LA FERIA DE SEVILLA: Bien de Interés Cultural ( I )

Hace ya algunos años que la Junta de Andalucía declaró Bien de Interés Cultural ( B.I.C ) la fiesta de verdiales de Málaga, la zambomba jerezana, la escuela sevillana de baile y algunas otras fiestas y costumbres andaluzas que no voy a poner por aquí porque sería demasiado larga su enumeración en setenta u ochenta renglones.

¿Por qué recuerdo estas declaraciones B.IC.? Muy sencillo, porque parece ser que a nadie se le ocurrido solicitar esa declaración para la Feria de Abril de Sevilla. Bueno, a nadie no porque a María Mesa García, restauradora de bienes culturales se le ocurrió redactar un simulacro de expediente de incoación de esa petición para presentarlo como trabajo en un master que hizo en 2019 en Universidad de Lérida. Este trabajo de la restauradora sevillana está bastante bien documentado, y añadiéndole cuatro cositas más se podría presentar ante la Junta de Andalucía para solicitar esa declaración B.I.C para la Feria de Abril de Sevilla, festejo que este año cumple sus 175 años y que es conocido mundialmente desde, por lo menos, los últimos ciento veintidós años.

Si la Comunidad valenciana declaró, en 2012, Las Fallas como Bien de Interés Cultural Inmaterial y en 2016 la UNESCO las declaró Patrimonio de la Humanidad, no veo porque la Feria de Abril de Sevilla no tiene aún estas dos declaraciones, aunque tiendo a pensar que se debe a la contumaz desidia institucional sevillana.

Cualquier día de estos veremos cómo se declara B.I.C la manteca colorá mientras la Feria de Abril sigue su inexorable curso hacia su conversión en verbena de botellón, por mucho que el ayuntamiento ponga normas de ley seca en los supermercados próximos al real y trate de impedir que los botelloneros se hagan de botellas, en las tiendas próximas al real, para rellenarlas de alcohol de garrafa. En vez de tantas normativas absurdas sería estupendo que el ayuntamiento sevillano le solicitara al Ministerio y a la Consejería de Cultura la declaración de B.I.C para la Feria y pidiera ante la UNESCO la declaración de Patrimonio de la Humanidad para el festejo abrileño.

La Feria de abril reúne de sobra todos los requisitos para obtener esas dos declaraciones, la de la Junta y la de la UNESCO, empezando por sus casi doscientos años de antigüedad en los que el festejo solo se ha visto interrumpido, durante la guerra civil de 1936, en 1947 por una inundación que dejó sin casa a más de siete mil familias y los dos años de virus chino que acabamos de dejar atrás. Como digo , son casi doscientos años de Feria de Abril, aunque podemos hilar más más fino, como han hecho los valencianos y remontarnos al siglo XIII a las primeras ferias sevillanas otorgadas por Alfonso X ¨El Sabio ¨.

La feria de Sevilla es el exponente más claro del carácter festivo del sevillano, carácter que le hace vivir en la calle. Al sevillano le gusta poco recibir en casa. El sevillano, durante al año, queda con amigos y conocidos en los bares y restaurantes y en los días de feria usa las casetas para recibir en ellas a familiares y amigos como si fueran el patio de su casa. En las casetas también se suelen cerrar tratos comerciales de diversa índole.

Otra vertiente de la Feria de Abril es la folclórica que a su vez es generadora de diversas industrias, como todo lo relativo al caballo, a los enganches, al mundo del toro, la música de sevillanas y el flamenco, la sastrería de corto y la fabricación, artesanal o no, de trajes de flamenca – a los sevillanos les gusta más llamarlos, equivocadamente, trajes de gitana – vestimenta de la mujer en la feria sevillana que tiene en el real una historia de cien años durante los cuales se ha ido haciendo conocida internacionalmente. En lo que respecta a la música, al cante y al baile, el flamenco ya está declarado Patrimonio de la Humanidad y el baile por sevillanas ya tiene la declaración de B.I.C. y ambas cosas forman parte de la sevillana Feria de Abril, sobre todo el baile por sevillanas que desde la escuela bolera de la academia de los Pericet, y las del maestro Otero y Realito han entrado en la historia hace ya tiempo y a día de hoy dan de comer a él sin fin de academias de baile que hay repartidas por toda España.

Del traje de flamenca, otra de las señas de identidad de la feria, me acabo de enterar que alguien, no sé quién, ha solicitado su declaración como Bien de Interés Cultural, ( B.I.C.) cosa esta que afianza más mi propuesta de que la Feria de Abril se declare B.I.C con y por todo lo que engloba, incluido el traje de flamenca, ese que nada tiene que ver con la vestimenta de las gitanas que acudían a la Feria de Abril del siglo XIX, asunto del que ya hablaré, con pelos y señales, en la próxima ocasión, cuando termine la feria de este año.

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