A partir de 1968, como hito histórico, cuando el autotitulado progresismo ganó la guerra cultural en Europa, dictó las normas de la corrección política e hizo obligatorio un determinado pensamiento, quedó fijada en la mentalidad colectiva la tesis de la superioridad intelectual de la izquierda. Dicho de otra manera: sólo el pensamiento progresista generaba una cultura superior, mientras que el conservadurismo era culturalmente estéril.
Y, sin embargo, basta acudir a la Historia de las Mentalidades -en boga hoy entre los estudiosos- y a la metodología de la Historia Cuantitativa para desenmascarar esa torpe mentira. Basta contar; basta contar dónde se sitúan las más altas figuras del espíritu y la inteligencia.
Si como muestra nos fijamos en el campo de la literatura y del pensamiento de los siglos XIX, XX y lo que llevamos del XXI, y llamamos «conservador» (no confundir con reaccionario o fascista) el hecho de conservar aquello que funciona y en consecuencia no es necesario cambiar, salta de inmediato una lista -espigada a vuela pluma- de altas personalidades conservadoras y que de ninguna manera pueden incluirse en lo progresista.
A la cabeza Goethe, seguido de los grandes de la Germania: Thomas Mann, Stefan George (el poeta-gurú de la juventud alemana), Hermann Hesse, Musil, Jünger…En la oscura Dinamarca, Kierkegaard y el existencialismo cristiano; En Francia, Flaubert, Valery, Paul Claudel, Paul Morand, Saint-Exupéry, Julien Green, Patrick Modiano, Michel Houellebecq, Enmanuel Carrere… En el Reino Unido Rudyard Kipling (con sus dos enormes poemas «If» y «La carga del hombre blanco»), Chesterton, el historiador de las Ideas Isaiah Berlin… En el rico idioma español: Menéndez Pelayo, Azorín, Octavio Paz, Fernando Savater, Vargas Llosa, Andrés Trapiello, Aquilino Duque, Jacobo Cortines… Y allá en la Madre Rusia, Dostoyevski y su imagen paralela en el sigloXX Solzhenitsyn. Centenares de otras figuras conservadoras de rango heráldico podríamos seguir convocando aquí. Pero basta con esto.
¡Qué tonta esa derecha política acomplejada ante el discurso ignaro y mentiroso de la progresía!





