Tras la celebración de la misa oficiada por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, un flujo considerable de peregrinos y fieles se congregó para venerar una imagen de particular importancia para la ciudad de Sevilla: el Cristo de la Expiración, el Cachorro.
Vídeo de Raimundo de Hita
Este traslado temporal de la imagen desde su sede habitual en la Capilla del Patrocinio en el barrio de Triana, Sevilla, es un acontecimiento que trasciende lo puramente religioso. Representa un puente cultural entre la ciudad andaluza y el corazón del catolicismo, permitiendo a fieles de todo el mundo conectar con una expresión artística y devocional arraigada en la tradición sevillana.
El Cristo de la Expiración, obra cumbre del escultor Francisco Antonio Ruiz Gijón (siglo XVII), es venerado por su profundo realismo y su capacidad de evocar la agonía de Cristo en la cruz. Su presencia en la Basílica de San Pedro proporciona una oportunidad única para la contemplación y la oración, permitiendo a un público internacional apreciar la riqueza del patrimonio religioso español y la intensidad de la fe que inspira.
En la misa, el arzobispo de Sevilla, Monseñor Sainz Meneses, instó a los cofrades a sentirse orgullosos de esta condición y a vivirla como camino de fe. Tuvo un recuerdo para el obispo de Málaga, que se encuentra enfermo, resaltó la importancia de la unión de los católicos y quiso destacar la importancia del Jubileo como momento para dejar de lado los problemas personales y buscar la reconciliación





