¿Qué habría ocurrido si en las últimas elecciones autonómicas de Andalucía VOX no se hubiera presentado?
La contestación es fácil: hoy seguiría gobernando la región Susana Díaz.
Los votantes de VOX vienen en buena parte de antiguos votantes del Partido Popular enfadados para siempre con un PP al que consideran demasiado timorato. Así que sin la presencia en las elecciones de VOX, esos antiguos votantes se quedarían en sus casas.
Sólo si acuden separadas las tres derechas podrá desalojarse dentro de cuatro años a Pedro Sánchez de la Moncloa.
Ciudadanos, VOX y Partido Popular coinciden en lo más importante y harían posible un triunvirato post electoral: la defensa sin remilgos de la unidad de España; la defensa de la Constitución; la herencia de la Transición y el rechazo de una ideología que considera progresista, entre otras ocurrencias el buenismo de la protección de vagos, caraduras, asociales y delincuentes (okupas, por ejemplo).
Pero hay matices que distinguen a esos tres grupos. Si aceptamos la común terminología “derecha-izquierda” Ciudadanos sería una derecha más liberal que conservadora; el PP sería lo contrario: más conservador que liberal; mientras VOX recibiría con toda justicia el sonoroapelativo de “Ultraderecha”: “Ultra”, lo que está al otro lado; ultramar, lo que está al otro lado del mar; ultraderecha, lo que está al otro lado de la derecha.
No sé si esas tres organizaciones serán capaces de mantenerse separadas pero amistosas y colaborativas entre ellas. De no ser así el gobierno de Sánchez puede durar veinte años.





