Disertaciones de altura en la Presentación en Sevilla del libro de Aquilino Duque

Organizado por el CEU San Pablo Sevilla y la Universidad de Sevilla, Aquilino Duque, Premio Nacional de Literatura, presentó su último libro “‘Memoria, ficción y poesía”.  Una jornada marcada por la elevada calidad de los discursos que ponderaron una obra única .
En el acto participaron junto al autor, el CEO de la Fundación San Pablo Andalucía CEU y Director General de sus centros educativos, Juan Carlos Hernández Buades; el Catedrático de Historia Medieval, Rafael Sánchez Saus; el escritor Juan Lamillar y el Catedrático de Literatura, Rogelio Reyes.
 

Abrió el acto el Director General de San Pablo CEU  Hernández Boades que, entre otros asuntos valoró la extraordinaria trayectoria profesional y personal del autor  y se congratuló de poder  avalar una publicación tan destacada.  Tras él, el catedrático de Historia Medieval Sánchez Saus explicó la génesis de la obra como ciclo de conferencias del CEU San Pablo de Madrid enfocadas a un público universitario poco ” iniciado” en lides literarias,  lo que explicaba su frescura ,claridad y  articulación en tres ámbitos diferenciados.  De ahí pasó a hacer un interesante análisis de las coordenadas históricas en las que se desarrollaba el libro  que calificó como “un semillero de noticias sobre la vida intelectual social y literaria del segundo tercio del siglo XX”  para Sanchez Saus, se desmonta por completo el mantra de que la posguerra- o trasguerra como prefiere  Duque-  haya sido “ un páramo intelectual y social” .  Como medievalista no pudo dejar de hacer el símil con el estereotipo cultural asignado a la  Edad Media. Ni la producción de la República, ni una transición que parecía iba a ser más esplendente de lo que fue, compartimentaron un momento oscuro de la cultura española en ciencia y arte. La sociedad de entonces  aparece marcada por una gran vitalidad, dinamismo, creatividad y capacidad de renovación, lo que no implica una reivindicación del régimen político sino la constatación de una realidad. 

 Juan Lamillar , por su parte, desglosó el extenso currículum, bibliografía y estilo de Duque . Destacó  el gran valor de analizar autores hoy olvidados como Pemán, Vicente Risco, Villalonga, Wenceslao Fernández Flórez Sánchez Mazas, Foxá, González Ruano, Ridruejo, Rosales, Muñoz Rojas.. un análisis que conducirá a que el lector llegue  al conocimiento de las obras.  Hizo una valoración de las deudas literarias  de Aquilino Duque, sobre todo  con  la Generación del 27, Lorca , Cernuda, Gerardo Diego y Alberti quién  llegó a decir de Aquilino “ que tiene luces y sombras” . Alabó también sus evocaciones de Hinojosa, Miguel Hernández, Gabriel Celaya, Montesino, Julio Mariscal y cronológicamente el más moderno: Jacobo Cortines. También ponderó lo acertado del título del libro , para Lamillar, Memoria, ficción y poesía son sin duda los tres ejes sobre los que gravitan los más de 50 libros de su trayectoria.

El Catedrático Rogelio de los Reyes  destacó el carácter del libro como acto de memorialismo. Citó  a Borges que decía que “estaba más orgulloso de lo que había leído que de lo que había escrito”  y al catalán Eugenio d’Ors, “lo que no es tradición es plagio”. Para De los Reyes la Literatura se alimenta de la  misma Literatura  Por ello, analizó  los valores literarios que llegaron a ser definitorios en el estilo de Aquilino: una mezcla de maestría ensayística, provocación intelectual y valor poético.  “Aquilino  hace el resumen de lo que ha visto, habla de escritores afines tanto en  estilo como en espíritu y  visión del mundo.  Vivió en Ginebra, Nueva York, Roma… oyó declamar a Pemán,, compartió vivencias con Alberti y María Zambrano conoció a Max Aub y  vivió el exilio de los republicanos valorando su Literatura  fuera de antagonismos ideológicos…”




 De los Reyes fue muy brillante cuando analizó las páginas del libro de Aquilino Duque . Un Aquilino incisivo, directo, agudo, a contracorriente, desautorizando lugares comunes estereotipos, original “hablando de la intrahistoria de la vida literaria bucea entre los marginados por las modas e intereses políticos, pondera el talento de Wenceslao Fernández Flórez, Pemán, Agustín de Foxá y Sánchez Mazas ”.  Concluyó afirmando que el libro es un inmenso patrimonio cultural de un enorme valor testimonial que da las claves de la literatura del siglo XX en un estilo vivo, ágil, coloquial y amenísimo. Una lectura apasionante, sugestiva, con sutiles ironías y un sabor literario de primera magnitud”.
Tras las disertaciones se abrieron interesantes intervenciones en las que destacó la de Jacobo Cortines, uno de los pocos creadores vivos que aparecen en el libro que agradeció a Duque su inclusión en la obra y que en breve presentará su obra “Nardos en Noviembre”
Hernández Boades  cerró el acto afirmado que Aquilino Duque ” es un autor que no se vende y un valiente”. Y por su parte Aquilino Duque, espléndido a sus 87 años, fue conciso y clarificador: “todo lo que tenía que decir al respecto lo he dicho en el libro”. Repasó anécdotas divertidas relacionadas con los premios literarios, sus problemas con la censura y   olvidados que necesitaban reivindicarse como Celaya. Reconoció haber sido un poco severo con algunos autores y haberse olvidado de otros muchos e incluso reconoció haber caído  a veces en la mímesis. Pero quizás lo que más caló en el auditorio fue que Duque afirmó: ” estoy orgulloso de haber tenido una voz propia a la altura de la tradición literaria de la Lengua Española”.

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1 Comment

  1. Alberto Mínimo dice:

    Espléndida crónica de una acto inolvidable para los asistentes y de enorme calidad. Una auténtica velada literaria.

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