La semana de finales de octubre y principios de noviembre de este año de 2022 ha estado cargada del tufo añejo que el PSOE nos viene regalando desde 2004 al aprobar sus Leyes de Memoria Histórica primero y de Memoria Histórica y Democrática después, mediante las cuales se están dedicando a desenterrar a sus enemigos del 36 en un titánico esfuerzo de ganar una guerra que empezaron ellos y sus socios de entonces y de ahora, y que la perdieron el día 1 de abril de 1939, dando paso al Día de la Victoria, celebración que tuvo lugar cada año y en la que Franco daba un discurso desde la madrileña Plaza de Oriente, que todo hay que decirlo, cada año estaba repleta de una muchedumbre que aplaudía a El Caudillo.
Antes de seguir con esto me pregunto si el párrafo anterior incumplirá esta Ley del desentierro perpetuo de una guerra que ellos, con el nuevo Largo Caballero a la cabeza, no quieren que acabe nunca.
Este PSOE que sigue empecinado en algo tan obsoleto como es jugar al obrerismo marxista- leninista (recuerdo que Felipe le quiso quitar la O y por poco no se lo comen crudo) para tratar de obtener votos de la masa de resentidos sociales que conforma lo más inculto del país, ni corto, ni perezoso y no contento con seguir las directrices de Largo y formar su Frente Popular particular, se ha sacado de la manga el Día de la Victoria Electoral, de la suya, claro está, según nos hace ver el cartel anunciador del evento victorioso, en el que aparece la leyenda: «40 años de democracia. 1982-2022/ 40 años de progreso». Está muy claro que este PSOE frente populista anda muy mal de memoria y no recuerda que las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco fueron las del 15 de junio de 1977 y las ganó la UCD de Adolfo Suárez, o lo que es lo mismo, la ganó la derecha, esa derecha a la que ellos le siguen negando la calidad de demócrata porque para demócratas ellos y sus socios y después el diluvio.
Tras el diluvio y mientras siguen desenterrando muertos enemigos, no se les ocurre otra cosa que siguiendo los modos de su enemigo mayor, ese que descansa en Mingorrubio, van y le copian aquello de los 35 años de paz con la celebración en Sevilla de su victoria electoral de 1982. Una vez celebrada la victoria desalojan de su tumba a Queipo de Llano, a su mujer y a Bohórquez. Los próximos desalojos de sus enemigos muertos no se sabe cuándo tendrán lugar pero seguramente estén estudiando las listas de militares franquistas y falangistas de primera y última hora que están enterrados en los cementerios e iglesias de España para desalojarlos y conseguir así que sigamos enredados en una guerra que a estas alturas se nos está haciendo interminable, entre otras cosas porque al primer partido de la oposición no le dio la gana de impedir la aprobación de esa Ley revisionista que está escondiendo la verdadera historia de lo que sucedió desde el 14 de abril de 1931 hasta el 18 de julio de 1936.

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