Los “escandalosos” presupuestos de educación de la Junta de Andalucía

Si tiene usted tiempo y ganas le recomiendo que examine usted, aunque sea por encima, los presupuestos de Educación que ha presentado el Consejero del ramo de la Junta de Andalucía, Don Javier Imbroda, para su aprobación por el Parlamento regional. Les soy sincero si les digo que parecen especialmente diseñados para que VOX no pueda votarlos en ningún caso y más parecen haber sido diseñados por socialistas o podemitas.

Lo que más llama la atención en dicho texto es una presencia de la ideología de género absolutamente desmesurada y agobiante. A veces uno tiene la sensación de ir a contracorriente, como el conductor que ve a los coches circular en sentido contrario al de su marcha. Por eso les decía que nos gustaría tener testigos que confirmasen que no estamos locos, de que lo que estamos viendo no es normal.

La palabra “género” aparece mencionada en el documento la friolera de 301 veces; la palabra “coeducación” o “coeducativo” (que tiene un sentido ideológico muy concreto) aparece 70 veces; 272 veces “igualdad” o “igualitario”, siempre en el sentido indicado. Para que se hagan una idea, el término “excelencia”, que digo yo que alguna importancia tendrá en esto de la educación, tiene solo 10 menciones. 

A esto hay que añadir referencias al famoso “Pacto de Estado” de “Viogen”, firmado por todos los partidos progres, unidades de género en cada dependencia de la Administración, planes de igualdad en cada centro y, por si fuera poco, ahora nos amenazan con un Tercer Plan de Igualdad de Género, más general y omnicomprensivo, en la Consejería de Educación para el periodo 2022-2027.

Un observador neutral que viniera de otro mundo y analizara en el documento esta verdadera obsesión por esta parcela de la realidad, como es la continua contraposición entre los dos sexos, llegaría a la conclusión de que Andalucía es una tierra hostil para las mujeres, una sociedad en la que estas se hallan en un estado cercano a la esclavitud, que padecen un verdadero infierno o que están absolutamente desvalidas ante la prepotencia masculina. Afganistán sería un paraíso feminista, comparado con lo que tenemos aquí.

Sin embargo, los datos que ellos mismos publican en la memoria desmienten totalmente esa situación de postración femenina, por cuanto que las estudiantes de sexo femenino obtienen mejores datos que sus compañeros masculinos en todas y cada una de las competencias básicas, y en todos y cada uno de los niveles sin excepción: de infantil a postobligatoria, incluidas materias como las matemáticas y las ciencias. 

A lo mejor es el momento de ir revisando los estereotipos, acerca de cuál es la parte más desfavorecida de la sociedad. Aunque ya les decimos nosotros que ni los varones ni las mujeres constituyen por sí mismo ningún colectivo desfavorecido en la España de 2021. Sin embargo, la absurda conclusión que sacan los progres de estas cifras sigue siendo estereotipada e invariable: que “queda mucho camino por recorrer en esto de la igualdad”.

En la memoria se hacen frecuentes valoraciones ambiguas, como decir que un sector concreto del ámbito de la Consejería está “feminizado” y no llegamos a entender si lo dicen como una victoria o como una desgracia. Y lo único que podemos decir al respecto es que, si hay un sector feminizado por decisiones libres de mujeres concretas, parece un disparate pretender desfeminizarlo imponiendo cuotas o restricciones. Lo que hay que exigirles a los servicios públicos es que funcionen de forma eficiente partiendo siempre de la igualdad de oportunidades, y nos da igual que un sector concreto esté feminizado, masculinizado o sea del género mediopensionista.

Según publica la memoria con una minuciosidad exasperante, en la Consejería trabajan 43.824 personas, de las cuales el 63% nada menos son mujeres y solo el 37% varones. ¿Hay o no hay aquí una brecha de género? 

Realmente no he encontrado un solo dato en sus propias cifras que avalen esa supuesta situación de inferioridad femenina. Por ejemplo, en las actividades ofrecidas para la Formación del Profesorado participan el 68% mujeres frente solo al 32% hombres. Los asesores de formación eran 55% mujeres, 45% hombres. En esa formación hay un predominio asfixiante de la materia de género, como si los profesores no tuvieran más asuntos en los que formarse. En esos participan, como era de esperar, el 79% mujeres frente al 21% hombres. De las becas, el 60% van para mujeres y el 40 para chicos.

Tendría muchos más detalles, algunos de ellos un poco sangrantes. Por ejemplo, en una moción presentada por VOX y aprobada en el Parlamento de Andalucía se aprobó poner fin al mal llamado “lenguaje inclusivo” en los libros de texto. De hecho, en cierto periódico sevillano se alardeaba recientemente, como un gran éxito de su Consejería, por este logro. Pues bien, lo que leemos en la memoria son expresiones como “todos y todas”, “los alumnos y las alumnas”, “los profesores y las profesoras”… Lo que se expulsa por la puerta nos lo cuelan por la ventana.

Uno tiende a pensar, quizás por ser un facha, que la enseñanza tiene muchísimos más frentes aparte de esa obsesión monomaníaca: las infraestructuras deficientes, la atención a los estudiantes con problemas cognitivos o sensoriales, o con altas capacidades, la elaboración de material didáctico que aprovechen las nuevas tecnologías, la creación de ámbitos interdisciplinares, la difusión de buenas prácticas docentes, la coordinación entre departamentos didácticos y un sinfín de materias más. Pero mientras tanto este empecinamiento a cuenta del género consume mucho dinero y absorbe las energías distrayendo de esos otros problemas. 

El acoso escolar, por ejemplo, (no entendemos por qué tienen que utilizar el absurdo anglicismo “bullying”) apenas aparece en la memoria, en concreto, 12 veces, y es tratado siempre en vinculación con la violencia de género, cuando la mayoría de las veces nada tiene que ver con él. Y, además, que a nosotros nos duele exactamente lo mismo cuando maltratan a un chico o cuando maltratan a una chica, y creemos que los acosadores y las acosadoras merecen la misma sanción, sea cual sea su sexo o su orientación sexual. 

Pues bien, es bueno saber que en la Comisión en la que se trataron estos asuntos, las representantes de los partidos de izquierda manifestaron estar “escandalizadas” por mi intervención, en la que venía a decir cosas muy semejantes a las expuestas. Además, pidieron al presidente de la Comisión que censurase mis palabras, que al parecer ofendían sus pudibundos oídos, aunque afortunadamente este tuvo el buen juicio de no prestarles la menor atención.

Pero lo peor fue que el Sr. Imbroda pareció sorprenderse muchísimo de lo que yo decía y diseñó un panorama idílico de eficiencia y de desideologización de la Enseñanza en nuestra tierra. Una cosa es lo que dicen sus papeles (género y más género) y otra lo que él nos cuenta oralmente: que esto es Jauja. Menos mal que después hemos conocido de primera mano, gracias al vicepresidente Don Juan Marín, que no había ninguna voluntad de aprobar presupuestos en año de elecciones. Después lo hemos comprendido.

No se trata de ningún lema: es verdad que solo queda VOX.




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