Toros en Sevilla: La sapiencia de Luque emerge entre unos Garcigrande que fueron garcichungos
El de Gerena cortó una oreja de ley a un noble pero desfondado toro. Talavante y Borja Jiménez, intentos baldíos
De una fuente seca no puede sacarse agua, pero de un hilillo sí, con paciencia y sabiendo aprovechar los recursos. El quinto de Garcigrande, Olvidado, mostró nada más salir una falta de fuerzas alarmante y unos cuartos delanteros que rozaban la invalidez de puro flojos. Además hizo tantas cosas raras que no había manera de definirlo. Pero Luque vio su nobleza, ese hilillo de la fuente aparentemente seca, a la primera. Lo recibió de forma sorprendente, dándole un único lance en redondo y con una suavidad exquisita. El toro se iba suelto, manseaba, y, tras idas y venidas, lo acabó de parar de la misma guisa, con otro lance -circular y medio- con el toro embebido, casi hipnotizado, en unos vuelos a medio metro del suelo. El animal ya había mostrado su escasez de fuerzas y el trabajito que le costaba no irse al suelo y ese pudo ser el motivo de ese recibo.
Tres tandas de naturales dio el de Gerena para meterlo en el canasto, siempre sin tocar, sin forzar, muuuy suavemente, en un alarde de sabiduría, temple y saber hacer. Los iniciales medio naturales se acabaron convirtiendo en muletazos de pitón a rabo, siempre sabiendo tratar a un toro tan flojo y descastado. Luque, grande, tiró del hilillo de la nobleza de Olvidado y encontró agua en un terreno aparentemente baldío. Mató de media arriba y recibió una oreja, merecida por su trabajo y su toreo. Aunque la petición no fuera mayoritaria, que no lo fue…
La lidia del tercero también dejó cosas que contar. Se pidió con fuerza la oreja para Borja Jiménez, pero… El animal, encastado pero de embestida y comportamiento basto, como sus hechuras, mostró más genio que bravura y el de Espartinas pareció contagiarse, de forma que respondía a los arreones del toro de forma aturrullada, acelerado. El inicio de su faena, con pases cambiados y un sensacional cambio de mano para rematar con una trincherilla, apuntó más de lo que luego se vio. Pareció que el de Espartinas iba a poder domar los cabezazos y embestida a saltos de Arrocero, pero no fue así y Jiménez se fue viendo envuelto y superado por ese comportamiento tan áspero de su enemigo. No entendió al toro y el estoconazo que dio no fue suficiente para cortar una oreja, pese a que fue pedida por los tendidos, aparentemente de forma mayoritaria.
La faena de Luque al segundo fue extraña. Siempre se le vio poderoso, pero lo cierto es que pocas de las series que dio fueron limpias. El toro se acostaba y tocó repetidas veces el cuerpo del matador mientras embestía. Y cuando no era así, era el trapo el que se llevaba un picotazo, con lo que se consumó una faena con series que nunca acabaron de ser redondas, limpias, una faena en la que siempre apuntó pero no llegó a consumar. Descabelló dos veces con un aviso entre ambos. Por extraño que parezca, hay toros que están por encima de Daniel Luque…
Talavante consumó su insulso paso por Sevilla en una tarde de ni sí ni no. Bien es cierto que no tuvo buenos toros, pero tampoco la mínima actitud exigible en alguien que dice ser figura del toreo. El que abrió plaza tuvo casi todas las virtudes que se esperan: fijeza, clase por los dos pitones, fue pronto y obediente… pero no tenía fuerza alguna. Ninguno de los templados pases llegó hasta el tendido por la ausencia de emoción en lo que pasaba en el albero. Mató de una buena estocada. Y el cuarto se lastimó durante la lidia y llegó a la muleta cojeando de la mano izquierda, algo que no justifica los insustanciales pases que dio el extremeño antes de matar de estocada trasera y tendida.
Sólo nos queda un toro, el sexto, el que consumó el encierro de garcichungos. De andares descoordinados, no ofreció nada para que Borja pudiese hacer algo. Se hartó de pegarle pases sin que se pudiera esbozar un mínimo «bieeé…»
Más cosas de esta segunda de San Miguel 2025.
El presidente no concedió la oreja del tercero a Borja Jiménez tras una petición aparentemente mayoritaria y sí a Luque la del quinto con una petición que claramente no lo fue. Como aquí los aficionados le ganaron al público recordemos esta crónica de hace ahora dos años (penúltimo párrafo). Pues eso.
La lidia al segundo fue de libro, tanto por los puyazos de El Patilla como por la brega de Juan Contreras y los dos pares de Raúl Caricol.
También el 27 de septiembre de 2025, con esta terna, se colgó el cartel de “no hay billetes”, con lo que el abono se cerrará con 9 llenos totales en la Plaza de Toros de Sevilla contando el del domingo, día 28. Un mojón para la ilp de marras.
Hay que ver lo bonita que luce la plaza con la luz del otoño.
Lo próximo, la alternativa de Javier Zulueta con el padrino de más postín que pueda haber en la historia del toreo: D. José Antonio Morante Camacho, de la Puebla del Río.






