Ocupa uno de los lugares de la zona más monumental de Sevilla, aprovechando el rincón que la Catedral forma arquitectónicamente entre la Avenida de la Constitución y la Lonja junto al Archivo de Indias, donde se inicia el camino hacia la Plaza del Triunfo. Es el magnolio que ha pasado por toda clase de vicisitudes y descuidos, perdiendo gran parte de su arriate desde que el tranvía circula próximo a su entorno. Al menos lo ha tenido estos días en cuenta el Ayuntamiento para cuidarlo en las tareas de poda.

El magnolio de la Catedral podría decirse que vive de milagro entre una cosa y otra desde que en los años 40 del siglo pasado fuese plantado en un lugar tan especial y privilegiado. Llegó a darle sombra incluso al monumento a Juan Martínez Montañés, que empezó en la Plaza del Salvador (de donde nunca debió salir), fue trasladado bajo sus ramas y, otra vez tras décadas, volvió a la Plaza del Salvador, donde el insigne escultor parece contemplar cada Semana Santa la salida de Jesús de la Pasión, su portentosa imagen. Igualmente se planteó en un momento determinado que bajo su sombra fuese instalada la estatua del Papa Juan Pablo II que finalmente se ubicó en la Plaza de la Virgen de los Reyes, ante la fachada del Convento de la Encarnación.
El magnolio se libró incluso del arboricidio que el Ayuntamiento llevó a cabo cuando se llevó a cabo el trazado del tranvía. Con las obras de pavimentación y la reducción de su arriate se diría que quedó aún más “arrinconado” que originalmente. Las consecuencias de no haberlo tenido en cuenta el Consistorio y darle la importancia que tiene, se hacen sentir en la débil frondosidad del árbol, de sus ramas y hojas.
¿Corre peligro la vida del magnolio? El Ayuntamiento está en la voluntad de rectificar las barbaries pasadas con este bellísimo ejemplar que adorna una de las zonas de la Catedral. Hay un compromiso de ampliación notable de su arriate. Es un proyecto (de cerca de 20.000 euros) que aumentará la extensión del parterre, devuelto a su tamaño inicial. Y dada la especial situación de la planta, será obligada la autorización de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Sevilla.




