¡Buenos días! Después de un breve descanso de fin de semana, vuelvo a depositar la aguja en este microsurco escrito a 45 RPM, las revoluciones por minuto que seleccionábamos para escuchar los singles de un tiempo ido; ido pero algo regresado con los nuevos vinilos de LPs que han vuelto a petición sentimental de los oyentes más emotivos y puristas. Yo en eso, ya ven, tan nostálgico como pueda parecer (gran error y falsa impresión en quien lo piense), prefiero el CD. Donde se ponga un CD, que se quite para mí el antiguo sonido de los viejos discos que iban gastándose hasta llegarles a escuchar el crepitar de una candela. Y la de veces que fue uno a la Casa Damas de Sierpes a por el recambio de la aguja de zafiro, diamante o rubí. Hoy pongo de una tacada el «Mañana, mañana» de Los Ángeles, con su potente instrumentación de metales, su trombón inconfundible; «Amiga mía» de Los Brincos, con su portada psicodélica tan propia de los 60, y el tema de la muchacha que en aquella época debía estar pronto en casa de recogía, como la cantaría Serrat «poco antes de que den las diez». Por lo visto los obsesivos pecados de la carne sólo podían cometerse de noche; también «Cállate niña» de los Pic-Nic, donde la solista era Jeanette antes de ser rebelde y en los mágicos 60 le dijera a Mike Kennedy que a los ensayos se iba a cantar, no a gritar (no tienes tú guasa, Jeanette, porque a los ensayos, cierto es, se va a cantar, no a susurrar); y por último hoy Los Canarios y su «Ponte de rodillas», que desde luego me inclinaron ante la voz maravillosamente rota de Teddy Bautista. ¡Feliz lunes!





