Sexualidad: la nueva ideología
Izquierdas, derechas, centro, todos términos pasados de moda, ahora lo que desde la ONU se vende en occidente es una nueva ideología, la de la sexualidad, o mejor dicho, la de la identidad sexual diversa como signo de libertad infinita. Si usted es mujer u hombre y está usted contenta o contento con sus relaciones heterosexuales y con lo que es usted desde que nació, debe usted tener mucho cuidado con lo que hace o dice sobre la nueva ideología por si le etiquetan como de extrema derecha y homófobo, lo que puede condenarle al ostracismo más absoluto.
Para librarse de ser tenido por un antisocial le conviene a usted ponerse al día en toda la terminología de la nueva ideología que abarca todo lo queer, lo transgénero, lo androsexual, el cisgénero, la pansexualidad, lo alosexual, la demisexualidad, lo flexisexual, la pomosexualidad, lo skoliosexual y algunos otros términos psicosexuales que me dejo en el teclado.
Con esto que cuento pensarán ustedes que me he vuelto chiflada, pero no, nada de eso y, aunque perpleja, sigo en mis cabales y voy a intentar explicarles, por encima, el significado de toda esta parafernalia terminológica:
Lo queer viene a ser algo así como el antiguo dicho trianero de redondo como las mesas camillas o aquel otro de, ni carne ni pescado. Comen de todo. Lo transgénero, o género no binario, es el no saber si se es hombre o mujer o pájaro cantor. Al androsexual le gustan los hombres y todo lo que sea masculino y no sólo por el sexo. Los cisgénero, en un alarde de sentido común, son los que están de acuerdo con su sexo biológico y hacen lo que quieren con sus genitales. La pansexualidad es, más o menos, lo que siempre hemos denominado bisexualidad, es decir el gusto por hombres y mujeres, indistintamente. Alosexual, igual que lo anterior. La demisexualidad, según las nuevas bases sociales, es el no sentir atracción sexual si no hay un vínculo afectivo previo. Lo flexisexual, como su nombre indica es tirarle los tejos lo mismo a hombres que a mujeres de las distintas tendencias sexuales. Hay que ser flexibles o lo que es lo mismo pomosexuales. Por último está lo de ser skoliosexual, que es sentir atracción por personas sin género definido, igual que lo queer.
Toda esta terminología se crea con la intención de confundir a la sociedad y con afán de dominarla. El sexo, lo que la gente hace en la cama, siempre ha estado en el punto de mira de quienes han ostentado el poder a lo largo de la historia de la humanidad y hasta pasada la mitad del siglo XX la sexualidad era tabú y se reprimía en todas sus versiones, que hasta hace nada, como todo el mundo sabe, eran, son, sólo tres. Ahora son treinta y tres.
Quienes cada 28 de junio salen a las calles de diversos lugares del mundo occidental para reivindicar su libertad sexual y sus derechos en un mundo sin etiquetas, lo hacen sin darse cuenta de que están sirviendo a unos intereses que nada tienen que ver con la libertad y sí mucho con el señalar, etiquetar – a diez etiquetas me he referido antes – y manipular a una parte de la población que en el caso de España hace 45 años que no tienen problemas legales y 18 de la aprobación de la modificación del Código Civil para permitir el matrimonio homosexual.
Siempre he defendido la libertad, la sexual también, faltaría más, pero lo que me resulta indefendible es la peligrosidad de utilizar la sexualidad como arma política para instaurar una nueva ideología que, por ejemplo, hace que en colegios de enseñanza primaria se organicen coreografías con niñas y sus padres varones vestidos con faldas tutú para que el género fluya y mamá sea el enanito Gruñón y papá Blanca Nieves.




