En 2004 se creó el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, que tras más de veinte años y pese a las crecientes subvenciones y dotaciones de medios personales, materiales, publicitarios y monetarios asignados a dicho Observatorio y a lo mucho que le cuelga, no ha servido para erradicarla; aunque quizá sí para estabilizar el número de mujeres asesinadas por sus parejas y ex parejas que, tomando las cifras más altas, oscilaría entre las 76 de 2008, y las 48 de 2024.
Cabría concluir que, por más personas, medios y dinero que se destinen y aunque lo ideal sería que no existiese ninguna víctima, esto es algo prácticamente imposible en una población de ya casi 50 millones de habitantes de muy variada condición y origen. Pero también es cierto que, por más que pudiera parecer lo contrario por el eco que aquí le damos, en nuestro país se dan menos casos que en los de nuestro entorno.
Sin embargo, hay otras víctimas también mortales, consecuencia de otras violencias, cuyo número sí que aumenta con preocupante progresión; pero estas apenas se mencionan, ni reciben la atención de concentraciones ni solemnes minutos de silencio. Son los casos de las muertes por la violencia de las agresiones sexuales, por la violencia de las denominadas bandas latinas, por la violencia islamista, por la violencia de las mujeres contra sus parejas y ex parejas o contra sus propios hijos, etcétera.
No es coherente que exista un Observatorio contra una sola clase de violencia, mientras que otras se multiplican sin observación, atención ni seguimiento.






2 Comments
Por supuesto que la violencia contra la mujer es delito inexcusable, pero también otras violencias, como advierte el abogado Miguel Ángel Loma, deberían ser motivo de atento seguimiento. Un poema gauchesco señala: «Como todo hombre que piensa,/ Procedan siempre con juicio;/ Y sepan que ningún vicio/ Acaba donde comienza» (Martín Fierro. Verso 7042).
Felicito la acertada observación del amigo epistolar Miguel Ángel y le saludo cordialmente.
Así es, amigo Claudio.