¿Un Ministerio de Juventud e Infancia? ¿Y en manos de una comunista de las de orejeras bien puestas y cabeza cuadrá? No, no lo veo, francamente. Me parece que el tirano se ha echao definitivamente al abismo y le importa una mierda la repercusión que este ministerio pueda tener dentro de la sociedad española. Sobre todo, en cuanto a los jóvenes e infantes se refiere, que es a quienes especialmente va dirigida semejante aberración estatal.
Porque díganme ustedes con qué intención se ha creado este departamento. ¿Para que nuestra juventud encuentre su razón de ser y estar y no se les cercene las vías de integración laboral que son fundamentales en el desarrollo como personas? ¿Para que nuestros niños puedan ser educados en el idioma natural, que es el español, y no se les atiborre el cerebro con lenguajes que deben ser siempre optativos y no impuestos?
Creo que estos planes no son los de la señora o señorita Sira Abed Rego, que es la encargada de manejar este particular cotarro. Que me da a mí que la ministra en cuestión, de un currículum gigantesco y de peso, no va a hacer caso alguno de nada ni de nadie, y como magnífica discípula de Lenin depurará cualquier conato de insumisión que le surja, bien a su izquierda, bien a su derecha, optando de manera clara por la ejecución en solitario.
Por ello, mis queridos lectores, los españoles de hecho y de derecho debemos estar muy atentos a los movimientos que vaya realizando este espécimen político a lo largo y ancho de su gestión; puesto que se va a dedicar, estoy seguro, y desde el despacho de caoba que le han regalado, a jugar al ajedrez con la inocencia, la ilusión y el esfuerzo de quienes integran un segmento social de gran calado y sensible donde los haya: juventud e infancia, ¿les parece poco?





