
Abrió el acto el Director General de San Pablo CEU Hernández Boades que, entre otros asuntos valoró la extraordinaria trayectoria profesional y personal del autor y se congratuló de poder avalar una publicación tan destacada. Tras él, el catedrático de Historia Medieval Sánchez Saus explicó la génesis de la obra como ciclo de conferencias del CEU San Pablo de Madrid enfocadas a un público universitario poco » iniciado» en lides literarias, lo que explicaba su frescura ,claridad y articulación en tres ámbitos diferenciados. De ahí pasó a hacer un interesante análisis de las coordenadas históricas en las que se desarrollaba el libro que calificó como “un semillero de noticias sobre la vida intelectual social y literaria del segundo tercio del siglo XX” para Sanchez Saus, se desmonta por completo el mantra de que la posguerra- o trasguerra como prefiere Duque- haya sido “ un páramo intelectual y social” . Como medievalista no pudo dejar de hacer el símil con el estereotipo cultural asignado a la Edad Media. Ni la producción de la República, ni una transición que parecía iba a ser más esplendente de lo que fue, compartimentaron un momento oscuro de la cultura española en ciencia y arte. La sociedad de entonces aparece marcada por una gran vitalidad, dinamismo, creatividad y capacidad de renovación, lo que no implica una reivindicación del régimen político sino la constatación de una realidad.
Juan Lamillar , por su parte, desglosó el extenso currículum, bibliografía y estilo de Duque . Destacó el gran valor de analizar autores hoy olvidados como Pemán, Vicente Risco, Villalonga, Wenceslao Fernández Flórez Sánchez Mazas, Foxá, González Ruano, Ridruejo, Rosales, Muñoz Rojas.. un análisis que conducirá a que el lector llegue al conocimiento de las obras. Hizo una valoración de las deudas literarias de Aquilino Duque, sobre todo con la Generación del 27, Lorca , Cernuda, Gerardo Diego y Alberti quién llegó a decir de Aquilino “ que tiene luces y sombras” . Alabó también sus evocaciones de Hinojosa, Miguel Hernández, Gabriel Celaya, Montesino, Julio Mariscal y cronológicamente el más moderno: Jacobo Cortines. También ponderó lo acertado del título del libro , para Lamillar, Memoria, ficción y poesía son sin duda los tres ejes sobre los que gravitan los más de 50 libros de su trayectoria.
El Catedrático Rogelio de los Reyes destacó el carácter del libro como acto de memorialismo. Citó a Borges que decía que “estaba más orgulloso de lo que había leído que de lo que había escrito” y al catalán Eugenio d’Ors, “lo que no es tradición es plagio”. Para De los Reyes la Literatura se alimenta de la misma Literatura Por ello, analizó los valores literarios que llegaron a ser definitorios en el estilo de Aquilino: una mezcla de maestría ensayística, provocación intelectual y valor poético. «Aquilino hace el resumen de lo que ha visto, habla de escritores afines tanto en estilo como en espíritu y visión del mundo. Vivió en Ginebra, Nueva York, Roma… oyó declamar a Pemán,, compartió vivencias con Alberti y María Zambrano conoció a Max Aub y vivió el exilio de los republicanos valorando su Literatura fuera de antagonismos ideológicos…”







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Espléndida crónica de una acto inolvidable para los asistentes y de enorme calidad. Una auténtica velada literaria.