¿Por qué se empeña unánime nuestro periodismo patrio en hablar de «independentistas» cuando esa no es la palabra correcta? Unaminidad que como no podía ser de otro modo ya se ha contagiado al resto de la ciudadanía e incluso a la clase política que quiere desbancar a Sánchez; el mismo Feijóo habla tan campante de «independentismo».
Un lugar común es algo inocente que todo el mundo usa; por lo general una frase hecha, vacua de contenido de tanto repetirla y por ello inocua. Pero en ocasiones, puesto que quien domina el lenguaje domina la mentalidad colectiva y por tanto la política, estas frases vacías se convierten en un arma poderosa. Y esto es lo que está ocurriendo en España cuando decimos «independentismo» en lugar de «separatismo», que sería la expresión correcta. Le hemos regalado al enemigo y al felón la victoria de la lengua.
Según el más estricto sentido de contradicción, el nacionalismo catalán no puede ser independentista porque Cataluña nunca ha sido dependiente de nadie, nunca ha sido una colonia sin derechos. Al contrario, siempre fue provincia privilegiada de la nación española. Esa es la historia que los felones quieren ocultar. No hay independentismo que valga, sólo separación, sustracción, robo mafioso a los españoles incluidos los catalanes.






1 Comment
No estoy de acuerdo con su opinión, por tendenciosa. Independentismo y separatismo son opciones no del todo iguales. Ninguna me gusta. Pero, en algunas ocasiones, hay que escoger el mal menor.