No se ha valorado suficientemente la novísima y rompedora tesis probatoria de la defensa en el proceso penal, introducida en el juicio oral del ya ex Fiscal General del Estado, D. Álvaro García Ortiz, mediante el testimonio de algunos periodistas afirmando que ellos sí que conocían la identidad de quien difundió la información sobre las irregularidades fiscales del novio de la señora Ayuso, y que en absoluto fue el FGE. Pero que no podían desvelarlo porque eso pertenecía a su secreto profesional…
Aunque en esta ocasión parece que lamentablemente los jueces no lo han tenido en consideración, será cuestión de insistir en otros procesos análogos; pues no deja de resultar un gran hallazgo en la defensa de aquellos acusados con todos los indicios racionales de culpabilidad en su contra, que aparezca algún que otro periodista alegando que él sí que conoce quién es el auténtico culpable de los hechos que se le imputan al inocente acusado, pero que no pueden desvelar su identidad… ¡porque se lo impide el secreto profesional!
Una innovadora técnica exculpatoria que supondrá un gran avance en un Estado de derecho como el nuestro, en el que nos brotan catedráticas entre señoras sin estudios universitarios y eminentes juristas entre políticos ayunos de unos mínimos conocimientos jurídicos, pero que con sólo acercarles un micrófono se vienen arriba y se ven capaces de aleccionar a los miembros de todo un Tribunal Supremo. ¡Fantástico!





