A mediados de diciembre de 2025, el grupo de investigación de la Guardia Civil en Sanlúcar la Mayor empezó a observar algo que no cuadraba. Había un patrón. Varias furgonetas de empresas del sector servicios aparecían forzadas por las mañanas en calles de Olivares y del propio Sanlúcar, siempre con el mismo tipo de daño y siempre con las herramientas desaparecidas. Herramientas para trabajo en instalaciones eléctricas de alta y media tensión, material caro y fácil de revender.
Los autores venían del extrarradio de la capital, localizaban los vehículos durante el día, los marcaban, y volvían de noche a forzarlos. En alguna ocasión se pusieron uniformes de trabajo para que nadie sospechara al verlos rondando una furgoneta ajena en un polígono. En marzo de 2026, la Guardia Civil detuvo a siete personas vinculadas a ese grupo y recuperó la totalidad de las herramientas sustraídas en los últimos robos. La operación se hizo con colaboración de las policías locales de Sanlúcar la Mayor, Olivares y Salteras.
Ese caso es un recorte pequeño de un problema bastante grande. Sevilla provincia cerró 2025 con 2080 vehículos robados, un 20.6% más que el año anterior. Es la subida porcentual más alta entre las provincias con volumen de robos relevante y coloca a Sevilla como tercer foco nacional por detrás de Madrid con 6982 y Barcelona con 6941. A nivel de comunidad, Andalucía sumó 6324 robos con un incremento del 4.3%, pero el grueso del empujón vino de la provincia sevillana. En el conjunto del país se robaron 33032 vehículos durante 2025, 90 al día, un 0.2% arriba respecto a 2024 y con un acumulado del 30% de aumento desde 2020, cuando fueron 25387.
El electricista o el fontanero que aparca la furgoneta en una calle del Aljarafe por la noche no pierde solo el vehículo si se lo roban. Pierde las herramientas, que pueden valer 3000 o 5000 euros. Pierde los días de trabajo mientras gestiona la denuncia, el seguro, el alquiler de otra furgoneta. Y pierde clientes, porque el que tenía una avería urgente el miércoles no va a esperar a que el fontanero recupere sus cosas la semana que viene. Para un autónomo, un robo de furgoneta puede ser el principio de un agujero del que tarda meses en salir.
La geografía de Sevilla no ayuda. La capital está rodeada de autovías que conectan con todas las direcciones posibles. Hacia Huelva y la frontera portuguesa por el oeste. Hacia Córdoba y Madrid por el noreste. Hacia Cádiz y la bahía de Algeciras por el sur, que es la puerta principal de exportación de vehículos robados hacia el norte de África, a unos 200 kilómetros. Un coche robado en el barrio de Los Remedios a las once de la noche puede estar embarcando en un contenedor en Algeciras antes de que el dueño se despierte a la mañana siguiente. La circunvalación sevillana facilita la salida rápida sin pasar por el centro, y las carreteras secundarias hacia el Aljarafe y el Bajo Guadalquivir ofrecen alternativas para quien quiera evitar controles.
El perfil del vehículo que más se roba no ha cambiado. Utilitarios populares con once años de media y un valor aproximado de 9500 euros. Las piezas de esos coches tienen demanda constante en el mercado informal de recambios, y un vehículo desmontado se convierte en dinero más rápido que uno vendido entero. Los métodos son los mismos que operan en Madrid o Barcelona. Inhibidores de frecuencia que bloquean el cierre del mando, máquinas de diagnóstico conectadas al puerto OBD que reprograman llaves en minutos, ataques relay al sistema keyless, y en algunos casos grúas planas que se llevan el vehículo sin arrancarlo. La mayoría de los robos ocurren entre las cinco de la tarde y las siete de la mañana, cuando el vehículo está aparcado y el dueño no está pendiente.
Menos de la mitad de los vehículos robados en España vuelven a aparecer. Los que llevan un rastreador GPS activo se recuperan con frecuencias mucho mayores, y sobre todo se recuperan rápido, muchas veces en las primeras horas. Un sistema de monitoreo vehicular con alertas de movimiento y geocercas avisa al propietario en minutos si la furgoneta se mueve fuera del horario esperado o sale de la zona programada. Eso permite avisar a la policía con una posición en tiempo real, que es la diferencia entre encontrar el vehículo y no encontrarlo. En el lado de la gestión de flotas, www.gpswox.com/es ve esto constantemente, operadores pequeños que instalan un rastreador GPS después de un susto o de un robo y que acaban usándolo también para gestionar rutas y tiempos de conducción.
Para las empresas del sector servicios que trabajan en el Aljarafe, en la Macarena, en Triana, en Nervión, la furgoneta es la oficina y el almacén al mismo tiempo. Un pintor tiene brochas, rodillos, escaleras y pintura por valor de cientos de euros. Un instalador de aire acondicionado lleva herramientas de vacío, manómetros, soldadoras, material que no se compra en un bazar. Cuando la banda del Aljarafe forzaba furgonetas en Olivares o en Sanlúcar, no iba a por el vehículo, iba a por lo que había dentro, y eso hace que el daño sea doble porque el seguro del vehículo no siempre cubre el contenido profesional.
Los 2080 robos de 2025 son una media de casi seis al día solo en la provincia de Sevilla. Esa cifra coloca a la provincia a una distancia enorme de sitios como Soria, donde se robaron seis coches en todo el año, pero también lejos de Madrid o Barcelona donde las cifras se multiplican por tres. Lo que hace diferente a Sevilla es la velocidad del aumento, un 20.6% en un solo año, que sugiere que las redes organizadas están encontrando en la provincia condiciones favorables que antes no tenían o que no estaban explotando.

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