Es ésta una cuestión a la que se debe dar solución de una vez y por todas. Y son los organismos oficiales y estamentos sociales los que deben remediar la problemática que nos ocupa. Que ya es hora de que ese tan cacareado espíritu de solidaridad con el que solemos mostrarnos se extienda hacia estas personas que cuentan con innumerables impedimentos para poder realizar una vida medianamente normal. Se hace necesario, pues, suprimir de forma terminante esos insalvables obstáculos que presentan muchas construcciones, calles, paseos, parques y jardines; suponiendo todo ello un indiscutible freno para el desenvolvimiento o desarrollo de las actividades motrices del discapacitado.





