La plaza de la Virgen de los Reyes amanecía hoy irreconocible. Decenas de mesas redondas, palets con cajas, carretillas amarillas y operarios a pleno rendimiento transformaban, tal y como muestran las fotos de esta mañana, uno de los enclaves más emblemáticos de Sevilla.
Esta noche, a los pies de la Giralda, se entregan los Premios Escaparate, que celebran su 20 aniversario. La revista fundada por Mario Niebla del Toro Carrión ha elegido para su gran fiesta un escenario público y abierto. En ediciones anteriores, los Premios Escaparate ya se han celebrado en el Patio de Banderas del Real Alcázar, la Plaza de San Francisco o el Museo de Bellas Artes.
Donde normalmente hay turistas haciéndose fotos con la Giralda de fondo, esta mañana había mesas plegables, carretillas, palets llenos de cajas y operarios. Un dispositivo de gran envergadura que ha obligado a acotar buena parte de la plaza desde primera hora.
Las imágenes tomadas esta mañana lo evidencian:
La polémica: ¿una plaza pública para una fiesta privada?
El uso de la plaza de la Virgen de los Reyes para un evento privado no ha pasado desapercibido y ha generado polémica en redes y entre vecinos y visitantes.
Las críticas apuntan al cierre de facto de un espacio público de enorme valor patrimonial y turístico para una celebración privada con acceso restringido, con las molestias que conlleva el montaje durante toda la jornada.
Desde la organización defienden que se trata de una concesión municipal en regla, con todos los permisos del Ayuntamiento, y que este tipo de eventos proyectan la imagen de Sevilla a nivel nacional, que es precisamente el espíritu de la revista en su 20 aniversario.
El Ayuntamiento, por su parte, autoriza habitualmente este tipo de ocupaciones de vía pública para eventos de interés ciudadano, aunque la elección de un enclave tan sensible como la Plaza de la Virgen de los Reyes para una cena de gala privada vuelve a abrir el debate sobre los límites entre la promoción de la ciudad y la privatización de sus espacios más emblemático.
Esta noche, con la Giralda iluminada como telón de fondo, Sevilla volverá a mirarse en su propio escaparate, aunque no sin división de opiniones.



















