He logrado atravesar la frontera. La que separa el 24 del 25. Y no las tenía todas conmigo, francamente, pero aquí está el nota. En tierra extraña, eso sí; porque absolutamente todo –y cuando digo todo, todo digo- , se ha ido a parar a las nubes. Y servidor, un pobrecito pensionista, tiene que volver a sobrevivir con la limosna que el Gobierno me da por lástima.





