El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha presidido la reunión de trabajo del Grupo Técnico Asesor de Covid-19 donde se ha avalado extender el uso obligatorio de mascarillas en todo el territorio andaluz con el fin de evitar una posible transmisión comunitaria no controlada. Así, este medio de protección tendrá que ser utilizado tanto en espacios abiertos como cerrados, independientemente de la distancia de seguridad interpersonal, «que se deberá seguir manteniendo cuando sea posible con la excepción de las unidades familiares». Sin embargo, la medida no ha hecho más que provocar el debate entre los ciudadanos, que no están conformes con una decisión que les parece abusiva y desproporcionada a la situación actual de Andalucía. Para muchos andaluces es una exageración del poder autonómico que ahora quisiera ser “más sanchista que Sánchez”.
Esta medida fue propuesta -el pasado sábado en Ceuta- por el propio presidente andaluz, para ser estudiada por el Comité de Expertos. Tanto ese día como hoy, durante el Foro Andaluz de Universidades Públicas, Moreno ha puesto de relieve que nos encontramos en el ecuador de la pandemia, con el virus aún entre nosotros.
Pero miles de andaluces se manifiestan en contra a través de las redes tomando precisamente los datos facilitados por el presidente: los brotes que han surgido en Andalucía en los últimos días están controlados, el número de contagios ha bajado y siguen descendiendo los hospitalizados. Y se preguntan los ciudadanos a tenor de estas buenas noticias y en la línea de rebatir la dura medida de la Junta de Andalucía: ¿No bajar la guardiay estar en permanente alerta y vigilancia ante los nuevos casos, tenía que hacer pasar por el uso obligatorio de las mascarillas en una comunidad, como la andaluza, que supera a diario temperaturas de más de cuarenta grados?
Moreno argumenta haber llegado a extremar sus precauciones considerando el momento de gravedad en relación con la Covid-19 que está viviendo Cataluña, donde viven cerca de un millón de andaluces, siendo muchos de ellos los que con la llegada del verano deciden volver a su tierra.
Esta medida, que se ha acordado por unanimidad por el Comité de Expertos, ha sido adoptada teniendo en cuenta la situación actual epidemiológica de Andalucía y se plasmará, junto a otras, en una Orden de la Consejería de Salud y Familias de la que se informará en el Consejo de Gobierno de este martes y donde se acordará un paquete de medidas preventivas ante el virus. Asimismo, se toman de forma preventiva para evitar circunstancias anómalas que puedan desencadenar en un problema mayor de Salud Pública. De igual modo, se ha acordado hacer partícipes de dicha Orden a las corporaciones locales en el régimen de vigilancia y sanción ante su posible incumplimiento.
El presidente ha declarado: «A pesar del calor, las dificultades y las limitaciones, nos tenemos que acostumbrar a llevar la mascarilla de forma permanente. Con el uso de la mascarilla, el riesgo de contagio de reduce al 1%”.
La medida empezará a aplicarse a partir del miércoles 15 de julio a las 00.00 horas.
En este punto, ha hecho hincapié en la Gran Alianza por Andalucía que planteó en el Parlamento andaluz y que busca la implicación de toda la sociedad andaluza en su conjunto. Desde los agentes económicos y sociales de la comunidad a las fuerzas políticas y empresarios, pasando por las universidades y el tercer sector, entre otros. Por esto, Moreno se ha propuesto mantener encuentros cada dos semanas con los sectores andaluces más representativos.
A pesar de todo, miles de ciudadanos están crispados con una decisión que les suena, como dice alguno y comparten muchos, al estilo Sánchez, sin que se sepa tampoco en Andalucía con claridad y suficiente difusión quiénes son los expertos consultados, sus licenciaturas, expediente académicos. ¿Quiénes son aquellos que están haciendo depender de sus criterios la vida cotidiana de todos?
Para muchos ciudadanos se reproduce en Andalucía el totalitarismo del Gobierno central, y piensan que el problema de fondo que oculta el presidente, que pertenece al Partido Popular, está razonado en haberse permitido la entrada de los turistas, que han incumplido sistemáticamente con la obligatoriedad de ponerse las mascarillas en toda ocasión, con o sin distancias de seguridad. Se opina que la Junta hace pagar a justos por pecadores, estando de acuerdo con la medida también el vicepresidente Juan Marín, de Ciudadanos. La gente de la calle está enfadada por el hecho de que la vigilancia policial haya sido debilísima, por no decir nula y ausente, en tantas aglomeraciones de cientos de personas que no han respetado las normas de distanciamiento social ni el uso de las mascarillas.
Por si fuera poco, a la opinión pública en general le parece intolerable la amenaza de las sanciones si no se lleva la mascarilla, como si los bolsillos estuvieran en disposición de pagar multas que, en estos momentos de aguda crisis económica, provocan un gravísimo descalabro en las economías personales y familiares. Para tantos que no se retraen de criticar al Gobierno andaluz en las redes, “estos políticos sin misericordia con la gente no tienen nada que perder gracias a los pedazos de sueldos que cobran”. “Estamos pagando lo que no han sabido vigilar ni hacer cumplir a los turistas, pero como siempre se ve que es el dinero lo único que les importa”.





