El máximo especialista mundial, relegado

La gran figura de Murillo, mucho más ponderado que Velázquez hasta el siglo XIX , cayó en descrédito en el siglo XX. La labor de recuperación de su valía la inició en solitario Angulo Iñiguez y fue continuada por Enrique Valdivieso, Catedrático de Historia del Arte en Sevilla. Valdivieso luchó durante décadas para demostrar la gran genialidad del pintor de los pobres, de las Inmaculadas y de los niños de Sevilla. De técnica imbatible, desató corrientes de empatía con el espectador de su tiempo, acostumbrado a santos envarados y poco cercanos.


Cual cruzada contra los elementos, Valdivieso defendió a capa y espada el ingente valor del artista sevillano y su puesto de honor junto a El Greco, Velázquez y Picasso en el cuarteto de los genios de la pintura española. En la actualidad es reconocido en todo el mundo como el máximo especialista del mundo en la obra de Murillo.

Pero paradójicamente no está presidiendo el Año Murillo. Sí se le han dado cometidos- faltaría más- pero está siendo relegado – incomprensiblemente para los especialistas europeos- por “ personajes y personajillos”, algunos incluso de gran curriculum, que comisarían exposiciones y denigran al artista tanto en lo humano como en lo divino. Está resultando un carro al que se apuntan muchos que ni por conocimientos ni por espíritu les corresponde.

Personajes y personajillos” se suben al carro

Las exposiciones de Murillo son extraordinarias porque las piezas hablan por sí solas , pero el batiburrillo de actividades abarca perfomances ridículas y reivindicaciones que poco o nada tienen que ver con el gran pintor sevillano, entre otras la llamada ideología de género, tan lejana al mundo de Murillo y de su tiempo . Se patrocinan libros académicos que incluyen minusvaloraciones de sus obras, se ampara una novela en la que el pintor sevillano está inmerso en una trama de pederastas, se homenajea a un artista de los 80 “que visibilizó a los homosexuales y al Sida” o la tomadura de pelo que una planta de jardín protagonice una exposición como “deidad en clave contrareformista”. Se contrata a un conocido poeta de relación nula con Murillo pero que la Wikipedia designa como uno de los máximos representantes de la literatura homosexual y para comisariar a un pintor religioso eligen nada menos a un individuo que considera que la destrucción de símbolos católicos y la quema de las iglesias en el 36 es un hito de las vanguardias.

Junto a ello, titulares mediáticos tipo “Murillo era un arrogante, Murillo nos engaño a todos, las Inmaculadas eran mitos eróticos”, o el surrealista “Murillo fue un agente del franquismo”

El proyecto de la genial restauración de las obras expoliadas por Soult.

Cuando se restauró la Iglesia de la Santa Caridad, se hicieron copias de las obras robadas por Soult. Sin embargo, la restauración de Santa María La Blanca, no incluyó la reposición de los cuatro lienzos desaparecidos, por lo que, cuando la vio Valdivieso, pletórica en su belleza, sintió como una herida propia la desnudez de sus muros, y la amputación del hilo conductor de su programa iconográfico. Inició con tesón una campaña de recogida de fondos para reponerlo y en unos meses, lo había logrado .

Al solemne acto de inauguración de las nuevas obras, no asistieron estos “personajes y personajillos”. El profesor, rodeado de autoridades civiles y eclesiásticas, brillaba con luz propia. No se regodéo en su condición de ideólogo del proyecto, sino que dio una más de sus clases cotidianas, de esas magistrales pero accesibles, que otrora algunos tuvimos el privilegio de disfrutar.

Para cerrar, expresó que Murillo estaría muy orgulloso de su ciudad por haber recuperado sus cuadros, y se tomó la licencia literaria de afirmar que “ tal vez habría bajado del cielo para asistir a ese momento, todo un hito en la historia de Sevilla”.

Muchos pensamos que si eso fuera posible, se habría colocado“ a la vera” del profesor, su gran valedor . Y es que Valdivieso además de que “es el que más sabe del mundo mundial” de Murillo, es un hombre serio, con sentido común y principios. Por ello, aunque lo merece más que nadie, no está presidiendo el Año Murillo. No podría consentir las mamarrachadas, ni lo deleznable que resulta que estos “personajes y personajillos” declaren sin recato que quieren acabar con la imagen de Murillo como hombre bueno, piadoso y buen padre de familia, porque lo consideran “un sambenito”.

Denigración de Murillo como pintor y como persona

Dejo que el lector califique que el máximo representante oficial del evento – que curiosamente tuvo un gran cargo cultural con la derecha para que luego digan- incluya la denigración del pintor no sólo como persona “Murillo es un falsificador de su imagen, arribista, arrogante, pesetero e hipócrita”( sic) , sino que se atreva a cuestionar su calidad como artista.

Como no puede minusvalorar su técnica magistral, de forma muy sutil, salpica sus textos y declaraciones con afirmaciones tales como que “no era ningún genio”– cuando creó arquetipos de difusión infinita y logró una percepción de la santidad como ningún otro – ,“copiaba con ingenio”- cuando creó una pintura de género de una originalidad y dimensión nunca vista en la pintura española y europea-, o que “ era anacrónico”.- cuando se considera que se adelantó décadas a la sensibilidad del rococó.

Y es que todo se resume en que no pueden soportar que genialidad y puro espíritu religioso vayan tan intrínsecamente unidos. Se afanan en silenciar que el piadoso Murillo, grande entre los grandes, un genio creador y uno de los mejores artistas de todos los tiempos, transmitía a través del arte la fuerza de la Fe.