La Capilla de Afuera del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla acogerá entre este viernes día 9 y el domingo día 11 de febrero la imagen del Cristo de la Agonía de Juan de Mesa, de la localidad de Bergara (Guipúzcoa), para que los ciudadanos conozcan el resultado de los trabajos de conservación-restauración desarrollados desde mayo de 2017 por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).
El Cristo de la Agonía constituye «una de las aportaciones más monumentales» de la producción de Juan Mesa (1583-1627), y su intervención y estudio supone «una importante contribución al conocimiento del proceso creativo» de este escultor barroco. Fue realizada en 1622 por encargo del contador real Juan Pérez de Irazabal, oriundo de Bergara y afincado en Sevilla a principios del siglo XVII. Su tamaño es mayor que el natural –210 centímetros de alto por 192 de ancho– y representa a un crucificado en el momento de expirar. La cruz es de madera, de sección cilíndrica y talla arbórea policromada en tonos pardos.
El objetivo de la investigación histórico-artística en este proyecto de conservación, dado el escaso registro documental en la historiografía posterior a los siglos XVII y XVIII, ha ido encaminado a la búsqueda y análisis de información relativa a los usos de la imagen y cómo han podido tener alguna incidencia en su materialidad para de esta manera facilitar la comprensión del estado de conservación actual.
El origen de esta obra responde al encargo realizado por Juan Pérez Irazabal a Juan de Mesa en 1622 dejando constancia de su satisfacción con el resultado al donarlo a Bergara en 1626. Desde entonces se encuentra ubicado en el mismo lugar donde se acordó, una capilla a los pies de la iglesia de San Pedro de Ariznoa. La donación de esta obra tuvo una «importante trascendencia» y repercusión en Bergara a lo largo de los siglos XVII y XVIII, desde el punto de vista artístico y espiritual.
A través del estudio realizado se ha podido conocer que la talla ha sido objeto de algunas intervenciones, estando documentada la restauración realizada en 1895 para subsanar los deterioros que tenía como consecuencia de un pequeño incendio ocurrido a finales del siglo XVII. Se quemaron las cortinas del dosel del retablo donde se ubica la imagen.
Según inciden desde la Junta, la imagen del Cristo de la Agonía es «hito fundamental para la historia de la escultura policromada española» y «un excelente testimonio de las formas de expresión de la religiosidad, la piedad y su relación con lo sagrado, de la sociedad barroca española del siglo XVII». Esta talla es, así, «la definición perfecta del modelo de crucificado vivo en el Barroco».
Juan Pérez Irazabal (1576-1642), natural de Bergara, procedía del medio rural, pero su formación le procuró un puesto de responsabilidad en la administración. Para 1601 se asentó en Sevilla, donde pasó prácticamente toda su vida, y llegó a ser superintendente de la armada y contador mayor de Felipe III y Felipe IV, que le beneficiaron con juros sobre las Salinas de Andalucía.





