Mientras ustedes discuten sobre los céntimos de euro por litro de gasoil subvencionado, permítanme que les advierta de que lo que fluye hacia el tuétano de España es el disolvente necio y necesario del comunismo enchufado en vena como un veneno, cuyo único final es la muerte asistida y previsible de un país…
Puesto que esa mierda que ellos llaman «escudo social» es un invento infinito, difuso, insomne y maleable que se puede hacer extensivo hasta donde les parezca y a la vez le van añadiendo extremos miserables que van desde el género a desenterrar muertos de los cementerios, con comités y observatorios dedicados a la nada con uvas, todos deberíamos haber comprendido que esa cosa no va a tener fin jamás.
El mejor (el único) verdadero escudo social que se conoce es disponer de un puesto de trabajo en un marco de seguridad jurídica y libertad de empresa cuya contraprestación no sea absorbida por la chupóptera ministra que prometió que no iban a subir los impuestos a la clase media y trabajadora.
Todo lo que no sea eso es una estafa programada para que la fuerza de trabajo sea sólo la gasolina que alimenta a esa maquinaria hipertrofiada de políticos ansiosos por administrar nuestro dinero sin mover un músculo.
Sabíamos que trabajábamos casi seis meses al año sólo para mantener a esa casta de soeces trileros que proclaman que los hijos no son tuyos, los cuales, a partir de ahora, pasarán de curso sin saber ni cuál es la capital de Francia, así que Ucrania y Putin se la trae al fresco. Hasta que esto haga crack y ya no levantemos cabeza nunca, como pasa en Cuba o Venezuela.
Les repito que ese chirimiri helado que se va colando entre los huesos es lo verdaderamente importante y no la coyuntura ocasional de un estar hasta los coj… de un socialismo que cada vez que toma los mandos del avión lo estrella contra la montaña de piedra de la economía, de la deuda y del despilfarro.
Escribí recientemente que la crisis de la que el majadero «Antoñito» responsabiliza a Putin no es de producción ni de competitividad, ni siquiera por el alza de los precios de la energía. En realidad, lo que vemos es una crisis de la economía del Estado generada por ellos mismos y que precisa de todo tu dinero para gastarlo a capricho de estos delirantes con la excusa de no dejar a nadie atrás, cuando todos vamos hacia el precipicio.
Cuando hayan esquilmado todo el dinero del proceso productivo bajo el falaz argumento del «escudo social» para proteger a los depauperados que ellos mismos han generado, ya no habrá artimañas que permitan extraer más gasolina y habremos alcanzado el mundo de «no tendrás nada y serás feliz»… por decreto de la Agenda 2030.
No sólo son unos canallas y unos incompetentes, sino que, además, son los viejos conocidos del marxismo más exasperante, cuya patología consiste en que no terminan de entender que en el socialismo todo termina cuando se acaba el dinero de los demás, que somos todos.
He dicho.





