Los toros de Ricardo Gallardo siempre son esperados por la afición, esa extraña pero real contraposición entre lo que los tendidos proponen y lo que las figuras disponen, porque, en general, éstas no quieren saber nada de ellos. Los animales llegados desde Chiclana de la Frontera para esta primera corrida del ciclo continuado de la Feria de Sevilla 2025 en la Maestranza eran musculosos, fuertes, con cabezas para escribir una antología… Lo que suele llamar en las crónicas “buena presentación”. Excepcional en este caso.
Lo esperado.

Pero su comportamiento distó mucho del carácter Fuente Ymbro: Sosos, sin casta, sin lugar para la emoción, el picante, la transmisión… como lo quieran llamar ustedes, sufridos lectores. Un chasco en toda regla.
Entre tanta vulgaridad sólo el cuarto de la tarde, Tramposo de nombre, vino a traer la raza que se supone a estos toros.
Y le tocó en suerte -y nunca mejor dicho- a Paco Lama de Góngora. A tono con la tarde, se fue a portagayola y tras salir airoso de la larga cambiada instrumentó unos buenos lances. El garboso quite por verónicas rematado con una chicuelina por parte de Calerito acabó de enseñar al toro y de demostrar que este sí embestía. Aunque el pitón izquierdo parecía mejor, Lama decidió, con razón, echarse la muleta a la derecha. Tras dos muy buenas series, se confió en la tercera cuando quiso darse la vuelta para rematar y se llevó un susto, desarme incluido. Volvió y el toro quería y quería seguir embistiendo y allí que estaba el torero para aprovecharlo. ¿Todo fue bueno? Tal vez por la izquierda debió darle más sitio, perderle más pasos, pero… Una buena estocada puso en sus manos la única oreja de la tarde.
Sobre los tres primeros, los que llevaron la desilusión a los tendidos.
Manos por delante, poca fuerza, mal juego, poco fondo, sosería, ninguna emoción, andandito en la muleta, se paraban a mitad de embestida, daban cabezazos, no llegaban al tercer pase…
Intentemos destacar algo.
Paco Lama estuvo muy voluntarioso en el primero y sus compañeros no le fueron a la zaga en los suyos. Ese buen torero que es Juan Pedro García, Calerito, dejó patentes sus ganas y sus condiciones aprovechando el buen pitón derecho del segundo, con dos series citando en largo y un estiloso remate con un natural. ¿Por qué no le dio más sitio si el animal demostró ir medianamente bien en largo…? Samuel Navalón, después de mucho intentarlo, casi a la desesperada con un toro inocuo, se inventó una serie de bernadinas finales, ya con la espada de verdad y pudo crear, crear él, emoción donde no parecía haberla.

Tramposo, cuarto de la tarde.
Los tres matadores lo pusieron todo, se esforzaron al máximo y demostraron su vergüenza torera ante animales tan bonitos como poco colaboradores.
Quinto y sexto y así vamos acabando.
Juan Pedro García, recibió bien al quinto, que se iba y llegó a pararse en la puerta de toriles, pero acabó dejándose dar un par de lances. Viendo su alegre alegre embestida le dio buenos pases con la muleta y es posible que se confiara, de manera que el toro -ese fondo de bravura- lo enganchó y lo levantó tres metros del suelo. El costalazo fue monumental, pero, tras un leve momento de conmoción, volvió para seguir peleando y dar una gran serie por la derecha. Increíble y muy digno de ser valorado el comportamiento de Calerito, con un empaque impropio de un diestro que no había toreado hasta ahora. Sabiendo que en los cuernos del de Fuente Ymbro estaba su temporada, luchó para triunfar a costa de lo que fuera, y le costó otra cogida, con un golpe que le rompió la taleguilla junto a los machos de la pierna derecha. Se iba a tener que ir a la enfermería, pero no por eso iba a dejar de culminar con unas buenas manoletinas para hacerse merecedor de una oreja que un pinchazo y una estocada desprendida dejaron en vuelta al ruedo.
La corrida acabó con un sexto similar a los tres primeros, con cierta querencia a las tablas, y con el que Navalón nunca pudo acoplarse llegando incluso a ser silbado por alargar excesivamente una faena imposible.
Algunas cosas más.
Nunca sabremos qué habría pasado si a los tres primeros, a pesar de su exasperante sinsustancia, les hubieran dado sitio para aprovechar su demostrada buena arrancada en largo.
Volvimos a disfrutar del peculiar estilo del banderillero Fernando Sánchez.
Los picotacillos, protagonistas de la suerte de varas en todos los toros. Algo menos acusado en el cuarto.
La media entrada larga en un cartel como este muestra las ganas de toros que tiene el público.
Fuente Ymbro no vino el año pasado a Sevilla porque el ganadero no tenía toros con los que satisfacer la demanda. Todos lo sentimos, pero si recordamos lo ocurrido en su última comparecencia en la Maestranza y lo unimos a lo de este 27 de abril de 2025 vamos a tener que empezar a pensar que la justa leyenda creada por esta ganadería a lo largo de los años se está quedando sólo en eso.






