Una nueva Semana Santa…
…en el mundo entero y en mi pueblo, Paradas. Por eso, hoy quiero que estas letras —bambalinas que bailan por entre los enrejados de los balcones de la calle de Las Cadenas— sean solo para ti, que es mucho lo que me das cada día y muy pocos los detalles que tengo contigo. Para ti y para los que tú sabes, que nunca te fallaron ni nunca, jamás, te fallarán.
Es domingo que precede a la Cuaresma y vas a debutar con picadores en el ambón de la parroquial de San Eutropio, donde tantas horas has echado apretando tornillos y rezando por lo bajini desde que no subías más de tres cuartas del suelo. Desde que tu padre te llevó de la mano, como a tu hermano, a la hermandad por primera vez. ¿Recuerdas aquella vez que lo mirabas todo con los ojos como platos y, en tu interior, una voz que te decía: yo quiero estar por aquí cuando sea mayor?
Y ya eres mayor, que han pasado los años al compás de una de esas marchas que a ti tanto te gustan. Aunque sigas siendo un chiquetillo, con esos ojos de ilusión e inocencia, la mayoría de edad te sorprendió durante cambios históricos en la hermandad de tus amores.
Y este mediodía tienes la dicha de presentar el cartel que anuncia la Semana Santa de nuestro pueblo. Te veo ya de tiros largos, con esa elegancia que le pones a todo en lo que haces. Estarás junto a tus compañeros de priostía, junto a tus costaleros, junto a tu familia —la de aquí y la del cielo— y, por supuesto, junto a tu Virgen del Mayor Dolor, que desde su camarín remozado te va a mirar orgullosa, que va a presumir del corazón que te regaló su hijo Cautivo, “el de las manos amarrás” (Antonio Blanca, dixit).
En el cartel que presentas a todo el pueblo seguro que aparece Ella, con sus bambalinas bordadas, con sus varales de plata, con su corona de oro y con su mirada blanca e inmaculada. En el cartel —que me han dicho que es del amigo Manolín Bascón, siempre al quite— tienen que estar sus pestañas morenas y la cera encendida, las faroles de cola y las flores de las esquinas, que por las esquinas del pueblo irán pidiendo saetas la noche del Jueves Santo. Seguro que el cartel es todo Ella, lo mismo que tus palabras, lo mismo que tu sangre color burdeos.
Hoy es un día grande para nosotros. Para todos. Por poder estar a tu lado y al lado de la Virgen. Al lado, pegadito al costero, como tu llamas… que nos vamos todos al cielo con Ella.
Si estuviera aquí con nosotros quien tú y yo sabemos, rebozaría de felicidad. Y te diría… “Suerte, vista y al toro, niño. A ver qué cosas bonitas le dices a nuestra Virgen del Mayor Dolor. Anuncia un cartel para una nueva Semana Santa en el mundo entero y en Paradas”.





