El itinerario cumplido. Las cofradías completaron su caminar. Reseñas positivas de una jornada para enmarcar
El orden de los factores, en este caso, sí alteró el producto. El Martes Santo regaló puntualidad. Cuánta falta hacía llegar a la hora en punto. Y eso que el número de nazarenos fue muy similar. En el susurro del ambiente la propuesta era la comidilla como os podréis imaginar.
Halagos a parte, comencemos con el recital. Mucho que contar de una jornada que desde por la mañana se vivió con intensidad. Un día en el que las hermandades del centro y sus alrededores fueron la fuerza principal. ¿Y qué decir del Cerro? Sírvanse de ejemplo. Coraje, fortaleza y fidelidad. La primera en pedir la venia y la más lejana. ¿Desamparo y abandono? La cara opuesta en realidad. Un barrio de pura esencia desde los dolores del caminar irrumpió en el centro con sones de soles, dirigidos con maestría por Paco Reguera en cada revirá.
Un segundo debemos de pausar si de maestría queremos hablar. De la salida de San Esteban, ¿qué os voy a contar? Los imposibles se cumplen. No hay desamparados sin el plural de inquietud. Por ello, hagamos una oración. No se admiten burlas para un Cristo que vela por aquellos que flaquean de salud.
Continuando con la oración, en la Alfalfa, con sones trianeros, existe una gran pasión. Por los Jardines de Murillo transcurre una única procesión. “A ésta e” por los enfermos, la escultura de Ocampo merece más de un renglón. Qué emotivo el momento de pedirte por aquellos que anidan en nuestro corazón. Sánalos tú que eres el único salvador. No se os ocurra pasar por alto su señora, imagen de puro amor. La Candelaria es sinónimo de “barrio” céntrico sevillano inundado por este fervor.
Cuenta una marcha procesional que en la “calzá” Pilatos presentó a Jesús con lejanos sones de Campanilleros. Perdona a tu pueblo, Señor, si la sangre derramada abusa de un redoble de palmas. Aquellos que por su ausencia de cristiandad se muestran no entendieron que tanto revuelo duela a aquellos que realmente lo sientan. Palomita de Triana, encárnate en aquellos que el significado de esto no lo comprendan.
El sentimiento es con certeza en la Universidad. Los estudiantes te veneran con merecida lealtad. Mucho lo resaltó el pregonero, presente en la hermandad, y sus palabras ayer no quedaron atrás. Sevilla entendió que la buena muerte no es el punto y final. En este sentido, no hay angustia que valga. La que cierra la cofradía es la que con ella carga.
Desde San Fernando a calle Feria prosigue el recogimiento. Gracia y Amparo en Los Javieres es un nuevo ejemplo. No hace falta brillar con música para al público callar. El Cristo de las Almas merece eso y mucho más. Bañado en oro pero con mayor humildad. En el convento Espíritu Santo, sin quererlo, te supiste recrear.
¿No hay más serenidad en ningún lugar? Marchemos al barrio más hermoso de la ciudad. Existe un silencio que es digno de no estropear. Mateos Gago se ilumina incluso a oscuras, Misericordia, cuando tu rezo se hace presente en tu andar. Tus costaleros contigo “cargan”. Lo digo en entrecomillar porque el gusto tiene que ser total. Honor para un servidor ver tu última zancada al entrar. Más todavía si a Dolores la tratan con el mismo mimo, apaga la luz hasta el final. Fuiste gloriosa bajo los sones de La Madrugá. Poco público hubo en realidad. No los culpes, ten de nuevo Misericordia y concédeles la paz.
De pureza a pureza, de esencia a esencia. La noche afronta su grandeza. La plaza abarrotá. Nadie quería perderse la proeza. Y eso que llegó con la primera bofetá. Ya sea en forma de escultura o presencial. Hay gente que en multitud no sabe estar. Señores y señoras, respeten el epílogo final. Que este año el itinerario hizo dos horas recortar. No hay mal que por bien no venga. Sevilla pudo temprano descansar. Con Dulce Nombre en los labios, con soberanas formas de andar. Qué elegancia, mayor belleza, ambas te hacen espectacular. Ayer en San Lorenzo durmieron sueños. Muchos quedan todavía por despertar.





