El partido animalista reclama suprimir el servicio tradicional tras las irregularidades detectadas en las últimas semanas, una medida que de salir adelante supondría el fin de un sector con más de un siglo de historia y decenas de familias que viven de él.
La coordinadora provincial de PACMA en Sevilla, Clara Márquez, ha pedido al Ayuntamiento la retirada de las licencias a los coches de caballos y su sustitución por vehículos eléctricos.
La formación justifica su propuesta en las irregularidades detectadas tras los últimos accidentes, con presuntos casos de fraude a la administración, trabajadores sin alta en la Seguridad Social, permisos caducados y carruajes sin revisiones obligatorias.
Para Márquez, se trata de graves irregularidades burocráticas que evidencian una fiscalización insuficiente y que, según su versión, afectaría también a la protección de los animales.
La petición de PACMA va más allá de exigir más controles o sanciones a los infractores. Lo que plantea directamente es eliminar las licencias y acabar con la tracción animal en la ciudad, siguiendo el modelo que defiende desde hace años.
El partido recuerda que ya presentó al Consistorio un prototipo de coche eléctrico y pone como ejemplo la reconversión llevada a cabo en Málaga.
Sin embargo, la propuesta obvia que las irregularidades administrativas se corrigen con inspección y cumplimiento de la ley, no suprimiendo de golpe una actividad regulada y tradicional. La existencia de conductores sin papeles o de vehículos sin ITV no es exclusiva de este sector y en ningún otro caso se plantea como solución el cierre total.
Además, la retirada de licencias supondría un fuerte impacto laboral para los cocheros y sus familias, y el fin de uno de los iconos turísticos más reconocibles de Sevilla, que cada año forma parte de la imagen de la ciudad en Feria y durante todo el año en el entorno de la Catedral y el centro.
Hasta ahora, el Ayuntamiento ha apostado por reforzar las inspecciones y exigir el cumplimiento de la normativa, en lugar de plantear la desaparición del servicio.
La formación animalista insiste en que cada año se producen episodios de caballos fallecidos durante el servicio o en la Feria de Abril.





