Isacio Contreras Rodríguez era un empresario agrícola y comercial del textil que pertenecía a la clase media. Nacido en 1902, su padre fue concejal entre 1923-1930 y su primera relación con la política fue de la mano de las Juventudes de la Unión Patriótica (el partido único de la dictadura de Primo de Rivera), de cuya directiva formó parte, continuando en la actividad política tras el advenimiento de la República en 1931, cuando fue elegido concejal, en esta ocasión bajo las siglas del Partido Republicano Radical (PRR) en lo que se puede considerar un movimiento muy brusco, pues había pasado del partido oficial del régimen primorriverista a uno de los que formó parte de su oposición más activa. ¿Oportunismo o evolución ideológica?
Don Isacio se convirtió en un lerrouxista de nuevo cuño, y en Sevilla las bases del Partido Radical se nutrían de rebotados de los partidos dinásticos, es decir, dirigentes de segunda o tercera fila del Partido Liberal y el Conservador que de la mano de Lerroux pasaban a la primera fila, y en el caso de nuestro protagonista, con el tiempo se convertiría en un emblemático alcalde de la etapa republicana.
La Segunda República fue una etapa políticamente convulsa, con cambios drásticos de gobierno, y Sevilla no fue una excepción, por lo que cabe enumerar a los alcaldes del quinquenio, de muy variado pelaje político: el primero de ellos fue Hermenegildo Casas en 1931, adscrito al ala más moderada del PSOE y de centro-izquierda que por su pacto con el Partido Republicano Progresista de Alcalá-Zamora fue expulsado del PSOE en 1934, uniéndose a Unión Republicana, más cercana al centro.
El efímero alcalde fue sustituido por Rodrigo Fernández y García de la Villa, que ostentó el bastón de mando entre 1931-1934 y que durante la Restauración formó parte del Partido Liberal, siendo un monárquico desencantado que ante su oposición a la dictadura de Primo de Rivera se volvió republicano, uniéndose a la Derecha Liberal Republicana (DLR) de Alcalá-Zamora, que había seguido el mismo trayecto ideológico que él, para finalmente unirse a la Unión Republicana de Martínez Barrios en 1934, lo que denota una tendencia centrista. En su haber destaca su participación decisiva en la Constitución de 1931 para que se permitiera el culto público, evitando que un régimen sectariamente anticlerical enterrara una tradición tan arraigada en el sentir del pueblo español como la Semana Santa.
Isacio Contreras, que previamente había sido teniente de alcalde, se convertirá en regidor de la ciudad hispalense entre 1934-1936, y desde dicho cargo llevará a cabo importantes actuaciones como la construcción de colegios y viviendas sociales, logró que se cedieran los Alcázares, los terrenos del estadio del Betis durante 75 años, se hizo el Museo Naval de la Torre del Oro y se acabó con la deuda que se arrastraba de la exposición de 1929, de hecho, su etapa fue positiva en términos económicos, ya que el ayuntamiento salió de la recesión. Todos estos hechos le granjearon una gran popularidad en su época, lo cual no fue óbice para que se enfrentara a situaciones difíciles como las inundaciones de los barrios periféricos.
El mismo año en el que entró en la alcaldía se enfrentó a las divisiones de su propio partido, que en la misma línea que la política nacional cristalizaron en la Unión Republicana (UR) de Martínez Barrios, natural de Sevilla, por lo que las bases radicales le siguieron en su mayoría, siendo Don Isacio uno de los pocos que se mantuvo fiel a Lerroux, lo cual no fue óbice para que pudiese seguir gobernando al contar con el apoyo de Acción Popular (núcleo principal de la CEDA), compuesta en su mayoría por antiguos monárquicos.
En Marzo de 1935 ya se habían producido 17 bajas de concejales por motivos muy diversos: incompatibilidades, suspensiones, renuncias e incluso dos fallecimientos, por lo que el Ejecutivo de Lerroux cesó a la corporación municipal de 1931 y los sustituyó por 19 concejales del Partido Radical y la CEDA, más acorde con la mayoría política del país en una práctica denominada “desmoche de ayuntamientos”, de modo que la composición de los 33 concejales era la siguiente: 13 de la CEDA, doce de Unión Republicana, dos del Partido Republicano Radical, dos del PSOE, dos socialistas independientes, un republicano conservador y un independiente, y cabe subrayar que las divisiones en el centro por la escisión de Martínez Barrios dieron lugar a que la primera fuerza política fuese la derecha, representada por Acción Popular, de modo que los concejales lerrouxistas eran catalogados como republicanos independientes al no formar parte de la coalición de izquierdas ni de la de derechas.
Las elecciones municipales de 1936 arrojaron un panorama político análogo al nacional, entrando en el gobierno el Frente Popular en la alcaldía de Horacio Hermoso bajo las siglas de la Izquierda Republicana de Azaña, y del mismo modo que había sucedido en 1935, el gobierno izquierdista cambió a 17 concejales en favor de su mayoría, entrando cinco actas en favor de Izquierda Republicana (IR), seis del PCE y cinco del PSOE.
La Guerra Civil hizo que Isacio Contreras se ganase el recelo de los sublevados por su condición de republicano a pesar de que era ideológicamente más cercano al centro-derecha, pero le salvó la vida su estrecha relación con las cofradías, fruto de su condición de católico a pesar de formar parte de un partido fuertemente masonizado de pasado anticlerical, ya que era miembro de la Hermandad de la Carretería y mayordomo del Gran Poder, destacando una anécdota de 1932 en la que a pesar de las amenazas que sufrían las Cofradías y las advertencias de su esposa, dijo tajante: “Si me pegan un tiro, que sea delante de la Estrella” en un contexto en el que las cofradías sevillanas tenían que salir escoltadas en esa idílica República que muchos nos quieren vender.
Nuestro protagonista falleció el 23 de Mayo de 1944 a la temprana edad de 42 años, como consecuencia de un íleo paralítico postoperatorio, tal y como figura en su certificado de defunción, ya que, según se desprende de las fuentes, se produjo una obstrucción intestinal que dio lugar a un fallo de la actividad de todo o parte del aparato digestivo.
Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, en concreto, en la sepultura número 7 de la calle San Eugenio a la izquierda, junto a su padre, Isacio Contreras Romero (1870-1944), que padeció el infortunio de vivir la muerte de su hijo, falleciendo escasos meses después que él, en concreto, el 9 de Noviembre del mismo año.
Fuentes y bibliografía:
Bibliografía:
Álvarez Rey, Leandro. “La derecha en la II República: Sevilla, 1931-1936” (1993).
“Homenaje a la corporación municipal de Julio de 1936”, Ayuntamiento de Sevilla (11 y 12 de Abril de 2009).
Fuentes:
Hemeroteca de ABC.
Registro Civil.
Sevillapedia.






2 Comments
Desconocía el dato que ofrece el autor de que en el año 1902 existiera el concepto de la «clase media», que fue acuñado después del año 1936 por el régimen de Franco.
El padre de Don Isacio, perteneció a una conocida familia de la nobleza rural jienense, la de los Contreras, establecida en la ciudad de Sevilla a finales del siglo XIX, cuando se produjeron los grandes flujos migratorios de las zonas rurales hacia la ciudad con el avance de la industrialización. La creación de la institución de la legítima estricta introducida por primera vez a través del proyecto liberal del Código Civil, junto a la creación de las leyes des vinculadoras y las cortes de Cádiz del siglo XIX, eliminaron los privilegios fiscales, jurisdiccionales, militares y patrimoniales de la nobleza, quedando la propiedad privada vinculada a los linajes nobles liberada, fragmentada y en consecuencia reducida en cada transmisión hereditaria. Muchas familias como la de Don Isacio, se adapto al nuevo modelo económico y social, sustituyendo el negocio agrícola, como propietarios de grandes extensiones de tierras, por el industrial y el patrimonial urbano localizado en las grandes ciudades, en pleno proceso de expansión y desarrollo en aquel momento.
Sr. D´Chatillon, agradezco las aportaciones adicionales que hace, que son enriquecedoras y contribuyen a arrojar luz sobre la cuestión histórica que he
tratado en el artículo, y aunque si bien es cierto que cuando apareció una amplia clase media fue bajo el Franquismo (en concreto, en su segunda etapa que abarca de 1960-1975), antes había personas que pertenecían a dicha clase media, aunque esta fuese mucho más minoritaria, y los partidos que apelaban a éstas eran principalmente el Partido Republicano Radical y otras formaciones de la denominada «izquierda burguesa» como Izquierda Republicana o Unión Republicana, que a diferencia del PSOE y el PCE no hacían un discurso de clase y no se dirigían a la clase obrera.