A ver cómo te sacas tú de la cabeza, con la que hay liada, que el buque ese encallado en el Canal de Suez no tiene nada que ver con la pandemia china ni con el gran ‘reseteo’ mundial anunciado. Dicen que va a costar una fortuna y que puede verse afectado el abastecimiento de numerosos productos en Europa durante meses. En cualquier instante puede empezar el «mundo caníbal».
Ábalos tiene experiencia en desencallar maletas en el aeropuerto Adolfo Suárez, pero no sé si en portacontenedores de gran calibre guarda algo que decir, aunque podrían enviarle por si una vez allí se le ocurre alguna medida de urgencia, que es un chico imaginativo y siempre encuentra salidas, como por ejemplo a esto de las vacaciones confinadas de la Semana Santa, que al tipo se le ha iluminado el cráneo y ha concebido una reunión oficial para estos días nada menos que en Ibiza, donde todos los negocios hoteleros han preparado ya sus reservas de Dom Perignon, por si acaso, y se han provisto de menudeo de papel y monedas para dar el cambio de billetes de 500 euros.
Y es que, como dijo Irene Montero, «con este sistema económico (el capitalismo) no-se-puede-vivir-bien», porque ni siquiera ella, siendo ministra durante todo un largo año, ha logrado hacerse con un patrimonio superior a los 300.000 euros, ¡porca miseria!. Y eso que la niñera, la seguridad, el rooibos y otras minucias similares se las carga al Estado, que si no, dónde iríamos a parar…
Donde se vive bien, o aún mejor, de puta madre, es en la República Centroafricana de Bokassa I. O en Corea del Norte, o en la Venezuela de Maduro, donde comen hasta tres veces al día, que se lo he oído yo decir a Íñigo Errejón, o en la Cuba de Castro, donde la ristra de sus descendientes se pasean en yate y en Maseratti por Miramar.
Tres salarios mínimos, que es el límite aprobado en los estatutos del partido, equivalen a unos 2.700 pavos al mes, lo cual convierte en inexplicable que los Marqueses de Galapagar tengan ahora cada uno de ellos un fondo de pensiones de más de 180.000 euros (los afamados fondos-buitre del capitalismo que rapiñan pisos y viviendas a los pobres del planeta, ya saben), más la hipoteca del chalé y un ahorro superior a 100.000 euros en metálico cada cual en cuentas corrientes. O sea, una miseria, joder, que esto no hay quien lo soporte.
No es que yo pretenda llevarle las cuentas a nadie, ¿eh?, pero es que la cosa le extraña incluso a Ramón Espinar, ese senador de Podemos tan listo que siendo estudiante se compró un pisito de protección oficial y antes de un año lo vendió por 53.000 euros más. Luego explicó en rueda de prensa que no obtuvo plusvalía, sino «la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta». Y se quedó tan ancho.
Cuentan los titulares de la prensa que el patrimonio de los Iglesia-Montero triplica el valor de lo acumulado por las tres vicepresidentas y por el propio presidente del Gobierno, pero me van a perdonar que de las declaraciones al portal de transparencia o a Hacienda de Sánchez no me crea ni siquiera la mitad, porque miente hasta en el médico.
Uno ya no sabe qué hace falta para que un votante comunista o socialista aprenda que la única función de este gobierno es la de afanar todo lo que puede, ni para convencerle de que cada vez que gobiernan los suyos el desempleo se dispara (dato estadístico objetivo) o, como ahora, directamente la economía se desploma hasta un nivel de posguerra, incluso cuando gobiernan los más preparados de la pandilla, porque el problema no es sólo ni Pedro ni Pablo, sino la desesperante ideología y el modelo a seguir.
Comunismo o libertad no es un dilema en un país tomado históricamente por el rencor social, sino un aserto para una sociedad encallada, como el buque en Suez, en la podredumbre de las subvenciones mientras los sanchicomunistas se quejan de que los hosteleros madrileños no van a recibir ayudas del gobierno y no entienden ni desean entender que la mejor ayuda que pueden recibir es que les dejen abrir y trabajar en paz.
Al comunismo lo que le interesa es un tapón en el Canal de Suez y otro, a ser posible, en el de Panamá, para que la economía se derrumbe por completo y nos veamos todos iguales, con una cartilla de racionamiento y en las colas del SEPE, al que se le han fundido los plomos sólo para pagar, pero donde te reclaman con puntualidad informática que les devuelvas hasta el último plazo de un ERTE si has cobrado de más.
Mientras desatascan el Canal de Suez, Iglesias se ha marchado de gira electoral. O a comprar tabaco, no está del todo claro, pero vislumbro a Irene Montero haciendo planes para entrar de tertuliana en el Sálvame de Luxe en cuanto se apaguen los fuegos de Rociito.
He dicho.





