José Moreno Hurtado, figura polifacética del panorama artístico español, ha fallecido esta madrugada en Sevilla, dejando tras de sí un legado musical y humorístico que marcó una época. Su trayectoria, que abarcó desde la música pop de los años sesenta hasta el humor de la Transición, pasando por la producción discográfica y el comentario deportivo, lo consagró como un artista versátil y querido por el público.
Josele inició su andadura musical en la década de los sesenta, participando en diversos proyectos, tanto en solitario como en grupo. Sin embargo, fue con Los Payos, la formación que integró, con la que alcanzaría el éxito masivo. El tema “María Isabel”, una canción de melodía pegadiza y letra sugerente, se convirtió en la banda sonora del verano, catapultando a Los Payos a la fama y consagrando a Moreno Hurtado como un intérprete popular. Dicha canción, de su casi absoluta autoría, dio la vuelta al mundo y aún hoy es interpretada como un clásico del pop español, aunque con Los Payos fraguó otros muchos éxitos comerciales, como «Mi pequeña Anita» o «Qué cara tiene la gorda», esta última, imposible de interpretar hoy en disco o sobre un escenario sin resultar cancelado socialmente o por la censura.
Hasta entonces, con Los Payos, Josele, que se había incorporado al grupo cuando iba de viaje hacia los países nórdicos tras algunas experiencias musicales en la incipiente Torremolinos, había realizado muchos viajes en cruceros por el Mediterráneo y el Atlántico amenizando las travesías de la mano del productor artístico Antonio Pulpón. En aquellos días, Josele pasó una larga temporada en Francia con su hermano Benito Moreno, profesor de Instituto en dicho país y extraordinario pintor que más tarde alcanzaría fama y renombre también como compositor y cantante. Al mismo tiempo, su hermano pequeño, Máximo Moreno, se convirtió en un afamado pintor y fotógrafo al que grandes artistas requerían continuamente para realizar las portadas de los discos de toda una generación, incluyendo los primeros discos de Triana y de Lole y Manuel, entre muchos otros.
El grupo Los Payos estuvo compuesto en su etapa central por el propio Josele junto a Eduardo Rodríguez Rodway, futuro miembro del legendario grupo Triana y por Luis Moreno «Pibe» y entre ellos aportaban una constante inspiración rumbera con algunos ligeros toques rockeros o progresivos que aportaba sobre todo el propio Eduardo, compositor a su vez de otra rumba del grupo ya legendaria como «Compasión», quien a su vez adaptó el «Farewell, Angelina» («Adiós, Angelina»), de Bob Dylan para Joan Báez, a compás rumbero.
Curiosamente, en su última etapa, el grupo Los Payos contó con la presencia en sus filas del también futuro miembro del grupo Triana como batería, Juan José Palacios «Tele», al unirse ambos con el teclista y cantante Jesús de la Rosa tras un breve paso por otra formación llamada Tabaca. Al finalizar su recorrido con Los Payos, Josele montó un dúo similar llamado «Yerbabuena», con parecido sonido, junto a Paco Aguilar.
Tras su etapa musical encontró un nuevo camino en el mundo del humor de forma casi casual al grabar distraídamente una charla imaginaria con un presunto emigrante en Alemania, al cual, tras la muerte de Franco, le llamaba por teléfono un familiar suyo al que le terminaba conminando: «Vente pa’spaña, tío». Alcanzó tal éxito con aquel sketch, censurado en TVE, que con el dinero obtenido montó un pequeño estudio de grabación en el que se han grabado a lo largo de varias décadas muchos trabajos discográficos de muy diversos artistas.
Su ingenio y su vis cómica, a menudo de humor negro, como el de Chumy Chúmez o el Peris en su etapa de la revista «Hermano Lobo», le abrieron las puertas de la industria discográfica y del cine. Publicó varios álbumes de chistes y participó en diversas películas durante la Transición española, un período de cambios y apertura en el que el humor desempeñó un papel fundamental como vehículo de crítica social y expresión popular.
Además de su faceta artística también se dedicó a la producción discográfica, apoyando a nuevos talentos y contribuyendo al desarrollo de la industria musical. Asimismo, ejerció como comentarista deportivo en el programa “El Pelotazo” de Canal Sur Radio, donde su particular estilo y su sentido del humor aportaron un toque distintivo a la información deportiva.
A pesar de su intensa actividad en diferentes ámbitos, José Moreno Hurtado nunca abandonó sus actuaciones en directo ni sus grabaciones musicales, manteniendo viva su conexión con el público y dejando una huella imborrable en la cultura popular española. Su fallecimiento supone la pérdida de un artista polifacético que supo conectar con el público a través de la música, el humor y su carisma personal.
En su trato personal era un ser amable, cariñoso y respetuoso siempre, tímido más allá de lo que el público general pudiera imaginar, y al que, por esa razón, le costaba subir al escenario o ponerse ante las cámaras, con una suave y dulce tartamudez que le asomaba y le hacía aún más entrañable, aunque siempre hilarante en sus observaciones y en su manera de enfocar cualquier asunto que se abordase.
A partir de las 13:00 horas de hoy sábado 19 de julio se instalará la capilla ardiente en el tanotorio de la SE-•30 de Sevilla.
Descanse en Paz.





