!





