El siniestro Otegi vuelve a burlarse de las víctimas por medio de un ignominioso comunicado destinado a aquellos que quieren ser engañados al vivir cómodamente instalados en la autoceguera del fin de ETA, ya que obedece a un gesto de cara a la galería exigido por Sánchez en aras de blanquear y legitimar a Bildu como actor político, algo de lo que se habrán percatado aquellos que se hayan tomado la molestia de leer una misiva de dos páginas en lugar de dejarse guiar por las triunfalistas consignas de la mayoría de los medios, generosamente regados por el gobierno con el dinero del conjunto de los contribuyentes.
En efecto, tan repugnante texto sigue usando la terminología habitual de los terroristas, hablando de dar una solución a los “presos políticos”, en clara alusión a los asesinos encarcelados, del mismo modo que califica como “estrategia armada” el terrorismo y “conflicto” lo que verdaderamente era un escenario en el que únicamente había asesinos que ponían la bala y víctimas que ponían la nuca. No obstante, desde las fuentes gubernamentales pretenden que de manera acrítica nos quedemos con la parte en la que dicen lamentar el dolor de todas las víctimas, “todas, absolutamente todas las víctimas”, fórmula ideada para equiparar a los etarras encarcelados por asesinar con centenares de familias destrozadas porque segaron la vida de sus seres queridos.
El comunicado del pasado 18 de Octubre debe ser comparado con declaraciones muy cercanas en el tiempo de Bildu y del propio Otegi, como las del 1 de Agosto, cuando dijo literalmente que hicieron “todo lo que tenían que hacer para construir un escenario mejor”, siendo ese su balance del historial criminal de ETA, del mismo modo que el 25 de Agosto, Sortu (partido que lidera Otegi y que es el principal integrante de la coalición Bildu) dijo que cada “preso político” que salía de prisión acercaba más a la “paz”, haciendo un llamamiento para acabar con “una política de excepción que vulnera los derechos de las personas” e impulsar en su lugar la excarcelación, a lo que se suma al antiguo líder batasuno justificando los “ongi etorri”, es decir, los homenajes a etarras, porque, según él, hay que hablar de “todos los dolores y sufrimientos”, negándose a condenarlos en los ayuntamientos vascos en los que el PSOE y el PNV lo han propuesto porque según sus palabras, rechazarlos supone “criminalizar la solidaridad con los presos vascos del conflicto político”. Era de esperar que Bildu se negase, pero como dijo la madre de Maite Pagazaurtundúa, a muchos les ha debido helar la sangre al ver que el PSOE, en busca de los votos de los pro-etarras, ha votado en contra de prohibir los homenajes de quienes asesinaron a muchos concejales socialistas el pasado 30 de Septiembre en el Congreso y el Senado cuando Ciudadanos y UPN respectivamente lo han pedido.
Como ha dicho muy atinadamente José Manuel Bou Blanc en estos días, atendiendo a los que sostienen que Bildu no es ETA, cabría subrayarles que en ese caso, Otegi ha hablado únicamente en representación de su partido y no de ETA, salvo que también le vincule a éstos, en cuyo caso debería estar de nuevo en prisión, en este caso, por pertenencia a banda armada, algo que no nos debe extrañar en quien en su día lideró Herri Batasuna, brazo político de los asesinos etarras, pero en cualquier caso, no debe olvidarse que a quien no le importa matar, menos le importará mentir, y un ejemplo clave a modo de anécdota lo recoge en sus memorias el heroico Carlos Iturgáiz cuando estaba al frente de un admirable PP vasco que no se parecía en nada al actual, pues durante un debate electoral le dijo al líder batasuno que mirase sus manos, pues estaban limpias, no como las suyas, que estaban bañadas en sangre. En el momento de la pausa publicitaria, Otegi le guiñó un ojo, evidenciando que para él todo aquello era puro teatro.
No es necesario siquiera citar el historial criminal de ETA ni las declaraciones de Otegi hace apenas dos meses, sino aquello que dijo en un acto público a sus simpatizantes la misma tarde del comunicado al afirmar abiertamente que si para sacar de la cárcel a 200 presos de ETA (es decir, a todos) había que apoyar los Presupuestos Generales del Estado, lo harían porque si entraban PP y VOX “lo pagarían”. Una vez más, por la boca muere el pez, ya que ha dejado claro que al brazo político de ETA le interesa que se prolongue el gobierno del PSOE y de Podemos porque su supervivencia favorece sus propósitos.
Para hacer presentable a Bildu y al malnacido Otegi ante la opinión pública, hacía falta que dijese que lamentaba el dolor de las víctimas. No importa que no condene aquello que lo causó: el asesinato de sus seres queridos, dejando en evidencia que ETA dejó de matar porque conseguía sus propósitos de la mano de Zapatero, Rajoy y ahora Sánchez, algo imprescindible subrayar en el caso del anterior líder del PP cuando en estos días ha trascendido a la opinión pública que en 2006, estando en la oposición, mientras convocaba manifestaciones contra la negociación con ETA y movilizaba a las víctimas, estaba al corriente de las cesiones a los terroristas, incluyendo la salida de todos sus presos a lo largo de los años, quedando retratado con la frase que hoy sabemos que dirigió a Zapatero cuando le dijo: “Habla y haz lo que tengas que hacer y me vas diciendo”. Dos presidentes que han sido idénticos en su política respecto a ETA y que en estos días nos volvían a insistir en una de sus mentiras estrella: que se terminó con ETA sin pagar un precio político.
Dentro del radicalismo de Zapatero (del que es tributario Sánchez), se deduce a tenor de sus propias declaraciones que tiene en mejor estima política a la extrema-izquierda (incluso la terrorista), que a la derecha, por democrática y moderada que ésta pueda ser, de hecho, el 18 de Septiembre de 2006, El País (medio nada sospechoso de ser hostil al PSOE) titulaba “Zapatero sitúa al PP en la extrema-derecha”, y adentrándose en el cuerpo de la noticia se puede leer que en la Conferencia Política del PSOE, el expresidente dijo que la derecha democrática merecía todo el reconocimiento público por su papel en la Transición (en referencia a UCD y AP) porque ahora había en su lugar una nueva extrema-derecha que pretendía “revisar la Historia, deslegitimar las instituciones y poner en cuestión el resultado electoral” mientras que ha llegado a calificar a Otegi de “político decisivo” y “hombre de paz”. Luego, en 2019, dijo en referencia al PP que “es grave que lo que era el centro-derecha se abrace a la ultraderecha”. ¿No era el PP la extrema-derecha? ¿En qué quedamos? ¿Era un engaño para movilizar a sus votantes? Al PP le caía el sambenito de la extrema-derecha que ahora le cuelgan a VOX, a lo que de manera rastrera se suman los populares para hacerse los simpáticos ante la izquierda, pero olvidan que Roma no paga traidores, los desprecia.
Del mismo modo que ponen como ejemplo lo que antes tachaban de despreciable, cabe retrotraerse más atrás, ya que Zapatero citaba hace quince años a UCD como ejemplo de derecha democrática, en una época en la que Alfonso Guerra dedicaba desde la tribuna las peores descalificaciones contra Adolfo Suárez, al que tachaba de “tahúr del Mississippi”, “procedente de las cloacas del fascismo”, “amigo de los golpes de estado parlamentarios” y deseoso de entrar en el Congreso “subido a la grupa del caballo de Pavía”. De manera más reciente, el mismo Zapatero que ahora dice que el PP de Rajoy era el centro-derecha, entraría en colisión con su sucesor al frente del PSOE y no es necesario irse a un medio reaccionario sino remitirse de nuevo a los titulares de El País (el diario de cabecera de votantes y dirigentes socialistas), que en 2014 decía literalmente: “Sánchez sitúa a Rajoy en la derecha más extrema por recortar libertades”.
En esta nación de memoria tan efímera, hay mucho que recordar para que no caiga en saco roto, pero desde estas líneas me limitaré a recordar un último dato referente al que a mi juicio ha sido el peor gobernante desde Fernando VII, como es el funesto Rodríguez Zapatero, un juicio que por mi parte creo que no va desencaminado, pues tras más de cuatro décadas de democracia, es considerado en las sucesivas encuestas de opinión como el peor presidente incluso entre los propios votantes socialistas. En este sentido, la Venezuela chavista ha sido un santuario de ETA, y el ex jefe de sus servicios secretos ha acusado a Zapatero de ser propietario de una mina de oro en el país como pago por actuar de facto como abogado defensor del régimen bolivariano en el mundo. Es inevitable atar cabos.





