
He visto “7 Jereles”, una más de las 10+1 de Gonzalo García Pelayo, esta vez en colaboración con Pedro G. Romero, pero que no es una más, sino un repaso a un libro abierto en el tiempo, una aproximación sentimental y emocionante a uno de los grandes manantiales flamencos que encierra, aunque se desborda, en el espacio mítico de ese territorio llamado Jerez… En la noche, en una noche.
Técnicamente muy bien rodada, con una fotografía muy destacable, con muchas de las claves de la narrativa propia de Gonzalo y con un sonido excepcional, la sucesión de numerazos flamencos salidos de las entrañas jerezanas es espectacular, con unos planos-secuencia que recuerdan a los mejores cineastas rusos de mitad del siglo XX, también numerosas referencias que se me antojan vinculadas a Buñuel y con muchos planos y secuencias que se graban en la retina de la memoria quizá para siempre.
Más que sorprenderme me ha fascinado la interiorización de un tiempo y un espacio en el que Gonzalo penetra en marcha atrás, caminando hacia el Ocnos jerezano de su infancia, en el que todo cambia para que todo siga igual, como el caño de una fuente inmutable del que brota la magia sempiterna de una verdad, la del flamenco, que riega generación tras generación el alma oculta de una ciudad de caballos y bodegas, de gitanos y cante, como un refugio adornado de creatividad incesante.
No era fácil, pero Gonzalo y Pedro han construido un monumento que se convertirá en #patrimonioandaluz
Gracias por este festival de cine y música y que tengo entendido que se estrenará en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Sin mirar el resto, merece ser galardonada, sin más.
He dicho.





