Alberto Virella, presidente de la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) -Organización mayoritaria en la Carrera, que agrupa al 70% de los diplomáticos-, ha afirmado que no cabe decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero nunca habíamos llegado en el Ministerio de Asuntos Exteriores a una situación como la actual. Comparto su preocupación pues, en mis 43 años de diplomático en activo y en los 19 de jubilado, he sido testigo de diversas crisis en el seno del Ministerio, pero ninguna tan grave como la que actualmente atraviesa, que ha creado un ambiente enrarecido y un profundo sentimiento de malestar entre los funcionarios diplomáticos. En su artículo “Las 10 polémicas de Albares”, publicado en”The Objective”, Antonio Rodríguez ha enumerado los temas más importantes que cuestionan el liderazgo de José Luis Albares como jefe del Departamento y principal responsable de la política exterior.
1.-Reprobación en el Senado: Albares se ha sumado a la nómina de miembros del Gobierno de Sánchez que han sido reprobados por las Cortes, en este caso por el Senado, que le ha criticado que la política exterior española ha dejado de ser una política de Estado y España está cayendo en la irrelevancia en el escenario internacional.
2.-Destitución injustificada de embajadores y altos cargos: Albares ejerce un control absoluto y sin precedentes del Ministerio y de sus funcionarios, y si alguno hace algo que no le place, sigue la táctica de la Reina de Corazones en “Alicia en el país de las maravillas”. ¡Corten cabezas! Entre los últimos decapitados en cuestión de días se encuentran los embajadores en Croacia, Bélgica y Corea del Sur.
3.-Choque con Kaja Kallas: El ministro ha tenido un enfrentamiento con la alta representante para Política Exterior de la UE por haber nombrado secretaria general del Servicio Europeo de Acción Exterior a Belén Martínez, en vez de a su candidato Marcos Alonso, hecho calificado de preocupante por la ADE, que se ha quejado al subsecretario de que se haya anulado la incorporación a la SEAE de expertos nacionales destacados y dejar de financiar la incorporación de españoles.
4.-Control absoluto: Albares controla cuanto sucede en el Ministerio y fuera de él. Todo, hasta las cosas más nimias, tiene que recibir el “nihil obstat” de su Gabinete o de la OID. Los embajadores no pueden hacer declaraciones o escribir artículos sin su consentimiento, que a menudo es denegado. Se jacta de haber acabado con las filtraciones y las visitas de periodistas al Ministerio, y ha creado un clima de terror entre los diplomáticos que temen sus represalias si expresan opiniones contrarias a las suyas.
5.-Búnker de afines: Siendo afiliado al PSOE desde su época en la Universidad, se ha rodeado de socialistas y afines, a los que promociona más por su ideología que por sus méritos. Así, creó un puesto “ad hoc” en Madrid en la Oficina de la Lucha contra el Terrorismo -vinculado con un proyecto en Mauritania- para Kaori Matsumoto, pareja del hermano de Sánchez. Promueve a los mal jóvenes en la carrera que él y ningunea a los veteranos, sobre todo si no comparten sus ideas políticas.
6.-Falta de transparencia en los nombramientos: La ADE ha criticado la falta de transparencia en la selección y nombramiento de embajadores. Según Virella, si bien los nombramientos y ceses entran dentro de la libre designación del Gobierno, una cosa es la discrecionalidad y otra la arbitrariedad. Hay personas que se benefician de la situación pese a que sus destinos no guarden relación alguna con su trayectoria ni con sus conocimientos. Tal es el caso de Álvaro Albacete, secretario de embajada ingresado en 2010, que ha sido nombrado embajador en Venezuela sin haber tenido experiencia en Iberoamérica.
7.-Hostilidad a la Corona: Albares ha ninguneado al Rey, al que no ha acompañado en viajes oficiales importantes. Acusó a la Casa Real de no haberle informado sobre la invitación a FelipeVI a participar en la ceremonia de la reinauguración de Notre Dame y de su inasistencia al acto, de lo que dijo que se había enterado por la prensa. Esto lo refutó el ministro de Cultura -el también diplomático Ernest Urtasun- dado que la invitación fue cursada a través de la embajada española en París.
8.-Favoritismo feminista: El ministro es un gran campeón de la discriminación positiva y del sesgo de género para impulsar la diplomacia feminista. En la ultima oposición se ha favorecido a las féminas sobre los varones, y el resultado ha sido que, por primera vez aquéllas han superado a éstos por 17 a 11.
9.-Escándalo en Venezuela: El Ministerio ha permitido que la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y su hermano Jorge, presidente de la Asamblea Nacional, amenazaran y chatajearan al presidente electo, Edmundo González en la residencia del embajador de España en Caracas, introdujeran en ella cámaras y grabadoras, y publicaran imágenes y sonidos de la vergonzosa ceremonia. Albares mintió al decir que la visita de los Rodríguez se había producido a petición de González. Pese a la petición del Congreso, se ha negado a reconocer a González y ha influidopara que no lo hiciera la UE, y ha afirmado que la cuestión debería ser solucionada mediante negociación entre las partes.
10.-Enfrentamientos con Argentina e Israel: Tras el inadecuado comentario de Javier Milei sobre la corrupción de la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, Albares sobreactuó y decidió retirar “sine die” a la embajadora española en Buenos Aires, por el ataque frontal del presidente argentino “a nuestra democracia, a nuestras instituciones y a España”, y para “defender nuestra soberanía y dignidad”. El Gobierno español ha criticado acerbamente a Israel por sus desmesurados ataques en Gaza, ha reconocido como Estado a Palestina -pese a que en estos momentos aún no lo sea-, y se ha sumado a la demanda de Sudáfrica contra ante el TIJ por la comisión de un delito de genocidio por parte de Israel, que ha retirado a su embajadora en Madrid. En lo que sí estoy de acuerdo con Albares es en la ilegalidad la disparatada propuesta de Donald Trump de expulsar de Gaza a los gazatíes y entregar la franja a Estados Unidos, para que las empresas de Trump construyan en ella un parque de atracciones para millonarios.
Abusos en los nombramiento de Embajadores
El Ministerio de Asuntos Exteriores es competente para nombrar a los embajadores y al resto de los demás diplomáticos. Sin embargo, la adopción del Real Decreto 3033/1976 sobre ascensos y provisión de puestos en la carrera diplomática supuso un hito importante, porque el Ministerio aceptó limitar su hasta entonces omnímodo poder al instaurar un sistema –conocido como «el bombo”- que establecía criterios objetivos para la provisión de los puestos diplomáticos en el exterior. Del sistema se excluían el nombramiento de los jefes de misión, que seguía siendo competencia exclusiva del Consejo de Ministros, y la cobertura de los puestos en el Ministerio. Este régimen funcionó -y sigue funcionando- razonablemente bien, pese a que la Superioridad haya aumentando la competencia del ministro para reservarse la exclusiva para la designación de los puestos marcados con un asterisco.
Por la presión de los diplomáticos; el Ministerio estableció un régimen paralelo para el nombramiento de los jefes de misión, estaba mucho menos reglado y mantenía la competencia primordial del ministro. Tan solo se fijó el compromiso de publicar cada año las vacantes que deberían cubrirse y se permitió a los funcionarios que presentaran sus candidaturas a los puestos de su interés. La Dirección de Personal presentaba una terna para cada puesto y el ministro proponía el nombre del candidato para su designación por el Consejo de Ministros. El ministro se salta a menudo los compromisos asumidos y muchas veces no publica la lista de vacantes o hace los nombramientos sin seguir los criterios establecidos por el sistema del “embabombo”. Así, en 2024, 20 jefaturas de misión fueron cubiertas al margen del sistema y algunas de ellas no fueron ni siquiera anunciadas con anterioridad.
La Ley de 2/2014 de la Acción y del Servicio Exterior del Estado establece que los embajadores serán designados entre funcionarios de la carrera diplomática en la forma que reglamentariamente se determine, sin perjuicio de que el Gobierno puedo designar a personas no pertenecientes a la misma. “La propuesta de designación se hará, en todo caso, atendiendo a criterios de competencia profesional y experiencia” (artículo 44). Albares ha afirmado que el Ministerio trata en todo momento de situar en las embajadas a las mejores personas en un contexto determinado para una misión determinada. Sin embargo, la situación está muy politizada y se valora menos la profesionalidad y el mérito de los diplomáticos que la afinidad ideológica y su fidelidad a la política del Gobierno. El ministro sigue una doble trayectoria: potenciar a los más jóvenes y a las mujeres, y promocionar a los afines, incluidos políticos socialistas. Alega que escoge a los más adecuados para cada puesto con independencia de sus posiciones políticas. Pone como muestra de su objetividad que personas que tuvieron posiciones destacadas en el Gobierno de Rajoy han sido nombrados embajadores, como su antecesor en el puesto, Alfonso Dastis, en Hungría o Jorge Moragas en la importante embajada de Tanzania. Ex ministros y altos cargos del PSOE ocupan importantes jefaturas de Misión, especialmente ante Organizaciones Internacionales, como Héctor Gómez en la ONU-Nueva York, Miquel Iceta en la UNESCO, Carmen Montón en la OEA, Ximo Puig en la OCDE o Isabel Celáa en la Santa Sede. Albares vetó el nombramiento del ex secretario de Estado Ildefonso Castro para la segunda jefatura ante el Consejo de Europa y ha echado en cara a Nicolás Pascual de la Parte -que ha sido elegido eurodiputado por el PP- que prefiera trabajar para un partido en vez de para la Nación. Puede haber diplomáticos políticos o políticos diplomáticos, siempre que sean de izquierdas, con el propio Albares, Ernest Urtasun o Agustín Santos.
En el Reglamento que se adoptó en desarrollo de la Ley se especificaban las circunstancias y los elementos a valorar a la hora de elegir a un jefe de misión, entre los que figuraban el rango necesario, el desempeño previo de puestos “con funciones de análisis político y económico”, la capacidad de dirección de equipos, el conocimiento del idioma local, la experiencia previa en la zona, y la capacidad negociadora y de diálogo. El problema es que el Reglamento fue anulado por el Tribunal Supremo por no haber sido negociado con los sindicatos y el nuevo texto sustitutivo aún no ha sido aprobado.
Por ello, la ADE envió el 30 de enero una carta al ministro en la que expresaba su interés por el procedimiento de selección de los jefes de misión, y señalaba que el proceso de publicación de vacantes y de selección de candidatos debía ser previsible y transparente, con cumplimiento de plazos predeterminados y que el Ministerio debería considerar las peticiones de conformidad con criterios objetivos y no arbitrarios, y priorizar a quienes presentaran un perfil más adecuado para cada una de las vacantes. El proceso de selección que se viene aplicando está lastrado por la inexistencia de un Reglamento de la Carrera actualizado que lo regule detalladamente. No se cuenta con normas precisas sobre la clasificación de las categorías de las misiones, la duración previsible del desempeño de los puestos, los méritos concretos a evaluar para cada una de ellas y el relieve que se deba dar al desempeño previo de puestos directivos el Ministerio. Era necesario contar con un sistema que regule este tipo de nombramientos para lograr la máxima objetividad y eficiencia en las decisiones, mediante unos procedimientos objetivos, transparentes y pautados. Considera como un derecho individual de los funcionarios públicos la progresión en su carrera profesional y la promoción interna, de conformidad con los principios de igualdad, mérito y capacidad. No se pronuncia sobre la valía profesional de los candidatos seleccionados, pero entiende las críticas al desarrollo de este proceso y el sentimiento de frustración personal y profesional de algunos asociados por la ausencia de valoración objetiva de sus méritos, lo que no ocurriría si existiera un procedimiento más reglado que el existente en la actualidad. Por ello insiste en la adopción sin dilaciones del Reglamento de la Carrera, que ya ha sido informado favorablemente por el Consejo de Estado, pero que duerme el sueño de los justos.
El presidente de la Asociación, Alberto Virella, ha afirmado que el sentir de los diplomáticos es que Albares no quiere estar sujeto a ningún tipo de condicionamiento o requisito a la hora de nombrar o cesar embajadores. Ha añadido que difícilmente se puede prestar un buen servicio a la sociedad española cuando una organización trabaja de forma tan deficitaria. La gestión del Ministerio es pésima y los funcionarios tienen miedo a ser sancionados. Hay personas que se benefician de la situación, pese a que sus destinos no tengan relación con su trayectoria ni sus conocimientos. Estamos en un estado de creciente precariedad en recursos humanos y materiales, que son cada vez peores. El Ministerio es profundamente disfuncional y son muchas las víctimas y afectados directos de este mal funcionamiento. Si bien los nombramientos entran dentro de la discrecionalidad del Gobierno, una cosa es discrecionalidad y otra arbitrariedad. “La situación que viven los diplomáticos se parece más a la arbitrariedad, a la falta de reglas y normas, y a la falta de recursos, que a una Administración pública moderna y eficaz”. Comparto los planteamientos del presidente de mi Asociación, que ha tenido una intervención valiente y yo diría que casi temeraria, pues, con los vientos que corren, puede terminar como secretario de embajada en Burundi, Afganistán o Haití.
Abusos en los ceses de embajadores
Albares estima que tanto el nombramiento como el cese de los embajadores es competencia exclusiva del Consejo de Ministros y -a diferencia de los demás diplomáticos- no hay plazos máximos ni mínimos para la permanencia de aquéllos en sus puestos. El ministro ha dado muestras de ello con las tres controvertidas destituciones realizadas en un breve espacio de tiempo.
1.-Croacia: Juan González-Barba era secretario de Estado para la UE durante mandato de Arancha González Laya y -y como no estaba de acuerdo en algunos temas con su sucesor Albares- presentó su dimisión y aceptó el puesto que se le había ofrecido de representante de la ONU en Chipre, pero el ministro vetó ese nombramiento y finalmente lo nombró embajador en Croacia, un país de tipo medio-bajo, muy por debajo de su antigüedad y de sus méritos. González-Barba osó publicar una tribuna en “El Confidencial” sobre “La proyección exterior de nuestra monarquía parlamentaria”, sin contar con la anuencia del ministro. En ella afirmaba que “los países que tenemos monarquías parlamentarias como forma de Estado contamos con una Jefatura de Estado que potencia el alcance e impacto de la presencia en el mundo del país en cuestión. En el caso de España, el rey Felipe VI contribuye de manera destacada a que así sea”. No parece que esta afirmación haya placido al espíritu republicano del canciller, o quizás hayan sido otros asertos como que “nuestra monarquía simboliza a la Nación reconciliada consigo misma” o el de que “existe la tentación, criticable pero inevitable, de considerar el pasado a través de los valores imperantes en el presente”. Lo cierto es que el embajador fue fulminantemente destituido, pese a que Croacia no figuraba entre las embajadas a renovar el 2025. Puede que se haya debido al mantra de que el ministro tiene el monopolio para expresar la opinión del Ministerio y de sus funcionarios, y que éstos no pueden expresar sus ideas en público sin el “nihil obstat” del Gabinete o de la OID.
2.-Bélgica: El embajador Alberto Antón tenía gripe ya estaba sometido a un tratamiento de antihistamínicos, pero decidió asistir a la sesión de la Conferencia de Embajadores, en la que el ministro pronunció un plúmbeo discurso de una hora, y el enfermo no pudo resistir a dar una cabezada. Alguien de aumentar mala índole filmó la escena y la subió a las redes sociales, por lo que, ante semejante afrenta a su verbo florido, el ministro optó por cortar una cabeza más. Al mismo tiempo circuló un video relativo a la ejecución del ministro norcoreano de Defensa, Hyon-Yung-Chol, por el sacrilegio de haberse dormido durante un desfile en presencia del caudillo Kim-Yung-Un. Días después, el subsecretario informó a Antón que se había decidido su cese, que no se había debido a su desempeño profesional. Afortunadamente, Albares es una persona civilizada y la sangre no ha llegado al Manzanares. El embajador ha enviado una carta abierta al ministro en la que ha calificado semejante decisión de “torpe, ridícula y mezquina”, con la que se pretende ensuciar y poner en entredicho su reputación profesional. Albares ha aprovechado la ocasión para realizar una acción humanitaria de reagrupación familiar. Ha trasladado al embajador en Luxemburgo a Bruselas y lo ha sustituido por la embajadora en Lituania, Nieves Blanco, que da la casualidad que es la esposa del representante permanente ante la UE, Marcos Alonso, candidato del ministro a la secretaría general del SEAE.
3.-Corea del Sur: Como no hay dos sin tres, Albares ha cerrado -al menos por ahora- el capítulo de decapitaciones con la destitución exprés del embajador Guillermo Kirkpatrick, por reunirse sin su permiso con la presidenta de la Comunidad de Madrid. El pasado noviembre, Isabel Díaz Ayuso realizó una visita institucional a Seúl para profundizar en las relaciones estratégicas de la Comunidad y aumentar las oportunidades de inversión. Aprovechando su asistencia a la Conferencia de Embajadores, Kirkpatrick realizó una visita de cortesía a la presidenta para comentarle de los resultados de su visita. Como cometió la imprudencia de no solicitar la venia ministerial, se sumó a la cofradía de embajadores decapitados. Como ha comentado la visitada, resulta paradigmático que un embajador en Corea del Sur sea tratado como harían los gobernantes de Corea del Norte. En mi ya lejana época de embajador, antes de incorporarme a mi puesto solía visitar a diversos ministros y a empresarios con actividades en el país al que iba destinado, sin que tuviera que recabar la autorización del Ministerio para cada entrevista. Las “mores” diplomáticas parecen haber cambiado de forma radical en el Palacio de Santa Cruz.
Albares ha afirmado que estos ceses han sido normales y se han realizado por los cauces habituales. Ramón Pérez-Maura, sin embargo, ha señalado que el régimen de terror que el ministro ha impuesto en el Ministerio es épico y fruto de un sectarismo más propio de un régimen totalitario. Para reafirmar este ambiente de incertidumbre y de temor generalizado, el “canciller de hierro” ha afirmado que va a revisar el despliegue diplomático en el exterior de arriba abajo, para garantizar que sea acorde con el peso de España en el mundo. ¡Atención, que vienen curvas!
Insuficiencias de la política exterior española
Según Virella, incluso los diplomáticos jubilados no quieren posicionarse por temor a las represalias contra familiares que tienen dentro de la Carrera. Tal no es mi caso -ni el de otros 14 colegas-, ya que en diversas ocasiones he expresado libremente mi opinión sobre las insuficiencias de la política exterior española, como cuando firmamos en junio de 2024 una Declaración sobre algunos aspectos de dicha política, y mostramos nuestro rechazo a la acción exterior del Gobierno de coalición con respecto a países amigos como Argentina e Israel. Es cierto que algunos compañeros que estaban de acuerdo con el tenor la Declaración prefirieron prudentemente no pronunciarse para no significarse. En ella afirmamos que “la política exterior es, por antonomasia, una política de Estado que debe ser llevado a cabo -al menos en sus aspectos fundamentales- con el mayor consenso posible entre el Gobierno y los partidos de la oposición. Dicha política ha de buscar el interés general de España y no el particular de un partido o de una persona”.
Albares ha afirmado que España se encuentra en su mejor momento en la política internacional. Me temo que no puedo compartir esta opinión y voy a comentar brevemente algunos aspectos de nuestra política exterior, que es manifiestamente mejorable, empezando por las prioridades en la política exterior. Según Albares, “el objetivo final, principal y primordial que yo tengo como ministro de la UE, es la oficialidad el catalán en Europa”. Sigue en importancia la actuación de los embajadores en el mundo para anunciar la buena nueva de la resurrección y el entierro de Franco, y cierra el tríptico de los objetivos básicos de la política exterior de España, la potenciación de la política exterior feminista y de género, y la defensa a nivel internacional del colectivo LGTI+. Me parece una frivolidad y creo que hay misiones mucho más importantes que debería realizar prioritariamente la diplomacia española.
1.-Unión Europea: España ha perdido protagonismo en el seno de la UE y va a rastras de los acontecimientos con una política vacilante y contradictoria. Su representante en la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha entrado con calzador y ha sido objeto de numerosas críticas por su fundamentalismo ecologista y su culposa inacción durante las inundaciones en Valencia. Pese a sus declaraciones de europeísmo, el Gobierno español se ha apartado de la posición comunitaria en temas como el reconocimiento del Estado palestino o las sanciones comerciales a los coches chinos.
2.-OTAN: España es el miembro de la Alianza, que menos dinero gasta en defensa en proporción con su PIB -1.29%-. El Gobierno solo se ha comprometido a llegar al 2% en 2029, cuando la OTAN le exige llegar ya al 3% y Trump al 5%. Problemas añadidos son que el socio del Gobierno y sus aliados preferentes son contrarios al aumento de los gastos en defensa e incluso a la pertenencia a la Organización, y que por dos años consecutivos carece de presupuestos generales del Estado.
3.-Sáhara Occidental: En una decisión inexplicada e inexplicable, Sánchez -por sí y ante sí, y sin consultar siquiera con su Gobierno ni contar con la venia de las Cortes- cambió de forma radical la posición sobre su antigua colonia, aceptando la anexión a Marruecos y negando el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui, pese a las sentencias del TJUE que han declarado que es un territorio no autónomo pendiente de descolonización, militarmente ocupado por Marruecos.
4.-Marruecos: Pese a las afirmaciones de Albares de que España y Marruecos atraviesan el mejor momento en sus relaciones a todos los niveles, el vecino del sur sigue reclamando la soberanía de Ceuta y Melilla, se niega establecer las aduanas acordadas en estas dos ciudades españolas, y chantajea constantemente a España con la inmigración irregular.
5.-Gibraltar: El Gobierno ha adoptado un perfil bajo en la reivindicación del Peñón y está desaprovechando la ocasión de la salida de Gran Bretaña de la UE y se ha mostrado dispuesta otorgarle un régimen favorable, aunque el Reino Unido se niegue la presencia en el territorio fuerzas de seguridad españolas. Curiosamente la Comisión Europea ha adoptado una posición más favorable a España.
6.-Estados Unidos: Sánchez se ha erigido en el adalid de la lucha contra la ultraderecha encarnada por Trump, que ha considerado a nuestro país como uno de los BRIC y le ha acusado de gastar muy poco en defensa. El secretario de Estado, Marco Rubio aún no se ha dignado entrar en contacto con su colega Albares. España se ve amenazada por la imposición de aranceles a sus exportaciones a Estados Unidos.
7.-Rusia: El Gobierno crítica de boquilla la agresión rusa a Ucrania, pero ha aumentado sus importaciones de petróleo y gas rusos, pese a las sanciones de la UE. Es uno de los países de la Unión que menos ayuda militar y financiera aporta al Gobierno de Zelensky.
8.-Israel: El Gobierno se ha pasado en sus justificadas críticas a la agresión de Israel en Gaza, ha calificado su conducta de genocidio al sumarse a la demanda de Sudáfrica ante el TIJ y ha reconocido al inexistente Estado palestino, que algunos de sus ministros considera que se debe extender del río Jordán al Mar Mediterráneo, lo que supondría la desaparición de Israel, que ha retirado a su embajadora en Madrid, con lo que se ha llegado a una situación bajo mínimos en las relaciones entre los dos países.
9.-Argentina: Por un comentario desafortunado del presidente Javier Milei sobre la consorte de Sánchez, el Gobierno rompió de facto las relaciones con Argentina, al retirar “sine díe” a su embajadora por haber cometido -según Albares- una afrenta a la seguridad y a la dignidad nacional y un ataque frontal a la democracia y a las instituciones de España. El Gobierno sigue insultando al jefe del Estado argentino.
10.-Venezuela: El Gobierno español se ha negado a reconocer la victoria de la oposición y ha influido en el Parlamento Europeo para que no reconozca como presidente electo a Edmundo González. Ha ofrecido la residencia de su embajador en Caracas para que los hermanos Rodríguez pudieran chantajear a éste y obligarle a exiliarse en España. Situándose en una inaceptable posición de equidistancia, el Gobierno afirma que su objetivo es poner de acuerdo al Gobierno de Maduro y a la oposición para conseguir una solución política y pacífica, y unir a los venezolanos en Venezuela, pero ¿cómo se unen al Gobierno dictatorial y represivo del “hijo de Chávez” los ocho millones de venezolanos que se han visto forzados a abandonar su país? ¿Para qué han servido las elecciones y el triunfo aplastante de la oposición?
Politización de la Escuela Diplomática
Muestras del talante liberal y dialogante del ministro son su decisión de aplicar la ”Memoria histérica” en la Escuela Diplomática -cuna de la preparación de los alevines de diplomáticos- y sus órdenes de retirar el cuadro del marqués de Jordana, fundador de dicha Escuela, de quitarle el nombre del ex ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, a la biblioteca que ostenta su nombre por contener los libros que él donó, y de silenciar el nombre de Ullastres -ex ministro de Comercio y uno de los principales negociadores de la adhesión de España a las Comunidades Europeas- de los cursos sobre la UE que él mismo creó, por su “escasa idoneidad”.
Según ha indicado María Pina en “El Mundo”, Albares ha dado instrucciones para que se niegue la participación en las actividades de la Escuela a los diplomáticos jubilados que firmaron la Declaración sobre algunos aspectos de la política exterior española. En honor a la verdad, debo decir que, en lo que a mí respecta, la bola negra ya se había lanzado con anterioridad contra mí. Cuando fui a ofrecerme al nuevo director de la Escuela, éste rechazó mi oferta de colaboración porque la política que seguían era la de introducir “sangre fresca” y -aunque no lo dijo explícitamente, pero sí implícitamente por tacto diplomático- los viejos embajadores ya estábamos amortizados. He presentado la mayoría de mis libros en la Escuela. Había acordado con él director a la sazón presentar mis “Semblanzas de un diplomático español en la Villa y Corte” e incluso el ministro Josep Borrell me había prometido asistir a su presentación. Vino la pandemia del COVID y se suprimieron los actos presenciales. Se decidió entonces hacer la presentación de forma telemática, pero no se acaba de encontrar una fecha. Finalmente, se cayó del programa, probablemente porque ya había sido declarado informalmente “persona no grata” por mi firma de la citada Declaración.
Empecé a dar clases cuando aún estaba en la Escuela Diplomática, con un curso de 20 lecciones sobre política exterior española en la Escuela de Funcionarios Internacionales. Durante 15 años di clases de Derecho Internacional y de Derecho Diplomático y Consular. He dado -y aún sigo dando- clases en estas materias en la UCM, en la Universidad Internacional de La Rioja y en la Universidad Hispalense, pero no puedo darlas en “Mi Escuela Diplomática”, por ser anciano, jubilado y subversivo. Bueno, ¡que me quiten lo bailao!
Se ha llegado a prohibir que den conferencias ex ministros como Dastis y Borrell, so pretexto de que solo debían darlas los diplomáticos en activo. También se han censurado las intervenciones de profesores prestigiosos como Marcelo Gullo o Haizan Amirah Fernández. El pecado del investigador del Real Instituto Elcano fue el de haber “twiteado” que “tres días después del anuncio hecho por Marruecos del cambio de posición del Gobierno de España sobre el conflicto del Sáhara, sigo teniendo muchas más preguntas que respuestas. Demasiadas teorías pero escasa claridad”.
La acción exterior del Gobierno de Sánchez ha traspasado todos los límites posibles de lo tolerable y está desprestigiando a España ante sus propios ciudadanos y ante la Comunidad internacional y la opinión pública mundial. En el ámbito interno de la gestión del Ministerio Asuntos Exteriores, Pina ha estimado que Albares lo dirige con mano de hierro, mediante una política de control absoluto nunca antes vista en la diplomacia española. Ha convertido la otrora prestigiosa secretaria de Estado en un parvulario en el que, hasta para ir al baño, hace falta pedir permiso a la ”seño”.





