Los pobres son aún más pobres. La censura, de manera solapada, se sigue aplicando en todos los ámbitos a quienes no comulgan con los poderes establecidos. Los jóvenes comprueban cómo sus esfuerzos no se ven recompensados por la falta –es lo que se suele decir- de oportunidades. La justicia terrena continúa siendo incapaz de administrarse con el fiel de la balanza. La sanidad y la educación, por los suelos. Golfos y golfas piden el voto, se lo apropian y lo mangonean con el único objetivo del propio beneficio.





