Hemos de confesar, para empezar, que quien escribe estas líneas y las crónicas en Sevilla Post para Sevilla Info abandonó esos quehaceres para irse a echar un día en la Feria. Influyó poderosamente en su decisión la presencia de los toros de Juan Pedro Domecq en los carteles, amén de la de Sebastián Castella. Tiraba para la plaza de toros ver juntos a Urdiales y a Pablo Aguado, pero recordar el historial de ese ganado pesó más. Así que la crónica que van a leer a continuación la hizo otro miembro de la redacción, con todo lo de distinto que pueda conllevar.
Mientras el editor de Sevilla Post se ponía de fino Tío Pepe hasta las manillas en la Feria, en la plaza de toros de Sevilla pasaron muchas cosas y casi todas buenas. Para empezar, la corrida de Juan Pedro fue magnífica, lo que no significa que todos los toros sirvieran. Pero no fue un encierro de algún buen toro suelto y pare usted de contar. En conjunto, magnífica e interesante hasta el final, con el sexto bajando el nivel.
Si Pablo Aguado despertaba alguna duda, esta quedó disipada con la faena que le hizo al tercero de la tarde. La media con la que cerró los buenos lances de recibo fue eterna y, como siempre, sin componer la figura, porque el sevillano la trae compuesta de serie. Los muletazos fueron los soñados por todos desde ese 10 de mayo de 2019 y el juampedro, Victorioso de nombre, pronto noble y que iba de lejos con un son precioso, ayudó lo suyo. Desde el inicio, con un molinete tipo (dicen los vídeos) Pepín Martín Vázquez hasta los adornos finales marca de la casa fueron nada más y nada menos que cuatro tandas, inconmensurables, difíciles de igualar por cualquier torero del escalafón. Desgraciadamente pinchó y luego dejó media, quedándose Aguado sin trofeos, aunque tanto el público como los aficionados disfrutaron del mejor toreo.
Muy dispuesto y ofreciendo su particular concepto del toreo estuvo Diego Urdiales. El primero salía suelto de los lances y el riojano tuvo que trabajar con ese defecto, compensado con la nobleza del toro. Empezó con una bonita serie para colocarlo e hizo faena, pero de más a menos, sin que nunca llegara a explotar. Mató de media estocada. En el cuarto se vio su mejor toreo, ese que lo hace tan especial y que puso de manifiesto sobre todo por naturales, llevando muy toreado a su enemigo y siendo capaz de sacarle el fondo de bravura que tenía pero había que saber ver. Nulo de fuerzas, la faena tuvo que ser breve, pero dejó ese regusto que siempre ofrece Urdiales y el estoconazo con que despachó a su enemigo le valió una merecida oreja.
Sebastián Castella también cortó una oreja, oreja de público más que de aficionado que se supo ganar ejerciendo el tremendismo en los ayudados de inicio y, cuando el personal se dormía por lo anodino de su faena, unas bernadinas finales que provocaron ese escalofrío que tanto gusta en las plazas de pueblo. Mató de una estocada trasera y cortó una oreja para engrosar su estadísticas, que no su cartel de torero. Lo del quinto fue peor. Sobresaliente toro de la buena corrida de Juan Pedro, el francés se hartó (o jartó) de darle pases, ofreciendo un recital de pico, enganchones y toreo de nula calidad. Hubo petición… pues claro que la hubo. No hay que olvidar que estamos en la Plaza de Toros de Sevilla y acabando el primer cuarto del siglo XXI y, por tanto, esto no es ni de lejos lo que fue.
El sexto bajó el nivel de la corrida exhibido por los juampedros y Pablo Aguado poco pudo hacer. Parado en la muleta, pegaba cabezazos y a duras penas pasaba. Pablo tiró, lógicamente, por la calle de enmedio: macheteo para prepararlo para la estocada, que cobró a la primera, que tiene eso que usted está pensando y es mejor no escribir.
Qué buen torero es Iván García. Tras una gran tarde en todos los aspectos, coronó con un par al sexto sobre el balcón, porque el toro tenía la cara más arriba que arriba. No le va a la zaga José Chacón, que también estuvo soberbio con los palos en el quinto.
Lo de la banda de Tejera es digno de estudio. Se arranca con incomprensible facilidad en ocasiones y se queda muda en importantes momentos como la faena premiada de Diego Urdiales. Doctores tiene…
Precisamente, los que llegaron relativamente temprano pudieron escuchar desde su asiento el repicar de las campanas de la Giralda (que están tan cerca del cielo 😉 ) anunciando al nuevo Papa de la Iglesia Católica. Ojalá sea digno de escuchar música en la faena que tiene por delante. Dada su vinculación con Perú, investigaremos sobre su afición a los toros.
Encantado de haber podido hacer está crónica. A ver si me dejan repetir…






