¡Qué pesadez!, se dirán algunos bienpensantes adalides de la defensa de los derechos humanos. ¡Otra condena de la masacre interminable que está cometiendo en Gaza el Israel de Benjamin Netanyahu! Sin embargo, no es suficiente para poner a la Comunidad internacional ante su responsabilidad. Les expongo unos testimonios escalofriantes, tanto desde el campo palestino como del israelita, que claman al cielo.
Según cuenta Laura Villalón en “El Mundo”,Esra Abi-Halibi nació el pasado marzo en Gaza y acaba de morir a consecuencia de una diarrea crónica y una infección bacteriana por falta de alimento, cuando solo pesaba 2 kilos, menos de cuando vino al mundo, sumándose así a la fatídica lista de 87 niños que han muerto últimamente por inanición. Como ha comentado su madre, los muertos por malnutrición “están en una lista que nadie mira. Solo son nombres y números. Nuestros hijos, a quienes gestamos durante 9 meses y luego dimos a luz se han convertido solo en números”. El Programa Mundial de Alimentos ha advertido que un tercio de la población lleva días sin comer y 90.000 niños y mujeres necesitan tratamiento urgente por malnutrición o morirán.
Esta catastrófica situación no ha sido provocada por los rigores de la naturaleza sino por la crueldad infinita del Gobierno presidido por Netanyahu, que parece haber olvidado el holocausto judío y trata a sus enemigos como trataron los nazis a sus correligionarios. Se trata de una “hambruna masiva” causada por el hombre. Más de un millar de palestinos han muerto en ataques del Ejército israelita o de los guardias de seguridad de los centros de suministro de alimentos, gestionados de forma tiránica por una empresa israelo-estadounidense, la “Fundación Humanitaria de Gaza”, que -más que una Organización humanitaria- parece una filial de las SS, que asesina con sadismo a quienes pretenden obtener alimentos para su supervivencia y la de sus familias. Según Médicos sin Fronteras, las autoridades israelitas utilizan deliberadamente el hambre y la inanición como arma en la lucha contra los gazatíes. La hambruna alcanza niveles sin precedentes con pacientes y personal sanitario que luchan por sobrevivir.
Especialmente desgarrador es el testimonio del Complejo Médico-sanitario del Hospital Nasser que dicen estar trabajando en medio de la muerte, pues los tanques israelitas se encuentran solo a unos metros de ellos. “Estamos más cerca del final que de la vida”. Los soldados no distinguen entre un niño y un anciano, entre un médico y una enfermera, pero seguiremos aquí, no porque no tengamos miedo, sino porque nuestra humanidad no nos permite marcharnos. Nos quedamos porque elegimos ser humanos antes que cualquier otra cosa y porque nuestro mensaje es más grande que la supervivencia individual. Y si nos exterminan, nos dejarán ahogados en la oscuridad de las cifras. Recuérdennos como personas que amaron la vida, y tenían sueños e hijos y mujeres a quienes amaban profundamente. “No somos héroes sobrenaturales. Solo comprendemos lo que significa ser humano”. Digan al mundo que “elegimos morir antes que traicionar nuestro pacto con la humanidad”. No nos alaben, ni nos entreguen medallas de héroes. Digan solo la verdad, que entendimos el verdadero sentido de la compasión. Ha sido para nosotros un honor tratar de aliviar el dolor. “Perdónennos si fallamos, pero, por favor, no nos olviden, no somos simples números”.
Otro testimonio impactante es el del director de cine israelita Etgar Keret, que muestra que no todos los judíos están de acuerdo con el proceder criminal del Gobierno de Netanyahu, aunque la inmensa mayoría lo apoye y crea que los palestinos se merecen lo que están recibiendo. El 80% de los israelitas quiere el fin de la guerra y el regreso de los rehenes, vivos o muertos, pero el interés personal de Bibi le impulsa a continuar la guerra hasta el exterminio de Hamas y la expulsión de Gaza de los palestinos. “Hay días en los que nos aferramos a la esperanza de que los rehenes volverán pronto a casa y otros que no. Hay días en los que mueren soldados y otros no. Hay días en que la coalición de Netanyahu parece estar a punto de hundirse y otros en los que parece que este Gobierno nos va a perseguir durante toda la eternidad. Pero hay una constante: casi cada día de los últimos cuatro meses han muerto asesinados en Gaza decenas o centenares de civiles”. Ha empezado otro día en el que van a morir seres humanos. Estas muertes apenas son noticia y no conmueven al mundo, pero son persistentes, arbitrarias y asesinas, y no tienen ningún propósito. “Están ahí para recordarnos el abismo moral en el que hemos caído, un abismo en el que la muerte diaria de decenas, de cientos de seres humanos se ha convertido en rutina”.
El artista Mandy Patinkin ha afirmado que, en su condición de judío, grita a los cuatro vientos que estos crímenes no se están cometiendo en su nombre. “Pido a los judíos de cualquier parte del mundo que […] se pregunten si es esto aceptable ¿Cómo puede ser que repitamos algo que se nos hizo a nosotros, a nuestros ancestros, que sin más demos la espalda a aquella infamia y hagamos lo mismo a otras personas? Es algo que difícilmente soportará en el futuro el pueblo judío”. Según Elvira Lindo, Patinkin se rebela contra los que matan, los que colaboran y los que callan, y se manifiesta contra la humanidad que, escudada en la impotencia, contempla un genocidio en directo. 30 personalidades hebreas -entre ellas el expresidente de la Knesset, Abraham Burg, han afirmado que Israel está matando de hambre a los gazatíes y exige al Gobierno que adopte un alto el fuego permanente y permita la entrada de ayuda humanitaria.
Lejos de ello, el Gobierno israelita sigue imponiendo un bloqueo casi total al acceso de ayuda humanitaria y sometiendo la entrega a la población de los pocos alimentos que permite entrar con condiciones draconianas, que conducen a la hambruna o a la muerte por disparos. Lo lógico sería que permitiera la entrada en Gaza de los miles de camiones bloqueados en las fronteras -6.000 según la UNWRA-, pero eso es pedir demasiado. Israel ha establecido un bloqueo integral de Gaza por tierra, mar y aire. El 9 de junio interceptó en alta mar al buque le la Flotilla de Libertad “Madleen”, que llevaba provisiones para el enclave en contra de las normas del Derecho del Mar, y el 26 de julio hizo igual con el “Handala”, detuvo a su tripulación y requisó su carga.
Ahora ha levantado parcialmente el bloqueo aéreo y permitido que Jordania y Emiratos Árabes Unidos lancen provisiones desde aviones -25 toneladas de alimentos, una gota en el mar-, método que -además de costoso e impreciso- es peligroso para los gazaties, algunos de los cuales han muerto al ser golpeados por los bultos que les caían desde el cielo. La última añagaza de Israel ha sido decretar unas “pausas humanitarias” de unas horas para supuestamente facilitar la entrega de asistencia, pero bien poco ha cambiado y el fuego y la sangre persisten en los puntos de reparto de alimentos. El jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, ha urgido en vano al Gobierno israelita para que permita la entrada de ayuda sin restricciones, para impedir el inminente cataclismo humano de la hambruna en Gaza, una catástrofe que la entrada de unos pocos camiones no logrará evitar. Sin una entrada masiva de alimentos, agua, y medicamentos, el riesgo de inanición que acecha a buena parte de los 2,1 millones de gazatíes será irreversible. Para el profesor de la Universidad de Doha, Taber Qarmur, los palestinos mueren de hambre en Gaza. Quienes han sobrevivido a los implacables ataques de Israel corren el peligro de morir de hambre. Personas desesperadas que hacen cola para conseguir comida son asesinados a tiros por contratistas israelitas y estadounidenses. La pausa humanitaria es un avance insuficiente, pues se necesitan enormes cantidades de ayuda para evitar la hambruna y una crisis sanitaria catastrófica.
Como ha señalado Andreu Missé en “El País”, Israel está a punto de ganar la guerra en Gaza porque pronto habrá logrado matar de hambre a los 2.100.000 gazatíes que aún sobreviven. Unos 600.000 habitantes sufren a día de hoy desnutrición y 1.026 personas han muerto mientras trataban de acceder a alimentos. La estrategia deliberada de Netanyahu ha sido ”hacer materialmente imposible la vida de los palestinos en su territorio”. Según Diego S. Garrocho, las mayores conquistas de la civilización es que -incluso en la guerra- hay reglas que jamás deben traspasarse. Hay una irresponsabilidad decidida por parte del Gobierno de Netanyahu en ejercer violencia letal sobre la población civil, y no cabe buscar razones que la justifique, porque no existen. “Hay una coherencia siniestra entre la estampa de los niños de Gaza y los del gueto de Varsovia. Para nuestra vergüenza, tendremos que reconocer que en ambos casos Europa tuvo una responsabilidad. Si de verdad aspiramos a ser luz del mundo -y creo que esa ambición es un deber-, no podemos volver a ser observadores pasivos del horror”.
Insuficiente reacción de la Comunidad internacional ante los crímenes de Israel
Los principales responsables de la actual situación en Gaza son Hamas, por su ataque genocida del 7 de octubre de 2023, y el Gobierno israelita, por su reacción desproporcionada con su guerra de agresión integral, no solo contra el movimiento terrorista, sino también contra población civil gazatí. Antes del ataque, Israel ya había ocupado y “batustanizado” Cisjordania con la creación de colonias de judíos radicales, y permitido el desarrollo de Hamas en Gaza para debilitar a la ANP, con lo que facilitó su acceso al gobierno en la franja. El Gobierno israelita ha contado con el apoyo incondicional de EEUU y con la indiferencia culposa de la Comunidad internacional.
1.-Estados Unidos: Israel cuenta con el respaldo de EEUU, que siempre se ha alineado a su favor por razones de política internacional e interna -presión de los “lobbies” judío y cristiano evangelista-, pero con Donald Trump se han alcanzado las más elevadas cotas pro israelitas. Ya en su primer mandato, reconoció a Jerusalén como la capital del Estado hebreo y trasladó allí su Embajada, y dio por buena su anexión de los altos del Golán. Ante los excesos del Gobierno israelita en Gaza, la Administración Biden obligó a Netanyahu a aceptar un alto el fuego y un Plan de Paz de tres fases. Concluida la primera, Israel se ha negado a negociar de buena fe y a entrar en la segunda, al rechazar la propuesta norteamericana de establecer una tregua de entre 45 y 60 días durante la cual Hamas entregara 10 rehenes vivos y 16 cadáveres, e Israel liberara a un centenar de prisioneros palestinos. Israel exige la rendición incondicional de Hamas.
En su segundo mandato, Trump no solo ha apoyado la guerra total contra Gaza, sino que ha fantaseado con la expulsión de los gazatíes de la franja y la construcción en ella de una Riviera para potentados. Ha autorizado la entrega a la empresa estadounidense Fundación Humanitaria en Gaza la gestión criminal de los puntos de entrega de la ayuda alimentaria. EEUU está mediando sin excesiva convicción para lograr un alto el fuego y el secretario de Estado, Marco Rubio, ha afirmado que se está logrando “mucho progreso’, mientras Israel ha retirado de Doha a sus negociadores, intensificado su ofensiva contra Gaza y restringido de forma inhumana el acceso a la franja de la ayuda humanitaria. EEUU es contrario a la fórmula de los “dos Estados” para tratar de solucionar el conflicto israelo-palestino y ha boicoteado -junto con Israel- 1a reunión que se ha celebrado a tal efecto en Nueva York. Cuando Emmanuel Macron anunció que Francia reconocería en septiembre al Estado palestino, Rubio lo ha acusado de apuñalar a Israel por la espalda y darle un premio a Hamas.
2.-ONU: Las Naciones Unidas -que fueron las patrocinadoras de la fórmula de los dos Estados- se han mostrado incapaces de encontrar una solución al conflicto. Aunque la inmensa mayoría de sus miembros -149- reconoce a la ANP como Gobierno legítimo de Palestina -incluida Gaza-, EEUU veta en el Consejo de Seguridad cualquier resolución relativa al territorio. El Tribunal Internacional de Justicia ha dictado sendas opiniones consultivas sobre Palestina. En 2004, se pronunció contra la construcción por Israel de un muro en Cisjordania, que todos los Estados miembros no deberían reconocer y, en 20024, sentenció que los territorios palestinos ocupados formaban una unidad que comprendía Cisjordania, Jerusalén-este y Gaza, y que su ocupación y control y la negación de aplicar al pueblo palestino el principio de autodeterminación violaban los principios fundamentales del Derecho Internacional y hacían ilegal la presencia israelita en el territorio ocupado, por lo que estaba obligado a poner fin cuanto antes a su presencia en dicho territorio, desmantelar los asentamientos de colonos existentes y repatriar a los ocupantes. El Tribunal está pendiente de pronunciarse sobre la demanda presentada por Sudáfrica contra Israel por la comisión de actos de genocidio, a la que se han sumado España y Brasil.
3.-Unión Europea: La UE no ha estado a la altura de sus responsabilidades y, ante las discrepancias en su seno sobre la actitud adoptar en relación con los crímenes de Israel, ha optado por la fácil y cobarde postura de no hacer nada, pese al compromiso asumido en el Acuerdo de Asociación con Israel de que sus relaciones se fundarían en el respeto de los derechos humanos. El punto clave es el síndrome de la mala conciencia histórica de Alemania con el pueblo judío, que hace que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adopte una actitud pro-israelíta y de falta de comprensión y de empatía ante la situación de los palestinos, por lo que la Comisión no ha movido un dedo. Esta actitud ha contagiado a la actual alta comisaría para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, quien -tras haber conseguido un acuerdo vaporoso con Israel para que su Gobierno permitiera el acceso de la ayuda humanitaria a Gaza- ha afirmado que veía “señales positivas” por parte de Israel, en contra de la evidencia y del informe el Servicio Exterior Europeo, de que éste está incumpliendo el Acuerdo de Asociación y aplicando un castigo colectivo al pueblo palestino con el bloqueo de su acceso al agua, a los alimentos y a los servicios más básicos. Su antecesor , Josep Borrell, ha sido muy crítico, al afirmar que Kallas había dicho a los Estados miembros: “Estas son las distintas cosas que podríamos hacer. Díganme ustedes cuáles quieren poner en marcha, y la respuesta ha sido: ninguna, no queremos hacer nada. Eso es lo que ha decidido Europa”, y ha concluido con amargura: “Europa ha perdido su alma en Gaza”. 28 Estados han hecho un llamamiento en favor de un alto el fuego inmediato y exigido a Israel que levante las restricciones para la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, y es significativo que entre los signatarios no figurara Alemania.
4.-Gran Bretaña: Ha sido la principal responsable de la descolonización de Palestina, al ser la potencia mandataria y la autora de la ”Declaración Balfour”, en la que se comprometió al establecimiento de un hogar judío en un territorio mayoritariamente poblado por árabes, a los que se discriminó en el reparto territorial. Se marchó sin resolver el problema y dejó una situación imposible, que continúa tal cual pese al transcurso de 77 años. Tras la traumática espantada del Brexit, el Reino Unido se ha acercado paradójicamente a la UE y se muestra más colaboradora que antaño. En la cuestión de Gaza, Keith Starker ha sido uno de los políticos que se ha mostrado más firmes en la condena de los abusos de Israel y ha amenazado a Netanyahu con reconocer a la ANC si no acuerda un alto al fuego y permite el suministro de ayuda a Gaza.
5.-Países árabes y musulmanes: Los países árabes -de Egipto a Marruecos- apenas han influido sobre Israel y están ayudando bien poco al sufrido pueblo palestino. Netanyahu ha tenido la desfachatez de afirmar que estaba trabajando estrechamente con EEUU para encontrar países que acepten acoger a los palestinos que Israel expulse de Gaza y les ofrezcan un futuro mejor. La Liga Árabe no sabe, no contesta. De los países musulmanes, el más relevante es Irán, el archienemigo de Israel, que ha tratado de destruirlo o dañarlo a través de sus esbirros Hamas -al que financió y apoyó técnica y políticamente en su ataque a Israel-, Hizbollah, los hutíes de Yemen y las múltiples milicias chiítas de todo pelaje. Irán no pasa por su mejor momento tras los letales bombardeos de Israel y EEUU, y el derrocamiento de Bachir al-Asad en Siria.
6.-Otros países: Rusia bastante tiene con la guerra de Ucrania, aunque siempre haya apoyado a Irán, pero sin enfrentarse abiertamente a Israel. También se ha visto adversamente afectada por el cambio de régimen en Siria y la eventual pérdida
de su base naval de Tartús. China pasa del tema y la inmensa mayoría de los países a lo máximo que llegan es a hacer algunas críticas intrascendentes y a votar en la ONU a favor de la solución del conflicto, pero sin involucrarse en la cuestión.
¿Ha cometido Israel actos de genocidio en Gaza?
Sudáfrica ha demandado a Israel ante el TIJ por incumplimiento del Convenio de 1948 para la prevención y el castigo del delito de genocidio, en el que es Parte. En su decisión de 26 de enero de 2024, el Tribunal estimó plausibles algunos de los derechos reivindicados por Sudáfrica e instó a Israel a adoptar las medidas oportunas para prevenir la comisión de un genocidio en Gaza. No ordenó, sin embargo, el cese inmediato de los combates, lo que suponía el reconocimiento implícito del derecho de Israel a la legítima defensa. La sentencia del TIJ aún tardará algún tiempo en dictarse.
En 2023, Alemania, Canadá, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña y Países Bajos presentaron al TIJ una Declaración conjunta para definir lo que constituía un genocidio, en relación con la acusación a Myanmar de haberlo cometido con sus ataque a la minoría rohinyá. En ella se argumentaba que “los niños son esenciales para la supervivencia de cualquier grupo como tal” y que su destrucción afectaba a su capacidad regenerativa, por lo que estos ataques eran una evidencia clara de la intención genocida del Gobierno birmano. En Gaza, los más de 17.000 niños asesinados representan el 40% de las víctimas. Otra muestra de esta intención eran las declaraciones de líderes políticos en las que deshumanizaban a los integrantes del grupo perseguido, con expresiones como la de “animales humanos”, utilizada por el exministro de Defensa, Yoav Gallant, o por el propio Netanyahu. El historiador del Ejército israelita, Omer Bartov, ha cambiado su opinión sobre la calificación de la actuación de Israel en Gaza, tras la evidencia acumulada en los últimos meses y afirmado que había pocos casos tan claros de genocidio y que Israel había pervertido la lección del Holocausto.
Según Máriam Martínez-Bascuñán, el reconocimiento del genocidio sigue un patrón geopolítico predecible. Si el perpetrador es un adversario -Ruanda, Srebrenica, Myanmar-, actuamos con velocidad moral admirable, las atrocidades se etiquetan como genocidio y exigimos justicia internacional, pero cuando el genocida es un aliado, los criterios legales se vuelven complejos y requieren más investigación. “Llevamos 15 meses asistiendo en vivo a un genocidio internacionalmente documentado, pero seguimos debatiendo si cumple los criterios que estos países establecieron para Myanmar. Llamamos crisis humanitaria a la pura ingeniería del sufrimiento. Normalizamos usar el hambre como arma y la militarización de la ayuda humanitaria. La respuesta a la destrucción de décadas de Derecho Internacional Humanitario en la geopolítica de la indignación. Estamos consternados, pero no hacemos nada”.
El representante de “Human Rights Watch”, Omar Shakkr, ha afirmado que limitar el acceso al agua, a la comida, a la electricidad y a otros bienes necesarios para la supervivencia implica la intención de Israel de exterminar a la población de Gaza. Dos prestigiosas ONG de Israel han acusado a su Gobierno de estar cometiendo un genocidio en Gaza. Un Informe de B’Tselem describe la aterradora evolución del trato dispensado a los palestinos hasta llegar a su aniquilación, y el documento “La destrucción de las condiciones de vida. Un análisis sanitario del genocidio de Gaza”, de Médicos por los Derechos Humanos, se centra en la destrucción del sistema sanitario en la franja y en los ataques dirigidos contra los hospitales, que “forman parte de una política deliberada dirigida contra los palestinos como grupo”. La ofensiva israelita cumple, a su juicio, tres actos fundamentales definidos en el artículo II del Convenio sobre el genocidio: ”matar miembros del grupo, causar daños físicos o mentales graves a sus miembros, y someter deliberadamente al grupo a condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción total o parcial”.
Según Iñaki Ellacuría, el Plan criminal de Netanyahu, sin llegar ser genocidio, está creando una crisis humanitaria sin precedentes. Todo depende de la interpretación que se haga del artículo II del Convenio, que califica como tal los actos perpetrados “con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Para Antonio Cazorla, se puede considerar que estas conductas casan casi perfectamente con los acontecimientos que tienen lugar en Gaza, pero no está tan claro porque el elemento definitorio decisivo estriba en la palabra “intención”. Para los defensores del Estado hebreo, los casi 60.000 palestinos muertos han sido víctimas colaterales de una guerra no deseada, de cuya muerte es responsable Hamas
Yo mismo mantuve en el artículo “¿Ha cometido Israel genocidio u otros delitos en Gaza?”, publicado en marzo de 2024, que Israel había violado el Derecho Internacional Humanitario y cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad, pero no actos de genocidio, porque la intención de su Ejército era la de aniquilar a Hamás y no la de eliminar, total o parcialmente, al pueblo de Gaza por ser árabe, palestino o musulmán. Sin embargo, tras ser testigo de los bombardeos indiscriminados de hospitales y viviendas, del ensañamiento con mujeres y niños, de los caprichosos desplazamientos forzados en medio de las bombas, de los campos de concentración en Rafah, de la intención de expulsar de la franja a todos los gazatíes, del boicot a la entrada de ayuda humanitaria, de los ametrallamientos de las colas de famélicos ciudadanos en los puntos de suministro de alimentos, y -sobre todo- del uso del hambre como arma de guerra, he llegado -como Bartov- a replantearme esa opinión. ¿No hay pruebas más que suficientes de que el Gobierno de Netanyahu pretende destruir, al menos parcialmente, al pueblo palestino? Puede que –en términos de estricta técnica jurídica- esta abominable conducta no entre dentro del concepto de genocidio, pero se le parece mucho y sus efectos son similares. Genocidio o no genocidio, es evidente que Israel ha cometido y sigue cometiendo en Gaza innumerables delitos de lesa humanidad. El fiscal de la Corte Penal Internacional ha expedido una orden de captura contra Netanyahu y contra Gallant, por lo que ellos -y muchos otros- merecen ser juzgados por los tribunales para que hagan frente a sus responsabilidades penales.
Cabe concluir estas reflexiones con la mención del editorial de “El País”, titulado “Fracaso moral internacional”, según el cual “el castigo del hambre al que se encuentra sometida la población civil palestina responde a una estrategia deliberada del Gobierno de Benjamín Netanyahu. Es una verdadera planificación inhumana del sufrimiento y uno de los fracasos morales internacionales más grandes de nuestro tiempo”. La Comunidad internacional lo observa con indignación retórica, pero parálisis práctica. “Los hechos demuestran que el primer ministro israelita pretende hacer de la franja un territorio inhabitable. No se trata solo de castigar al pueblo palestino, sino de forzar su emigración masiva. Se trata de un plan de desposesión y desplazamiento colectivos que recuerda a los episodios más trágicos del siglo XX”.





