Los representes de la protectora de animales «El Refugio del Burrito» ha anunciado que estudia denunciar a la Policía Local de Bormujos por desobedecer «la órdenes de un superior» y omitir el deber de auxilio a los animales abandonados a su suerte en la denominada «finca del terror» situadas en el término municipal de esta localidad aljarafeña
Los representantes de la protectora de animales han intentado sin éxito durante todo el fin de semana rescatar de la «finca del terror» a los numerosos animales, caballos, burros y perros, que permanecen desde hace semanas en total estado de abandono, sin que se haya podido localizar a los propietarios de la finca donde han sido descubiertos restos de caballos muertos por desnutrición y cadáveres esparcidos por toda la finca.
Según denuncia«El Refugio del Burrito«, el colectivo presentó un requerimiento ante la Policía Local de Bormujos para que se autorizara el rescate de los animales en cumplimiento del artículo 33 de la Ley de Protección Animal Andaluza, que permite a los ayuntamientos a través de la Policía Local retener a los animales temporalmente en caso de encontrarse en instalaciones inapropiadas, estado de desnutrición o malas condiciones de bienestar animal. Según denuncia la protectora, el requerimiento fue recibido y firmado por el jefe de la Policía Local que, en cumplimiento del mismo, envió dos patrullas al lugar para proceder al rescate. Según la denuncia, publicada en redes sociales, las dos patrullas «no sólo han desobedecido órdenes directas de un superior, sino que han ido en contra de la legislación vigente y han omitido el deber de auxilio a los animales, abandonando el lugar sin tan siquiera entrar en las instalaciones».
La protectora de animales afirma que estudia adoptar medidas legales contra las dos patrullas de la Policía Local de Bormujos. Relatan que un cabo que acudió a la «finca del terror» afirmó que «tenía órdenes de entrar, pero no lo iba a hacer, que se iba«. Los portavoces de «El Refugio del Burrito» consideran que los agentes encargados de cumplir las órdenes «ni se han leído el requerimiento y mucho menos los informes veterinarios. El problema es que aunque las leyes y mecanismos para proteger a los animales estén ahí, al final todo depende de la sensibilidad y concienciación de la persona en la que caiga el caso. Y no debería ser así, si fueran niños en lugar de animales ya estarían fuera», lamentan.





