Tal vez no servirá de nada que lo diga, pero lo digo: lo grave de las políticas socialistas no son las consecuencias desastrosas que originan, no, sino lo que viene después, es decir, las recetas que aplican para tratar de reconducir la situación cuando nos hemos ido ya a la mierda, porque entonces todo se acelera y multiplican de manera exponencial el disparate hasta, de repente, descubrir que los países donde se aplicaron no tienen vuelta atrás sin el auxilio inmediato del capitalismo al que ellos, en diverso grado, según si perteneces a esa casta de embaucadores y embusteros del PSOE o a la delirante banda del comunismo rancio en cualquiera de sus formas, identifican con el fascismo, término que aterroriza a tanta gente como el coco y por idénticos motivos.
Porque verás, el coco (ni el fascismo) no está ni se le espera, y además, en los tiempos que corren, si apareciera, no tendría ni media hostia, a menos que te dediques a alimentarlo, que es la tarea principal en la que viven socialistas y comunistas, porque viven como vampiros, agarrados al pescuezo de un ectoplasma inexistente o al cadáver de Franco mismo, al que parasitan y necesitan darle vida porque se nutren de esa misma escasa leche que produce.
Cuanto más robusto es el fascismo, más engorda el comunismo porque ellos mismos se autoproclaman, por encima de cualquier otra consideración, «anti fascistas» y se abastecen de esa basura, aunque sabido es (lo dijera Churchill o su porquero es lo de menos) que los fascistas del futuro se llamarían a sí mismo anti fascistas. Y ahí los tienen, porque también funciona en cierto modo a la inversa: cuanto más robusto es el comunismo (que sí existe y hasta se presenta a las elecciones en toda Europa a pesar de la condena aprobada por la UE), más previsible es que por simpatía (o por antipatía, permítanme la broma) aumente en algún grado minúsculo no tanto el fascismo cuanto la resistencia a dejarse maniobrar el ano por estos obsecuentes de sus caudillos que no le dicen una verdad al oncólogo ni al notario «in artículo mortis»…
Pero no dejen que me salga de lo que pretendía evidenciarles, que es muy sencillo. Lo grave, les decía, no es que arruinen a un país en tres cuartos de hora de sanchismo incompetente, sino que, llevados por esa misma incompetencia, se obcecan en proponer recetas que nos hunden aún más abajo y nos conducen a la miseria, como bien saben cubanos o venezolanos, sin que después de más de un siglo tengan un sólo ejemplo que poner donde el comunismo haya mejorado la calidad de vida de sus habitantes.
Así pues, la pandemia, vale. Y la crisis del gas con Argelia, que la han causado ellos, pero valga también. Y la guerra de Ucrania, que nos afecta de manera bastante más que secundaria, pero lo metes todo en el cóctel que tenemos que vender la moto… Receta: suben el Salario Mínimo Interprofesional, dedican miles de millones a políticas estúpidas de género y de inmigración que alimentan la muerte y los delitos, lo regulan todo y hasta proponen que no se puede vender una vivienda por más de lo que te costó al comprarla (propuesta podemita aunque parezca salida de un manicomio), el gasto superfluo y de asesores llega a límites insospechados… Resultado: la inflación se les dispara, los precios por las nubes, la gasolina al doble y no para de subir a pesar de que la OPEP ha aprobado inyectar millones de barriles de producción. Dinamitan las centrales térmicas y las nucleares, aunque el precio de la electricidad alcanza cotas históricas y, como consecuencia de todo ello, la suma de los precios en el supermercado de un trozo de sandía, un pepino y medio kilo de filetes de pollo alcanza ya los 10,02 euros.
Pero, ojo, que viene lo bueno, porque llegan ellos con sus soluciones… y en un hilo de las redes sociales sale un comunista de estos de garrafa, de los que te encuentras en las RR.SS. a diario lamiéndole el ciruelo al caudillo de ocasión, se llame Guan Espadas o Teresa Rodríguez, y me dice que eso se soluciona muy sencillo: que no compre filetes de pollo, sino el pollo entero, que asegura que está a 0,35 euros el kilo (este tío no pasa por un supermercado desde los tiempos de Laureano López Rodó, Gregorio López Bravo y José María López de Letona, los Lópeces del franquismo) y se escandaliza de que me gaste el dinero en un trozo de sandía sin pepitas. ¡Tente, Satanás!…
De repente, ya lo ven, descubro que el tío me acaba de rellenar la cartilla de racionamiento y lo que me corresponde este mes sin que se le mueva un pelo, aunque nada dice de lo que tendrán que hacer a partir de entonces los fabricantes de filetes de pollo ni los productores de la variedad de sandías sin pepitas (le he encargado que ya de paso me traiga también una docena de huevos de granja)…, momento mágico en el cual, otro comunista de churrete (acuden en colleras como buitres o moscas de la mierda) sugiere entonces que el problema de los precios alcistas en las frutas como el melón o la sandía se debe a un problema estructural que VOX y el PP no quisieron arreglar porque votaron en contra de una propuesta podemita que consistía en fijar el precio de los intermediarios…, sin aclarar tampoco por qué narices habría de dedicar a partir de ese momento un intermediario un minuto de su vida a negociar sandías o melones y transportarlos a las tiendas si de todos modos el precio lo fijaría el Komintern de expertos formado por Íñigo Errejón, Irene Montero y Echenique. Y así todo.
Me gustaría no aburrirles demasiado con estas consideraciones de parvulario, así que déjenme que sólo anote ahora que en momento tan sublime surgió de la nada de las RR.SS. otro lumbreras, esta vez con el disfraz de socialista moderado (o sea, esa mezcla de tarado que repite con voz de cura que «con Bildu no vamos a pactar jamás» y te lo repite cinco veces si se lo ruegas y luego indulta a asesinos con más de mil años de condenas) y nos quiso poner como ejemplo de su modelo socialista el de Suecia… Permítanme que les deje el relato de esta otra mamarrachada para mejor momento, porque todavía tengo que tragarme otra dosis de Primperán y mi cursillo diario de ‘guorlperfe’ para poder escuchar a estos escarabajos peloteros proponiendo soluciones disparatadas para los problemas que ellos mismos han generado con sus manos sucias, su torpeza y su más absoluta incompetencia. Continuará…
He dicho.





