El que fuera presidente del grupo parlamentario VOX en Andalucía, Francisco Serrano, ha comunicado por escrito su decisión de renunciar a su “acta de diputado, al sueldo, emolumentos y demás prerrogativas inherentes al cargo, incluido el aforamiento”. Serrano alega como finalidad de esta decisión “defenderme como cualquier ciudadano ante un juzgado ordinario”.
El que fuera juez Serrano ha hecho una declaración sin rodeos ni evasivas: “Estoy cansado de tanta persecución mediática y política, incluida la del que había sido mi Partido, pese a la primera versión oficial de respeto y comprensión a una decisión consensuada y que tenía por fin no perjudicar a la imagen de VOX”. Y ha aclarado sin disimulos: “Mas, después, desde ciertos sectores de ese Partido, por el que lo di todo, me he visto atacado con tal de recuperar un acta y escaño, que conseguí con esfuerzo y entrega a la esperanza, principios y valores que representaba VOX, contribuyendo, activamente, al resultado inesperado en las elecciones de 2018. A cambio, sólo obtuve ingratitud, desdén y desprecio desde el primer momento, desde el día siguiente al del éxito electoral”.
Con palabras no exentas de cierta amargura, Francisco Serrano ha abundado en sus motivos para irse del todo: “La política ha sido una gran decepción, pues siempre leal, he rechazado el nepotismo, y he defendido la libertad de discrepar y, entre otros, los valores de mérito y capacidad, sin privilegiar a unos o discriminar y purgar a otros por mera conveniencia, e incluso a costa de no respetar el principio de presunción de inocencia. Vine para intentar cambiar la Política, y no pudo ser”. Y ha añadido: “Entré en política para aportar y prestar un servicio, no para servirme”.
Serrano se ha sentido ninguneado e ignorado en el Partido al que llevó al triunfo más inesperado y sorprendente de las Elecciones andaluzas, logrando para VOX los 12 escaños de una aparición estelar que nadie, ni el propio Partido, había esperado, cuando ni siquiera las encuestas fueron capaces de registrar un resultado electoral tan imprevisto: “He visto que no merece la pena el esfuerzo, al ser relegado y ver vetada y restringida la posibilidad de presentar iniciativas en defensa de unos valores, con los que se identifican miles de votantes que confiaron en mí, por mi lealtad a los mismos”.
El que fuera juez y ahora abogado se ha confesado presa del desencanto: “Tengo que tomar la decisión de abandonar la política”. Y asegura: “Termino con frustración y desengaño”. Por último, Serrano se despide en su comunicado con agradecimiento a quienes lo apoyaron en todo momento, pero también con acritud para “quienes han intentado hundirme política y personalmente, que también los hay, sólo desearles que reciban el pago que merecen. Al final, todos recogemos la cosecha de la semilla que sembramos”.
En sustitución de Francisco Serrano, desde ahora será Macario Valpuesta el nuevo diputado de VOX por la provincia de Sevilla. Valpuesta se acaba de jubilar como profesor y es miembro de la Gestora del partido en Sevilla. Está casado con Reyes Romero, diputada de Vox en el Congreso por Sevilla.





