Es característica de la que se llama a sí misma intelectualidad progresista hacer alardes de su cultura con abundantes citas históricas y literarias; «poner en valor» la «superioridad intelectual de la izquierda» frente a la derecha ignorante y zafia.
Pero, ay, pronto se descubre de qué lado está la ignorancia; hacer citas cuando no se conocen los autores a los que se citan suele conducir a un ridículo mayúsculo. Recuerdo que cuando Podemos era un partido en alza solía presumir de sus dirigentes, profesores universitarios todos. Pero ¡qué profesores! «Hay que asaltar los cielos, como dijo Lenin» gustaba repetir a Pablo Iglesias. Pues no, mi querido Pablo, la frase original es de tu tocayo Pablo de Tarso.
Y viene esto a cuento porque sólo hace unos días cierto conocido «comprometido con la historia» y la Memoria Democrática repetía eso de «La verdad os hará libres», atribuyéndosela también a Lenin. Pues tampoco, la frase en su origen se encuentra en el Evangelio de San Juan.
Citar puede ser elegante, pero la elegancia de una cita no reside en el que cita el último sino en el autor original. La cultura del progresismo no pasa de ser una impostada cultureta de segunda mano.





