«No hay cojones» en Unidas Podemos para responder a la moción de censura de VOX en el Congreso de los Diputados y han encargado que sean mujeres las encargadas de dar la réplica a las intervenciones de Ignacio Garriga y del propio Santiago Abascal durante la sesión prevista para el próximo miércoles, 21 de octubre, a partir de las 9 de la mañana.
En Vox ya estuvieron atentos para cubrirse el flanco de algunas de las permanente acusaciones gratuitas de la izquierda, como es el caso de sus posiciones respecto de la deportación inmediata de los inmigrantes llegados de manera ilegal, que la izquierda acostumbra a utilizar de manera demagógica tachándoles de racistas, de modo que han nombrado como su portavoz para esta sesión a Ignacio Garriga, hijo de madre ecuatoguineana.
El cúmulo de tópicos y lugares comunes en el que acostumbra a manejarse la izquierda nunca cesa y también por eso resulta difícil contrarrestar tanta demagogia, pues para tal fin resultaría necesario aglutinar a un portavoz que además de pertenecer a otra raza tuviese tendencias sexuales atípicas, ateo confeso o al menos de otra religión distinta a la cristiana, devoto de, al menos, Largo Caballero, pusilánime con el aborto y la eutanasia, antitaurino, vegano, relajado con las violaciones que cometan extranjeros y una lista interminable que convertirían al candidato de VOX en un pastiche intragable que ni aun así podría digerir la intolerancia marxista del líder de Galapagar.
Recurren así a tratar de «visibilizar», como ellos dicen, que VOX está en contra de las mujeres porque el portavoz es un varón, pero si pusieran a Macarena Olona, dirían que es abogada del Estado y no de una carrera tecnológica, o blanca, o levantina no catalanista, o… da igual.
Sea como fuere, la cuestión es tratar de desviar la cuestión de debate hacia otros asuntos que no son los de la propia moción de censura, motivada por la pésima gestión de la crisis sanitaria y económica que ha hundido a la octava potencia mundial en un sima colosal de la que será difícil salir durante décadas.
Más allá de esto, recurrir a una reivindicación de corte feminista para ocultar que la celebración del 8-M estuvo detrás de la negativa de este gobierno a adoptar medidas preventivas contra la pandemia, puede hacer que a Unidas-Podemos le salga el tiro por la culata y que con ello logre subrayar aún más la actitud culpable y las verdaderas razones que hubo detrás de aquella dejación de responsabilidades que ha causado ya casi 60.000 muertos y ha arruinado a un país entero porque, decían, se nos iba la vida en ello.
Se desconoce qué mujeres serán las que Pablo Iglesias designará con su dedo de macho-alfa para dar la réplica a la moción de censura, tanto al candidato Abascal como al diputado Garriga, pero no será Pablo Echenique y no se descarta que intervengan las propias ministras Irene Montero y Yolanda Díaz o la portavoz adjunta Sofía Castañón, a las que quizá cabría preguntarles, metidos en el absurdo, por qué no han elegido a una portavoz (ellos dicen «portavoza») de otra raza y si eso significa que están a favor de quienes cortan cabezas a profesores de colegio por ejercer la libertad de cátedra. Es todo tan surrealista…





