Stannis Baratheon es un legalista extremo que representa la justicia hasta las últimas consecuencias. Su personalidad es característica de aquellos que han sido víctimas de una gran injusticia, utilizando el afán por aplicar la ley como válvula de escape de dicha situación. En este sentido, deja varias frases épicas a lo largo de la serie que apuntan en esa misma dirección, como cuando dice: “Una buena acción no limpia una mala, ni una mala una buena” o cuando señala que “Todos cosecharan lo que han sembrado. Desde el más alto señor hasta la más ínfima rata de alcantarilla”.
Se puede señalar que su personalidad justiciera va unida también a su ateísmo, ya que sus padres murieron cuando era solo un niño, decidiendo no creer en unos dioses que actuaban de manera injusta.
Stannis no va a sentir compasión por unas lágrimas, ya que considera que hacer el bien es un deber, y una prueba evidente de ello es su mano derecha Davos, alguien de orígenes muy humildes que nació en Lecho de Pulgas, en medio de un rio de excrementos, y que le salvó a él y a sus hombres, llevándoles comida cuando literalmente morían de hambre resistiendo en Bastión de Tormentas antes de rendirse, motivo por el que le nombró Caballero de la Cebolla a la par que le cortó los dedos de una mano por su pasado como contrabandista. Ante dicha situación, el propio Davos le dijo que, si consideraba que era lo correcto, él mismo debía aplicar la sentencia, a lo que Stannis Baratheon accedió, por lo que Davos le sigue y le admira, ya que pudo constatar que era un hombre recto y honorable.
Davos Seaworth llevaba colgado del cuello en una bolsa, a modo de amuleto, los dedos que el propio Stannis le cortó, ya que cambió drásticamente su vida, haciéndole salir de la pobreza extrema, lo que le hacía reverenciarle a modo de monumento vivo a la lealtad. Por ello, el propio Davos deja otra frase destacada en el marco de la serie cuando le dice a su hijo: “¿Quieres que tenga un dios? Bien, el Rey Stannis es mi dios. Te crió y me bendijo con su confianza, y te dio un futuro que yo jamás hubiera imaginado”.
Por ser Davos el único que se atreve a decirle la verdad (aunque no le guste) es nombrado (ante su propio asombro) Mano del Rey a pesar de sus orígenes humildes, y en una de las ocasiones, cuando su segundo le dice que, por dicho motivo, los señores de su Ejército lo miran mal, éste le contesta: “La mayoría de esos señores pueden considerarse afortunados si no los ahorco por traición”.
El aspirante al Trono es un personaje trágico que sufre lo que en psicología se denomina como síndrome del hermano del medio, ya que fue el segundo de tres hermanos y quedó sin un rol específico dentro del núcleo familiar, en contraposición del mayor (Robert), que debe cuidar de los pequeños, y el menor (Renly), que recibe una atención concreta, a lo que se suma que es alguien obsesionado por los desaires de los que ha sido constantemente víctima, ya que mientras el moría de hambre en Bastión de Tormentas, el mérito se lo llevaban Robert y Ned Stark, a lo que se suma que el nuevo Rey le dio Roca Casterly (el asentimiento tradicional de los Baratheon) a un excesivamente joven Renly, que no había luchado ni un día, mientras que Stannis recibió Roca Dragon, de la depuesta dinastía Targaryen. A pesar de considerarlo un insulto, renunció a una legítima reclamación por lealtad a su hermano mayor, que era el Rey.
Se puede apreciar que Stannis sufre un trastorno esquizoide de la personalidad, ya que es incapaz de mostrar sentimientos, siendo su hija la única excepción, a la que defiende frente a su esposa, que la desprecia al quedar desfigurada por el intento de envenenamiento que padeció en el pasado, a lo que cabe añadir la condición de asexuado del mismo, ya que es alguien con un fuerte sentido del deber, que practica el acto sexual únicamente con el objetivo de engendrar un heredero varón.
Al igual que Jon Arryn (que fue asesinado) descubrió cuando era concejero de Barcos la oscura realidad sobre la que se sustentaba el Reino, que era la ilegitimidad de los hijos del rey Robert, ya que la descendencia de los Baratheon siempre se caracterizaba por el pelo negro, en contraposición al pelo rubio de su “hijo” Joffrey, fruto de la relación incestuosa de la reina con su hermano, huyendo para evitar correr la misma suerte que la Mano del Rey.
Cuando un admirado Ned Stark descubre tan cruda verdad, hace conocer a Stannis que, al ser el hermano mayor del difunto Rey, le corresponde el Trono de Hierro por derecho de sangre.
Stannis, en su fuero interno, no tiene ninguna ambición personal ni deseo de poder, sino todo lo contrario, ya que lo concibe como una desagradable responsabilidad, pero es consciente de que es su deber y debe cumplirlo, renunciando a lujos y comodidades en su palacio, por lo que cabe remitirse a una reveladora frase que pronuncia a su hija, a la que dice: “A veces una persona debe elegir. A veces el mundo fuerza la mano, y si un hombre es consciente de lo que es y es fiel a sí mismo, la elección no es tal. Debe cumplir su destino, y debe ser quien debe ser, por mucho que lo odie”.
Algo que puede resultar cruel e insensible por parte de muchos es cuando ejecuta a su hermano menor por proclamarse Rey, pero es algo que dice mucho en su favor, ya que no hace distinciones y antepone su papel de Rey a cualquier otra consideración, teniendo una reveladora conversación con éste cuando se encuentran, que es la siguiente:
- El Trono de Hierro es mío, por derecho. Todos quienes lo nieguen son mis émulos.
- Lo niegan todos los niños en su primer llanto y los ancianos en su último aliento. Nadie te quiere como su Rey. Tú nunca has querido amigos, y un hombre sin amigos es un hombre sin poder.
- En nombre de la madre que nos parió, te daré una noche para reconsiderarlo. Recoge tus estandartes, ven a mí antes del alba y te garantizaré tu antiguo puesto en el Consejo, hasta te nombraré mi heredero, hasta que me nazca un hijo. Si no, te destruiré.
- ¿Ves todos esos estandartes, hermano?
- ¿Crees que unos pernos de tela te harán Rey?
- No, los hombres que sostienen esos pernos de tela me harán Rey.
Esa épica escena representa un conflicto de legitimidad que está fuertemente relacionado con aquella frase cargada de razón en la que se pregunta quien tiene el poder, a lo que le responden que es “quien tiene la espada”, pero a este último le sigue quien le paga, algo que también conecta con la incontestable realidad de que la historia la escriben los vencedores. En definitiva, una de las enseñanzas más valiosas como recurrentes que nos deja Juego de Tronos es que las leyes sólo son papeles sin las espadas que le dan fuerza de ley.
Stannis es consciente de que muchos hombres no son conscientes de la ilegitimidad del Rey Joffrey, un bastardo sin derecho dinástico alguno, pero al ser Renly menor que él, todos aquellos que lo siguen lo hacen de mala fe, conscientes de su ilegitimidad, del mismo modo que él mismo, que se proclama Rey por pura ambición personal, sabiendo que el Trono en modo alguno le pertenece, y aun a costa de generar una guerra por su ilegitimidad, algo que ya estaba dispuesto a hacer desde mucho antes, cuando se creía en la legitimidad de Joffrey, lo que le retrata como un verdadero villano, y la traición está penada con la muerte. Ante este panorama, Stannis actúa de manera igualitaria respecto de su propia familia por muchos problemas de conciencia que le pueda generar. En consecuencia, se le puede ver llorando “por el hombre que fue, no por el que llegó a ser”.
Entra en juego el problema del carisma personal y lo que se transmite con el trato personal, ya que Robert supo garantizar la estabilidad del reino gracias a que era un hombre con un carisma arrollador capaz de convertir a los enemigos en aliados, aunque representa un modelo de liderazgo liberal, ya que descentraliza por completo la toma de decisiones en manos de unos consejeros conspiradores y con intereses contrapuestos, arruinando el reino mientras se entrega a los vicios mundanos, siendo un Rey dionisíaco y un pésimo gobernante, además de un mal marido a pesar de que antaño fue un buen guerrero, pero como dicen los libros de la saga: “Algunos hombres son como las espadas, solo sirven para luchar, cuélgalas y se oxidarán”. Precisamente por su carácter hedonista, al proliferar sus hijos no reconocidos pone en peligro el Reino, al generar de manera innecesaria, virtuales conflictos sucesorios.
En relación con la contraposición de caracteres entre un nefasto gobernante desbordado de carisma y un más que competente administrador que no suscita lealtades ni atrae a las masas, cabe destacar la frase que el propio Stannis pronuncia en los libros cuando dice: “Robert les ofrece orina y la beben con una sonrisa. Yo les ofrezco agua limpia y desconfían”.
Stannis es un militar desde todos los ángulos, un líder al que se puede seguir sin avergonzarse, alguien que no ordena a sus soldados nada que él mismo no esté dispuesto a hacer, lo cual demuestra un modelo de liderazgo basado en el ejemplo, algo que entronca con aquella frase que pronunció el expresidente colombiano Álvaro Uribe cuando dijo “Soy el primer soldado de Colombia” en su lucha contra las FARC. Dentro de esta lógica, Stannis no sería como el capataz que da latigazos a los trabajadores para que carguen una roca, sino que sería el que se pusiese primero para cargarla junto a ellos, algo que se aprecia cuando desembarca en Bastión de Tormentas con sus hombres para tomar el Reino, ya que es el que los lidera espada en mano, guiándoles en el frente.
El legítimo heredero al Trono representa conservadurismo y religión, siendo el personaje más a la derecha de la serie, ya que es el único pretendiente junto a Robb Stark que prohíbe las violaciones a sus soldados, así como la prostitución. Es un moralista que combatiría el menor atisbo de corrupción, de modo que, si se tuviese que establecer un paralelismo político sería, en todo caso, con los carlistas, dada la semejanza de la constante apelación al “Rey Legítimo”. No obstante, el escenario es más complejo, y no sólo porque las categorías izquierda-derecha no surgieron hasta la Revolución Francesa, sino porque tiene elementos rupturistas al basarse en la meritocracia y nombrar Mano del Rey a alguien que procede de la pobreza más extrema, incorporar extranjeros a su Corte o adoptar una religión distinta a la tradicional.
Si algo se podría considerar a simple vista incoherente es, que se sumó a la rebelión de su hermano Robert contra el “Rey Loco”, que era el monarca legítimo, pero ello no implica una deslealtad a la Corona, ya que la lealtad a la familia es anterior a la lealtad al Rey, a pesar de que su hermano siempre le despreció, considerando como un hermano a Ned Stark, algo que al propio Stannis le dolía, teniendo una relación de amor-odio hacia el Señor de Invernalia, ya que, por un lado le admiraba, pero por otro, le envidiaba, aunque no dejaba de ser para él un modelo a seguir, de hecho, en cierta ocasión le preguntó a Jon Nieve que habría hecho su “padre” con un rebelde al que había apresado, siguiendo los mismos pasos que éste le señala. No obstante, la gran diferencia de caracteres entre Stannis y Stark radica en que el primero no es un hombre bueno al estilo del segundo, actuando de manera metódica y cuasi-automática, careciendo de piedad alguna, mientras que Stark forzaría la ley en un caso extremo, lo que retrataría a Lord Stannis como un antihéroe.
Uno de los elementos más discutidos del citado contendiente de la Guerra de los Cinco Reyes es su relación con la religión, que suscita controversias incluso entre sus partidarios, pues es posible que genere una nueva guerra en torno a la religión en Poniente, ya que cree en R´holl (el Dios Rojo) porque le ha dado muestras de poder y existencia, en contraposición al lujo y la hipocresía con la que viven los sacerdotes de la Fe de los Siete, y R´holl rechaza la tolerancia religiosa. En este sentido, hace una ceremonia en la que quema estatuas de los dioses de la Fe de los Siete, ejecutando a uno de sus consejeros por negarse a hacer lo propio, y cuando Davos le recrimina que lo mate por seguir las mismas creencias que sus padres, éste le corrige diciendo que la razón es por desobedecerle cuando le ha dado orden de quemarlas.
Se puede ver dentro de la saga de Juego de Tronos que la Fe de los Siete está inspirada en el catolicismo medieval, mientras que la religión del Dios Rojo se basa en el cristianismo primitivo, ya que es una religión monoteísta considerada “extranjera” que viene de Oriente, en concreto del Mar Angosto, a lo que se suma el color rojo de las túnicas, similar a la de los cardenales.
La actitud de Stannis respecto a dicha religión genera polémicas, ya que en la serie es representado como un fanático religioso, pero en los libros, simplemente concibe a la sacerdotisa Melissandre como una fuerza de la naturaleza, viendo en cualquier caso al Dios Rojo como un instrumento al servicio de su causa, sobre todo cuando Melissandre (equivocadamente) cree que Stannis es el Guerrero de Luz que ha visto en las llamas, pero es razonable que éste, en un ejercicio de realpolitik, no quiera perder a los seguidores de R´holl, que son buena parte de sus apoyos.
Cabe reconocer la determinación y valentía de Stannis, que es el único que a la hora de la verdad se preocupa por el reino, defendiéndolo de los Caminantes Blancos, viendo una guerra mayor frente a la que están librando los demás, diciendo: “Quería ser Rey para salvar el reino y ahora tengo que salvar al reino para ser Rey”.
De manera injusta, el personaje fue empequeñecido al final de la serie de manera paralela al engrandecimiento de Jaime Lannister, por medio de una trama que se desviaba completamente de los libros, una licencia injusta por la que Stannis quema viva a su propia hija (porque tiene sangre real) para liberarse tanto él mismo como el resto de su ejército, atrapados en la nieve, ante su resignada mirada, que traslada el mensaje de que, aunque no le guste, lo tiene que hacer. Decía el filósofo Leonardo Polo que “el mal es el sufrimiento del inocente”, y pocas imágenes representan el mal como una niña gritando de miedo y dolor mientras pide ayuda a su padre, que es quien ordena quemarla y contempla la escena con fría pasividad.
Es evidente que un hombre con un estricto código de honor como Stannis no hubiese llevado a cabo semejante atrocidad, sino que se hubiese quemado antes a sí mismo que hacerle tal cosa a su hija, ya que fue el único que la quiso, dando orden de que fuese nombrada heredera en caso de que él muriese.
Semejante licencia que se toma la serie tenía como objetivo sacar al personaje de la pantalla, algo que consigue por medio de un final nada honorable para semejante gigante, por medio de una muerte kármica, ya que su esposa se suicida al no poder soportar la muerte de su hija y la mayoría de su Ejército deserta al no confiar en un hombre que mata a su propia hija, ya que si le hace tal cosa a ella, puede actuar de igual modo o peor con cualquiera, y ante dicha situación, en lugar de retirarse, como es un militar por naturaleza, decide luchar hasta el final, sabiendo que no conseguirá su propósito, pero resignado a morir en batalla.
Cuando queda herido, aparece Brienne de Torth, de manera forzada y metida con calzador, dispuesta a vengar la muerte de Renly (de quien estaba enamorada), y cuando le da posibilidad de pronunciar unas últimas palabras, éste no sólo no suplica por su vida sino que se limita a decir: “Cumplid con vuestro deber”, ante lo que ella queda asombrada, ya que lejos de encontrarse con el monstruo sin escrúpulos que esperaba, ve a alguien con principios, que no sólo es valiente y no le teme a la muerte sino que lo que le dice equivale a afirmar que tiene el perfecto derecho a hacer lo que pretende.
En un diálogo eliminado que chocaría con la propia visión de la religión que nos habían dado de Stannis en el seno de la serie, éste le pregunta a Brienne si cree en la otra vida, y ésta le responde afirmativamente, pero él dice que no cree en ello, pero que si estuviera equivocado, le dijese a Renly que sentía lo que había hecho, ya que él no podría hacerlo al no ir al mismo lugar, lo que además de retratarle como un agnóstico ateo, lo caracteriza en su tramo final como un villano a raíz del asesinato de su hija. Dicha situación es francamente injusta porque supone dejar en buen lugar a un usurpador que se proclama Rey sabiendo que no tiene derecho alguno al Trono, algo que hace por puro egoísmo, estando dispuesto a provocar una guerra por ello, a lo que se suma su vanidad frente a un hermano al que desprecia y debe lealtad.
Uno de los personajes más complejos, con un mundo interior cargado de vivencias de diferente índole, endurecido por la vida, un superviviente hecho a sí mismo que no sólo era el legítimo Rey sino el Rey que Poniente merecía.
Fuentes:
Blog Los Siete Reinos.
Blog Hogar del Escriba.





