La repugnancia la inventó la mano izquierda del siglo XXI, alimentada por el ego de mentes podridas, traidoras e ignorantes que no han significado nunca nada y hoy, vestidos de rojo y morado cambian popelín por seda natural y raso. Sois la escoria de un país, despreciados y ridiculizados por millones de personas. Andáis por los pasillos del Congreso como si llevarais toda la vida en él, y no os dais cuenta que sois la nota discordante de la historia política de España. La basura llena de odio, la gangrena silenciosa.
No voy a enaltecer la figura de José Antonio, ni a explicaros quién fue ni qué hizo, porque vuestras cabezas llenas de intereses y paja no lo entenderían. Os invito, gentuza charlatana y rastrera, a que por un momento dejéis de lado vuestros aires de jet set de pacotilla y reflexionéis. Pensad en la familia de quién hoy va a ser desenterrado de su descanso después de 87 años. Ninguno vais a tener cojones ni ovarios de estar allí presente para regodearos ante tan doloroso y vil acto. Pensad en sus seguidores, cientos, miles, millones, que no vais a poder liquidar como así os gustaría. Atreveos con los vivos, cobardes. Pensad en vuestros abuelos que yacen bajo tierra y que seguramente se retuerzan al ver cómo habéis profanado la tumba de un gran hombre, un inocente al que vosotros, otra vez los mismos, habéis vuelto a matar. Qué valientes sois con los muertos…
Yo, desde mi humilde pero indignada opinión, a los que pensáis como yo, a los que estáis dispuestos a destronar a esta sucia pandilla con el voto y la razón, os invito a dejar en paz a la negra y cruel figura de pasionaria o la de Largo Caballero… o Carrillo. Dejadlos descansar, no vaya a ser que resucitemos su espíritu como ellos, los lumbreras de vacaciones pagadas y barrigas llenas han hecho con el de José Antonio. Porque no sé si en sus limitadas mentes de poderío, clasismo e ignorancia se han percatado de que gracias a su mierda, José Antonio ha vuelto. En la juventud que no tenía ni idea de su existencia y que a la pregunta de quién era ese hombre, somos otra vez esos cientos, miles, millones de españoles los que vamos a contarles la verdad. En la justicia, en la razón. Descansa en paz donde se te dé cristiana sepultura, arriba siempre José Antonio, ¡¡¡PRESENTE!!!
PD: «Ojalá sea su exhumación la última que se haga en discordias civiles…»





