Eso es lo que tenemos. Y lo peor es que gusta.
Ahora va a ser verdad que si el vídeo en cuestión hubiera salido en DONOSTIA, otro gallo habría cantado.
Recuerdo hace años, bastantes, cuando los novios en los pueblos visitaban a sus enamoradas en la puerta de la casa, y lo más que podía hacer ella, apoyar el hombro en el marco de la puerta abierta, de par en par, sin bajarse del umbral; y él, una cuarta por debajo frente a ella o a un lado, para que la madre o la tata desde el interior, sentada en una mecedora, pudiera asegurarse de que el viento era lo único que había entre ellos. Y charlar bajito.
Estos mismos novios y las mismas madres y tatas, como tantos otros, como casi todos, deseaban que llegara la romería para poder tocarse la mano sin que nadie dijera nada, amparados por las vendas que la Virgen ponía en los ojos de los curiosos. Eso era así. Y todos lo sabían. Y todos lo saben. Y todos eran conscientes de que iban a aprovechar el atardecer más caído para despistar un pinar claroscuro y dejarse hacer. Y hasta el año siguiente, volver a acercarse algún día de visita en el quicio de la puerta o a través de la reja de ventana, con unos ojos escondidos meciéndose lenta y silenciosamente acompasado por un crujir de mimbres en el fondo de la habitación.
¿Saben qué? Ninguna peregrina llevará el año que viene un vestido con lunares verdes y marrones, pueden estar seguros. Y todos los romeros se afeitarán las patillas, no vaya a ser que se les confunda con aquellos dos que, muy torpemente, dieron rienda suelta a un deseo embriagado, quedando expuestos al juicio y cachondeo de todos.
Los mal llamados periodistas, que se mofan del hecho en sí y se atreven a hacer afirmaciones en las redes sociales del tipo: “cuidado, me han dicho que hay audios…” y que dan más cabida a las bromas y las mofas de todos, deberían primero hacer gala de eso que tanto llevan por bandera que es el “investigar las noticias” y “contrastarlas” y asegurarse de lo que escriben. Pero señores, esto, ¿cómo puede ser una noticia?
¿Saben que hay una ley que pena la distribución de imágenes que violen el derecho a la intimidad de cualquier persona? Y no lo digo por el video en sí, que no. Que estaban en medio de la calle y eso también está penado, y allá cauno con sus caunás. Lo digo por el grado de hijoputez del que no se conforma con poner la foto anterior o posterior del baile, sino que pone nombres, apellidos, fotos de cara, etc. Que lo peor es sin duda que tanto las fotos como el vídeo no han salido de desconocidos, sino de “hermanos” peregrinos del círculo más cercado de los lunares de la romera o de los estribos del peregrino. Cría cuervos…





