Creo, sin acritud, que no sabe bien lo que ha hecho con aceptar ser la candidata socialista a presidir la Junta de Andalucía. Tenía usted uno de los cargos políticos más importantes e influyentes de este país, y lo ha tirado todo por la borda. Naturalmente, los entresijos de tal decisión, si es que los hay, nunca los sabré. De todas maneras, que se le meta bien en la cabeza, Marisú, que en Andalucía no tiene nada que hacer; porque, sencillamente, en Andalucía no la queremos.





