
Y Sánchez se fue a la China
(si por allá se quedara)…
Habría una España sin tara,
sin sanchismo y sin doctrina.
Fue allí a aprender cómo afina
su trola de encantador,
o un máster de embaucador
pues en eso tiene atino,
y coger un curso en chino
de Mandarín dictador.





